Vientos Contrarios
Autor7
H. Santana (Dirección Distinta Mirada)7
7Nota Final
Puntuación de los lectores: (1 Voto)
9.0

TÍTULO ORIGINAL: Des vents contraires

OTROS TÍTULOS: Headwinds / Contra el viento

Después de una discusión conyugal Sarah (Audrey Tautou) deja su casa para ir a cumplir su turno al hospital. Paul (Benoit Magimel) queda en casa con ese sinsabor de la palabra hiriente que pudo atajarse y a la que luego se la ve partir henchida de una rabia que parecía entonces tan justa y ahora tan desproporcionada. La espera se prolonga. Por horas, por días, por semanas, meses y años. Sarah no regresa. Pudo haber muerto pero los cadáveres avisan; pudo haberlo dejado todo pero dos hijos son un imán demasiado poderoso; pudieron raptarla  pero los captores tarde que temprano hacen sonar el teléfono… Ante el sinsentido de esta partida, Paul decide volver al pueblo olvidado que lo vio crecer. Su hermano mayor (Antoine Duléry), ese que siempre se queda aferrado al confort de pacotilla que le dio la familia paterna, le ofrece un trabajo como instructor en una academia de automovilismo. Paul se verá forzado a reescribir las líneas de su vida en esa lejanía cargada de recuerdos y fantasmas. Se dará cuenta que ni la más rotunda renuncia será capaz de detener una vida que siempre se da sus mañanas y termina, por contrarios que sean los vientos,  imponiéndose.
Vientos contrarios, la segunda película del joven actor y director francés  Jalil Lespert ,  es uno de esos relatos que no obstante las constantes amenazas de ahogo, termina flotando airoso.  En su primera media hora el ritmo de la película  se contagia del encierro de su protagonista. La historia se queda quieta y todo parece condenado a la introspección ciega provocada por el desespero  de un hombre que lo ha perdido todo o, mejor, que quiere darlo todo por perdido. Es a partir de cierto momento que una fuerza imprecisa lo revuelve todo y le inyecta vida a un relato hasta ese momento un tanto aletargado.
Contra todo pronóstico serán ese  hermano ordinario y grisáceo y un inesperado compañero de tragedia (Remzy Bedia) los que se prestarán para convulsionar un micro universo condenado a la culpa y el recuerdo. Lespert entendió que había que violentar el tono de contención y encierro con el que discurre la primera parte de la película.  Se tomó su tiempo para hacerlo pero lograda esa implosión comienzan a sentirse, hasta ahora apenas anunciados, esos vientos contrarios.
En su última media hora Vientos contrarios hace que sus protagonistas lloren, beban, abracen, sangren, agredan, griten y se confiesen;  es ese último tramo el que le da sentido  a un recogimiento narrativo que más parecía un callejón sin salida. Lo curioso es que la tardanza de esa implosión de sensaciones y sentimientos termina dándole un tono perfecto al reencuentro de la esperanza. Si Lespert no se hubiera cuidado de mantener  el quietismo de su relato y en lugar de hacerlo muy pronto lo hubiera adornado  con la conmoción del desespero y la culpa, Vientos contrarios hubiera quedado reducida a unos de esos pastiches en los que, con tono de moraleja,  a la noche más oscura siempre le sigue el amanecer más claro.
Vientos contrarios es discretamente optimista. Y es ese tono menor en su declaración de esperanza la que la hace más convincente y la que termina dándole la redondez, no siempre evidente y visible a primera vista, de las buenas películas.


Sobre El Autor

Andrés Quintero M.
Dirección Distinta Mirada

Dirección Distinta Mirada

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Una Respuesta

  1. Chica ago- go

    Acabo de verla, es una pelicula introspectiva con ese giro inesperado que cambia el enfoque y aunque absurdo que un dolor abrumador traiga vientos de esperanza.

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