Víctor y Celia
Andrés Quintero6
LO MEJOR
  • Que, en el mejor sentido de la palabra, entretiene
  • Varios de sus secundarios
LO MALO
  • Que teniendo con que haya perdido la oportunidad de brillar con luz propia
  • Creer que la sola belleza conectaría a sus protagonistas
6Aceptable

TÍTULO ORIGINAL: Victor et Célia

AÑO: 2019

DURACIÓN: 1h 31min

GÉNERO: Comedia

PAÍS: Francia

DIRECTOR:  Pierre Jolivet

ESTRELLAS: Arthur Dupont, Alice Belaïdi, Adrien Jolivet, Bénabar, Bérengère Krief

Suele pensarse que cuando de comedias se trata el espectador puede poner el piloto automático, relajarse y disfrutar. A la comedia, injustamente, se la asocia con la impune ligereza y la descarada banalidad. Es frecuente que se la tenga y trate como joya de fantasía o baratija de feria.   Tiene la aparente ventaja de no demandar mucha atención y, en cambio sí, ofrecer, cuando es buena, un rato desenfadado y feliz. Tener en este concepto a la comedia es, para decirlo de algún modo, un lamentable reduccionismo. Pensar esto de la comedia es tanto como decir que las películas animadas son – y nada más que eso son – una confitura para niños. Una buena comedia es mucho más que un tiquete fácil para pasarla sabroso; una buena comedia es la que sutilmente conmueve e inquieta sin borrar sonrisas y es también, la buena comedia, la que balancea su esencia ligera con otros elementos que le imprimen personalidad, versatilidad y, sin contradicción alguna, también profundidad.

La comedia francesa Víctor y Celia llegó a nuestra cartelera después de su exhibición en el reciente Festival de Cine Francés. El porqué la película del director Pierre Jolivet pasó a cartelera y no tantas otras que estuvieron en la programación de este festival, tiene mucho que ver con esa ecuación facilista que rotula a la comedia con una pieza entretenida de fácil digestión y, consecuentemente, con un producto de mejor taquilla. Ahora bien, la pregunta es si esta Víctor y Celia es una de esas comedias inteligentes, creativas e, incluso, disruptivas que enaltecen el género o si es, por el contrario, un producto apenas consumible para ver, con mil interrupciones, un desapacible fin de semana. Su procedencia francesa y su inclusión en la selecta muestra del festival que terminó apenas ayer, daban para pensar lo primero pero, la verdad sea dicha, no tiene esos quilates. Lo bueno y rescatable es que el trabajo de Jolivet, guionista y director, tampoco se hunde en los estereotipos que distorsionan el género. Estamos, por decirlo de algún modo, ante una comedia que se asomó a la ventana pero nunca se atrevió a cruzar el umbral de la puerta.

Víctor y Celia cuenta la historia de un par de peluqueros que, para usar el manido término, se meten en el emprendimiento de montar su propia peluquería. En los arranques del proyecto un imprevisto se presenta y Víctor  (Arthur Dupont) , uno de ellos, queda a la deriva. Un amigo contador le recomienda que lo mejor es seguir adelante con la idea y es entonces cuando Víctor piensa, para vincularla como socia, en Celia (Alice Belaidi) una vieja compañera de escuela y, también , su expareja. De si podrán emprender juntos este emprendimiento sin que los derroten, además de la sombra de su amor pasado, la competencia, los acreedores, los veciinos y la parafernalia burocrática, es de lo que trata la película de Jolivet.

Digo que Víctor y Celia se asoma a la ventana porque en medio de la simpleza de su historia insinúa temas paralelos como el ánimo de libertad e independencia y los muchos obstáculos que se le atraviesan y, de soslayo, la posibilidad o la imposibilidad de que una pareja no solo se encuentre al final de la jornada sino que la compartan laboralmente día tras día. Y digo que Víctor y Celia no cruza el umbral de la puerta porque termina conformándose con el armazón artificioso de unos personajes simpáticos pero poco creíbles y con una historia de amor que , pese a la beldad y el carisma de ambos, nunca termina de cuajar.

Hay que decir, volviendo sobre el invento del agua tibia, que nada más difícil que hacer una buena comedia. Hay, son los menos, quienes lo logran y hay, son las más, quienes ni siquiera lo intentan y se quedan en la pacotilla de entretener por un rato. Entre los unos y los otros orbitan aquellos que, como Víctor y Celia, quieren diferenciarse pero terminan atrapados por el espejismo de hacer reír y luego artificiosamente mentir un final feliz.

Sobre El Autor

Andrés Quintero M.
Dirección Distinta Mirada

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