X-Men: Dark Phoenix
Nicolás Tirado6.5
LO MEJOR
  • El final de una saga que duró 19 años.
  • Buena selección de personajes.
  • No se extiende horas como se ha vuelto costumbre en las pelis de superhéroes.
LO MALO
  • Demasiada animación por computador
  • Poco fondo en los personajes; parece una oportunidad desperdiciada si se ve la historia subyacente.
  • Se extraña toda la profundidad que tiene la fuerza fénix en los comics.
6.5Aceptable

TÍTULO ORIGINAL:  X-Men: Dark Phoenix

AÑO: 2019

DURACIÓN: 1h 56min

GÉNERO:  Ciencia Ficción, Acción

PAÍS: Estados Unidos

DIRECTOR: Simon Kinberg

ESTRELLAS: Sophie Turner, James McAvoy, Michael Fassbender, Jennifer Lawrence,Jessica Chastain, Nicholas Hoult, Tye Sheridan, Alexandra Shipp

Bueno…se acabó. 19 años después, la saga de los X-Men de Marvel se acabó. Y eso no es poca cosa. Su trascendencia en el cine (género superhéroes, por supuesto) le debería hacer merecedora de un funeral de Estado.

Los lectores de Distinta Mirada del segmento 40+ y sus alrededores recordarán como en el año 2000 la primera película de X-Men cambió para siempre la relevancia de este tipo de cine, y lo llevó al fenómeno taquillero que es hoy en día.

Esta película fue estrenada alrededor de la misma época en que Joel Schumacher sepultaba el género superhéroes mainstream con Batman & Robin (histórico puntaje de 3,7/10 en IMDB, testimonio de como echó por tierra todo lo que había logrado Tim Burton en Batman y Batman Returns), y películas tipo Blade (con Wesley Snipes) apuntaban -con resignación- a una audiencia más de nicho compuesta en buena medida por hombres sin novia viviendo en la casa de los papás.

X-Men, en su momento, presentó un elenco de lujo, con pesos pesados como Patrick Stewart (de quien en verdad no se sabe si se hizo más leyenda representando a Professor Xavier o al Capitán Picard en Star Trek) e Ian McKellen (en una situación parecida, sin saberse si le fue mejor como el icónico Magneto o el gran Gandalf del Señor de los Anillos), una historia seria y una superproducción con vocación de extenderse en el tiempo. La recepción de la audiencia fue tan masiva que abrió la puerta para una avalancha de éxitos taquilleros como la primera Spider Man de Sam Raimi (2002) o Batman Begins de la saga The Dark Knight dirigida por Christopher Nolan (2005). Ya para 2008 cuando empezó el Universo Cinematográfico de Marvel con Iron Man, no había quien detuviera esto.

Ahora en paralelo con toda esta euforia, la saga de los X-Men siguió a lo largo de los años, extendiéndose en 12 películas (si se cuenta dentro de éstas las dos de Deadpool). Desde las originales hasta su reseteo en X-Men: First Class, las independientes de Wolverine (éxito total!), la saga ha vendido casi 6 billones de Dólares alrededor del mundo, ocupando un honroso 7º lugar en la historia de las películas más taquilleras.

Con toda esta historia…¿como quedó el final? Pues lo primero que se tiene que decir al respecto es que hay demasiada gente descontenta. Siempre hay gente descontenta y críticos que harían mejor el trabajo que todos los directores, productores y actores del mundo, pero en este caso parece que el consenso es que el final fue una decepción. 6.1/10 en IMDB (la mas alta de la saga es Logan, la menos superheróica, si se quiere, con 8.1) y 23% en Rotten Tomatoes (también es Logan la más alta, que yo personalmente no entiendo porque les fascina, con 93%) un poco lo dicen todo.

Dark Phoenix es un segundo intento (el primero fue en 2006, con X-Men: The Last Stand) de la saga por recrear la historia de la fuerza fénix, uno de los arcos de historia más legendarios en los comics de los X-Men. En este aspecto, y para ser franco, la película le quita mucha de la grandilocuencia que tiene esta fuerza y la manera como se expresa a través del personaje de Jean Grey (Sophie Turner, quien logra exitosamente olvidarse que alguna vez fue Sansa Stark, y que por momentos se parece un poco a Uma Thurman) que parece un poco plano y sin el drama y conflicto interior que los espectadores habrían esperado. A cambio, es visualmente impresionante, en el mejor estilo al que nos tiene acostumbrado Marvel.

La historia no tiene demasiada profundidad, y a veces parece demasiado llena de incoherencias y demonstraciones inútiles de poder (sin detalles, para no violar la política de no spoilers que tenemos acá en Distinta Mirada) que lo dejan a uno pensando que hubieran podido hacer algo mejor. El director, Simon Kinberg, ha tenido tantos aciertos (Logan o X-Men: The Days of Future Past) y desaciertos (Fantastic Four: monumento al desastre), que era difícil saber esta por donde iba a salir. Pero digamos que no es de sus obras inolvidables.

El elenco es de lujo, con actuaciones convincentes. Un par de giros en la historia, y el hecho de cerrar este canon, hacen que valga la pena verla así sus amigos puristas lo miren mal. En todo caso, habrá X-Men para rato, ahora que entran propiamente al MCU.

Si no se ha visto las otras, espérese a que la den en Netflix salvo que necesite el plan para pasar la tusa o se muera de ganas de comer crispetas.

 

 

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