Un tal Alonso Quijano
Andrés Quintero7.5
LO MEJOR
  • La vitalidad irreverente que irradia
  • Sus mezclas. La musical sobre todo
  • Valentía bien encauzada
LO MALO
  • En algunos tramos, la irregularidad de su ritmo
  • Ciertas flaquezas actorales.
7.5Buena

TÍTULO ORIGINAL: Un tal Alonso Quijano

AÑO: 2020

DURACIÓN: 1 hora 42 min

GÉNERO: Drama, Comedia

PAÍS: Colombia

DIRECTORA:  Libia Stella Gómez

ESTRELLAS: Álvaro Rodríguez, Manuel José Sierra, Brenda Quiñonez, Felipe Ríos, Tamara Rodríguez, Carmenza González

Adiferencia de la sensación de continuidad que el espectador experimenta sentado en su silla, la hechura de una película es una amalgama no lineal de todo tipo de tomas, parlamentos, escenas, grabaciones, espacios,  órdenes obedecidas, órdenes desobedecidas, sánduches y gaseosas.  Hacer una película es, en fin, un caleidoscopio de muchos y multicolores cristales que debe permitir ver,  convertida en historia visual, la idea originalmente plasmada en un papel, hoy, en un computador.

Creo que tanto quienes disfrutamos el cine, como quienes sobre él escribimos con alguna frecuencia, otra visión tendríamos y otros y más ricos criterios de valoración usaríamos, si alguna vez  nos invitaran a ver cómo se hace una película.

Esta reflexión, este anhelo de colarme en la hechura de una película, me vino a la cabeza cuando vi Un tal Alonso Quijano, la muy reciente, bien lograda e interesante película dirigida por Libia Stella Gómez quien, en sus propios términos, armó un dream team con estudiantes de la Universidad Nacional para montar la historia de un profesor de literatura que lee con sus alumnos  el Quijote apropiándose de tal forma del mítico personaje que es finalmente el personaje el que termina apropiándose del profesor.

Un tal Alonso Quijano es la contemporización de un personaje mítico,  un personaje intemporal y atemporal que se menciona mucho pero que se conoce poco. A lo que se arriesga la directora Gómez, con buen resultado, es a profanar el mito para revalidarlo. Para eso inserta al profesor en una realidad cosificada y desalmada que pese a todo tiene sus Sanchos y sus Dulcineas.  Ellos, personificados en un humilde trabajador universitario,  que secunda los desvaríos del profesor y ellas,  en una estudiante inconforme que tiñe de violeta su pelo y punkea con el ímpetu de quien, para vencerlos, tendrá que enfrentarse a unos molinos de viento

Cuenta la directora que la idea surgió de la clase electiva a la que años atrás asistió y en la que otro lunático incomprendido, otro idealista, su profesor de entonces, aspiraba a ser, al menos por el fugaz tiempo que durara la clase, el Caballero de la Triste Figura. El tema se le metió en la cabeza, taladró lo que tenía que taladrar y se volvió película.

Un tal Alonso Quijano discurre, en tiempos alternados, en el campus universitario de la Universidad Nacional y en esa Medellín convulsa y violenta de finales de los ochentas. En formatos distintos la historia va tendiendo puentes entre uno y otro momento para explicar sus vasos comunicantes y para demostrar que la perennidad del personaje cervantino está en las distintas versiones que cada época inventa y acomoda a sus circunstancias.

Un trabajo, así se siente por su resultado, marcado por la sensibilidad, la camaradería, la creatividad y el no temerle a nada. Solo eso, y mucho es eso, bastaría para ver un Tal Alonso Quijano como señal de apoyo a procesos creativos locales repletos de propuestas talentosas y disruptivas.  Pero hay mucho más en la película de Libia Stella y su gente.

Hay, para empezar, una puesta en escena que alterna formatos, estéticas y géneros sin hacerle reverencias a nada y a nadie pero sin caer tampoco en rebeldías sin causa.  La historia de Un tal Alonso Quijano apela a un pasaje de la historia nacional – la violencia de los ochentas y sus víctimas anónimas y desapercibidas –  y a la vez   echa mano de la ficción – un profesor universitario que intenta escapar de su pasado rindiéndose a la mentira de querer encarnar al inmortal personaje de la Mancha.   Historia y ficción que terminan conectándose para corroborar que nada es del todo verdad, ni nada es del todo mentira.  Historias entrecruzadas que tienen como epicentro la universidad,  ese  micro universo  por esencia contestatario, inconforme e idealista donde merodean, en versiones iconoclastas y tatuadas, los quijotes de la modernidad.

Aunque por momentos en Un tal Alonso Quijano la narración se dispersa, Gómez logra mantener un buen ritmo y es precisamente la heterogeneidad de los elementos del relato la que permite que ninguno se vuelva, en desmedro de los otros, protagonista. La violencia de los ochenta explica de alguna manera el desvarío de sus víctimas y una de ellas, el profesor Quijano, alienta a sus alumnos para que vuelquen en sus lenguajes toda  su inconformidad y toda su rebeldía como en su día lo hiciera, incomprendido por todos, el Caballero de la Triste Figura.

Si bien en el plano actoral asoman algunas  flaquezas, el contexto las perdona. Lo que a Manuel  José Sierra en el papel de Alonso Quijano le faltaba de potencia actoral, le sobraba de ángel ante la cámara. La muerte lo llamó antes de culminar filmaciones y eso le imprime a la película una marca especial y emotiva. Por su parte el veterano Alvaro Rodríguez en el papel de empleado venido a menos y, a la vez, de Sancho Panza, infatigable escudero del Andante Caballero, saca a relucir toda su experiencia y remolca al resto del reparto. Mención aparte merece Brenda Quiñones , la Dulcinea punkera que logra, contra todo arquetipo, convencernos de que es, a su manera, la versión contemporánea de la que fuera para don Quijote la sublimación imaginaria de la virtud y la belleza.

Un trabajo, el de Libia Stella Gómez y su banda, que merece aplauso y apoyo. Hay mucho y muy valioso talento por ahí queriendo decir en cine lo que ve, lo que siente, lo que lo ilusiona y también lo que lo descorazona. En la medida en que proyectos y trabajos  como un Tal Alonso Quijano tengan visibilidad y reconocimiento, el fortalecido será el cine nacional.

Por tiempo limitado Un tal Alonso Quijano puede verse sin costo alguno en internet.  No se la pierdan. https://youtu.be/NEFGsWvJPVc

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