Tres colores: Azul
Sebastián Hinestrosa10
LO MEJOR
  • La dirección magistral
  • La música
  • La dirección de arte
LO MALO
  • Perfecta y, por tanto, difícil de superar
10Excelente

BLEU AFICHETÍTULO ORIGINAL: Trois couleurs: bleu

OTROS TÍTULOS: Azul / Bleu / Three Colors: Blue

AÑO: 1993

DURACIÓN: 98 min

GÉNERO: Drama

PAÍS:  Francia

DIRECTOR: Krzysztof Kieslowski 

ESTRELLAS: Juliette Binoche, Benoît Régent, Florence Pernel, Charlotte Vêry, Hélène Vincent

 

El magno frontispicio de la escuela nacional de cine de Lodz en Polonia fue testigo de ver a una porción de los más grandes realizadores cinematográficos del siglo XX (Andrejz Wajda, Roman Polanski, etc) incluyendo, por supuesto, al tercer polaco más ilustre de todos los tiempos: Krzysztof Kieslowski (los otros polacos incluso más ilustres serían Frederic Chopin y Robert Lewandowsky).

En el cenit de su carrera, comenzando la década de los 90, luego de una prolífica y exitosa filmografía, Kieslowski realiza una co-producción Polaco-Francesa de tres películas conocida como: “La Trilogía de los Colores” -haciendo referencia a los tres colores de la bandera francesa: azul, rojo y blanco- en la que participa como director y co-escritor. Los títulos de cada una de sus películas de la trilogía llevan el nombre de cada color de la bandera francesa respectivamente y, además, cada película tratará correspondientemente uno de los tres ideales de la revolución francesa: libertad, igualdad y fraternidad. En esta ocasión, me referiré a la película Azul (1993), la primera de la trilogía, que explora como principal motivo temático la libertad. Mi análisis será parcial, breve y se gestará sobre todo como una invitación para que el lector vea la película. Tanto desde los comentarios de los más expertos teóricos del cine mundial como desde mi pretenciosa y esnobista perspectiva,  Azul es considerada la mejor película de la trilogía y tal vez una de las mejores películas de la historia del cine, por eso nace mi atrevida invitación.

Azul narra la historia de Julie (Juliette Binoche) quien luego de un grave accidente de carro sobrevive, pero colateralmente en el incidente pierde a su esposo, un famoso compositor de música clásica, y a su hija. Luego de esta devastadora pérdida familiar, mientras se recupera en el hospital, intenta suicidarse. Tampoco en esto tiene suerte. De esta manera, Julie, luego de salir de su convalecencia, se instala en un apartamento en París, viviendo sola, y pretende deshacerse de todo lo que tiene que ver con su vida pasada: el dolor y el trauma generado hace que busque no volver a sentir y trate de evitar todo vínculo emocional profundo. Ahí se manifiesta, por ejemplo, de manera categórica la maestría en la dirección de Kieslowski. El director muestra la lucha del desprendimiento de Julie con su pasado con un ritmo hipnótico, utilizando primeros planos sobre nuestra protagonista que resaltan la complejidad psicológica del personaje en ese momento. Kieslowski pone la lucha interna del personaje de manifiesto con los primeros planos cerrados –que connotan encierro- y con la expresión de la actriz. Básicamente de eso se trata la película: de la lucha de Julie con el pasado, de su resiliencia y de su búsqueda de la libertad. El elemento más obvio y llamativo de la dirección es el recurrente uso del color azul que Kieslowski emplea como subtexto contradictorio haciendo referencia al pasado de Julie y a su libertad. Este uso del azul es realizado con filtros azules, luces azules, escenarios azules y elementos (artefactos) también azules. Esto logra una estética unificada con este frío color –azul- que ayuda a generar un concepto temático cohesionado con la lentitud de la película. El azul además ayuda a reflejar la insensibilidad y la frialdad de Julie. Otro propósito primario que se logra con el uso de este color es la creación de hermosas imágenes fotográficas.

AZUL PPAL

Ahora ya enfocándome en un aspecto en particular –y central- de la película, no de la dirección sino de la escritura, en el guión la paradójica forma de presentar la libertad llama la atención sobremanera. Es una libertad desgarradora la de Julie, una libertad que la libera de las “ataduras” de su esposo y de su hija, una libertad absolutamente solitaria, una libertad en la que Julie toma la decisión de no sentir nada para no volver a lastimarse. El filósofo Isaiah Berlin define el concepto de libertad negativa como ausencia de coacción, es decir, existe libertad negativa cuando no existe nada que impida que un individuo realice una acción. Ciertamente este tipo de libertad es la que afronta Julie. Esta libertad contrasta con el concepto de libertad positiva, que también según Berlin, es aquella en la cual el individuo tiene la capacidad de autorealizarse: esto no pasa parcialmente en Azul, Julie no puede autorealizarse, no puede ser feliz pues no quiere sentir. Ella es libre de otra manera, no con una libertad que le brinda herramientas para poder estar mejor sino una que no le pone imposiciones de nada y que la acerca con la ataraxia. Con este marco teórico me atrevo a afirmar de manera arriesgada y altanera que el trabajo de Kieslowski en esta obra es una exploración sobre los límites de la libertad negativa.

Dos temas a destacar: El primero la actuación Binoche que no me atrevo a calificar. Me limito a decir que muchos actores considerarían su retiro después de ver la falta de talento que tienen a causa de que Binoche lleva la actuación a otro nivel. El segundo, la música, a cargo de Zbigniew Preisner (compositor de cabecera de Kieslowski), es una piedra angular en la película. En la historia de Azul existe un encargo musical, inacabado por su muerte, para el esposo de Julie. Se trata de una pieza para la gala de la celebración de la inauguración Unión Europea. Esto cuando en 1993 era una ilusión y un orgullo hacer parte de esta unión, algo inconcebible hoy en día. La música en la película sirve como una remembranza de los sentimientos de Julie por su marido músico. Advierto que la crudeza y belleza de la sinergia de la música con las imágenes puede generar somatizaciones. Además, pongo de manifiesto que me sorprende cómo Kieslowski usa la música solamente cuando el momento es perfecto, cuando este lo exige y no sobre-utiliza este recurso auditivo como es común en el cine comercial, asimismo, tampoco peca por ausencia de este recurso como es común en el “cine arte”.

AZUL SEC

Por antonomasia Azul es la expresión del cine clásico polaco. Es un relato íntimo, lento y profundo. Una sobresaliente manifestación de un cine polaco que florece en las secuelas de la posguerra y que, por ende, pregunta por el sentido del ser humano; Azul es, desde esta perspectiva, una exploración existencial del ser humano. Expresión perfecta de su circunstancia, cultura y momento, Azul es una película filosófica que no termina cuando termina la película.

Sobre El Autor

Sebastián Hinestrosa
Colaborador en Los Angeles, California

Colaborador en Los Angeles, California

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