Vivir es fácil con los ojos cerrados
Autor8
H. Santana (Dirección Distinta Mirada)7
7.5Muy buena
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TÍTULO ORIGINAL: Vivir es fácil con los ojos cerrados

AÑO: 2013

DURACIÓN: 108 min

GÉNERO: Drama, Comedia, Road movie

PAÍS: España

DIRECTOR: David Trueba

ESTRELLAS: Javier Cámara, Natalia de Molina, Francesc Colomer

La primera canción en inglés que memoricé fue In my life de los Beatles. Sentado al lado de la vieja (entonces no, hoy sí) radiola ponía una y otra vez la tercera canción del side 4 del inmortal álbum rojo del cuarteto de Liverpool. La escogencia, una de esas que marcaría huella en mi muy precaria historia musical, tuvo, entre varios, dos motivos: su pegajosa simpleza y un inglés básico que yo seguía – y aprendía – leyendo la letra que venía en la carátula del disco. Despuntaban los setentas.

VIVIR ES FACIL AFICHEAl final de Vivir es fácil con los ojos cerrados la última película del español David Trueba un letrero anuncia que fue a partir de 1966 que en los discos de los Beatles empezó a incluirse la letra de las canciones. Mi recuerdo, el del enamoradizo y adolescente lector que sin darse apenas cuenta asistía a las primeras y mejores clases de inglés de su vida, está calendado unos ochos años después. Fui pues uno de tantos cuyos primeros tanteos con el inglés tuvieron el timo rocanrolero de canciones como I want a hold your hand o A hard day´s night.

Esta introducción, de marcado acento personal, explica en alguna medida el enorme placer que me deparó Vivir es fácil con los ojos cerrados . Su historia es una de esas que a partir de un planteamiento muy básico, casi pueril, anuncia su estrategia de conquista sentimental. Antonio (Javier Cámara) es un discreto profesor de inglés cuyo método de enseñanza son las canciones de los Beatles. Con Help, por ejemplo, conduce a sus muchachos no solo por el incipiente camino del idioma desconocido, sino que la usa para revelarles su pasión por Lennon, ese genio incomprendido que desde su pedestal de fama, según Antonio, implora socorro. Antonio se entera que Jhon, ahora dedicado a la actuación, está rodando en España, específicamente en Almería y decide ir a conocerlo, no como un fan sumergido en la multitud, sino como el profesor que es para estrecharle la mano y decirle que es a través de sus canciones que los chicos están aprendiendo inglés. En su viaje tras el ídolo se le suman dos jóvenes disidentes e incomprendidos. Belén (Natalia de Molina) y Juanjo (Francesc Colomer). Ella de 21 años y con tres meses de gravidez, huye de una casa donde las familias esconden los embarazos no deseados; él, de 16, necesita estar fuera del influjo agobiante de un padre autoritario. El marco de este periplo es la España sombría, puritana, dictatorial y solapada del generalísimo.

Trueba arma un cuento simple que, al menos para los que mal aprendimos inglés con las canciones de los Beatles, nos resulta particularmente grato. Sin ser ni una comedia , ni una road movie, ni un drama, Vivir es fácil con los ojos cerrados toma elementos de los tres y se las arregla para moldear una historia cuyo propósito – y también su logro – es el de recrear un momento, supuestamente real, falseándolo con emoción y sinceridad para transmitir un sentimiento y compartir un gozo. Esa siempre ha sido y esa siempre será, la textura de los recuerdos.

Dejándose llevar por el facilismo de las clasificaciones podría decirse que Vivir es fácil con los ojos cerrados es una de esas películas menores con muchos elementos atractivos o, incluso, cautivantes. Me parece que rotularla así es coger con pinzas esterilizadas y asépticas lo que más bien debe abrazarse sin tapujos. Ni menor, ni mayor, mas bien honesta, vibrante y conmovedora.

Se ha generalizado entre quienes comentamos películas la expresión “en estado de gracia” para referirnos a un actor que logra una excelente interpretación. Cámara en su papel de Antonio más que en estado de gracia estuvo en modo autenticidad pura. Su personaje es a tal punto creíble y entrañable que deja en un segundísimo plano algunos aspectos criticables de la producción. Su pueblerina pasión por el icónico grupo, su fantasioso deseo de conocer a Lennon y su solidaridad hacia un par de jóvenes sin brújula en los que se mira por el retrovisor, hacen que Antonio sea, realzándola y no opacándola, la película. Natalia de Molina  y Francesc Colomer hacen lo suyo. Más ella que él pero ambos indudablemente al servicio de un Cámara que logra, desde la sencillez y la austeridad de su personaje, todo un papelazo.

Uno puede no embarcarse con Antonio y sus acompañantes de ruta. Uno puede quedarse a la vera del camino y descalificar la ingenuidad manipuladora del relato. Seguro hay argumentos para hacerlo. Pero uno puede también unirse a la travesía y creérsela y gozársela . A veces en el cine, como en Strawberry Fields Forever, la primera canción del side 1 del álbum azul de los Beatles, hay que tener los ojos cerrados para ver mejor.

Y para rematar Cámara en la guitarra y Natalia cantando este clásico de los Beatles. Emoción pura.

Sobre El Autor

Andrés Quintero M.
Dirección Distinta Mirada

Dirección Distinta Mirada

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