Better days
Andrés Quintero 7
LO MEJOR
  • La reivindicación de lo marginal
  • Su estética y su sensibilidad
LO MALO
  • La globalización - o Hollywoodización - de su lenguaje
7Buena

TÍTULO ORIGINAL: Shao nian de ni

AÑO: 2019

DURACIÓN: 2 horas 18 min

GÉNERO: Drama

PAÍS: Hong Kong

DIRECTOR: Derek Tsang

ESTRELLAS: Zhou Dongyu, Jackson Yee, Yin Fang, Wu Yue, Huang Jue, Xinyi Zhang, Liu Hua, Ye Zhou

 

En la tarea de reseñar las películas que fueron seleccionadas para competir en la categoría de mejor película de habla no inglesa en la pasada entrega de los Oscares, le corresponde ahora el turno a Better days.  Película hongkonesa, que relata las agrias peripecias que Nian (Dongy Zhou), una estudiante de secundaria, debe afrontar en su preparación del gaokao, un examen similar a nuestro ICFES. Tras el evento académico, enturbiándolo y distorsionándolo, se esconde un ambiente escolar de maltrato y violencia. Al estrés del examen, se le suma el matoneo al que algunos estudiantes se ven sometidos por sus pares.  

No mucho antes de la prueba, otra alumna de la misma escuela,  agobiada por la persecución y la descalificación de sus compañeros, acabó su vida estrellándola contra el pavimento del patio central del colegio. También atacada por sus, tan ingenuos como implacables perseguidores, Nian decide que su huida no será, como la de su compañera, mediante un imposible vuelo, sino venciendo a sus rivales en el examen y ganándose un cupo en una prestigiosa universidad de Beijing.

A la cruzada académica se le van sumando otros elementos. Si a Nian la acosan sus compañeros, a su mamá no dejan de hostigarla, con aparente razón, sus acreedores. Para protegerse de sus perseguidores, Nian consigue un escudero urbano.  Xiao (Jackson Yee), un pandillero solitario, se convertirá, primero, en su ángel guardián y, después, en algo más.  El cuadro lo completa – y a la postre, enreda – un equipo policial empeñado en esclarecer unas situaciones que, protagonizadas por adolescentes, combinan ingenuidad y crueldad, por no decir atrocidad.

El trabajo del director Derek Tsang engancha desde el primer momento pero va dejando, a la vez, una sensación de rompecabezas que no termina de armarse.  Son tantas las ventanas abiertas por el guion, que la atención del espectador se dispersa y la historia pierde fuelle.

Pese a lo anterior nadie discute que Better days está llena de virtudes. Aunque algo larga (2 horas, 20 minutos), su ritmo nunca decae, gracias a un suspenso templado en su justo punto. Su cámara pasa de grandes y elocuentes encuadres a planos de acercamiento muy bien logrados. La naturalidad de sus actores convence y para quienes estamos culturalmente habituados a otras sensibilidades y estéticas, su atmósfera oriental resulta distinta,  sugerente y siempre atractivamente bella. Su musicalización está muy bien lograda y a la historia contada la dinamizan distintas variantes y matices.

Pero son precisamente las demasiadas aristas de su trama las que terminan debilitando la película. Al final, Better days ni cuaja como drama, ni como denuncia social ni, tampoco, como romance. Se acerca a todos los anteriores, los roza pero cae en la tentación hollywoodesca  de entremezclar de todo para apuntarle a todo y es por seguir este pretensioso camino que termina llegando a ningún lado.  Si, fiel a la tradición y  con esa austera y admirable precisión del cine oriental, hubiera elegido y ahondado en uno de sus tantos enfoques, Better days habría sido,  mucho más,  que la buena película que indiscutiblemente es.