Toy Story 4
Humberto Santana8.5
LO MEJOR
  • Sus nuevos personajes y la forma sutil en que transmite sus mensajes
LO MALO
  • Nada
8.5Muy buena

AÑO: 2019

DURACIÓN: 1h 40min

GÉNERO: Animación

PAÍS: Estados Unidos

DIRECTOR:  Josh Cooley

ESTRELLAS: Tom Hanks, Tim Allen, Annie Potts, Christina Hendricks, Jordan Peele, Keanu Reeves

 

Después de casi 25 años del estreno de Toy Story, 9 años desde la última entrega, además de la expectativa es inevitable preguntarse si Woody, Buzz Lightyear y los demás juguetes del baúl tendrán todavía cuerda para entregar las emociones, risas y entretenimiento a los que nos acostumbraron. Una vez más Pixar, ahora propiedad de Disney, demuestra que nunca decepciona.

Reinventarse manteniendo la línea de una franquicia de tantos años no es poca cosa. Transmitir ese aire de familiaridad de siempre a pesar del paso de los años (y de la tecnología) sin repetirse demasiado es algo que requiere mucho más que un nuevo guion, y es eso precisamente lo que logra Toy Story 4. Aparte de las inevitables peripecias de siempre para entrar o salir de habitaciones y vehículos, para tener vida mientras los humanos no los veamos, la historia llega fresca y llena de nuevos matices, presentada en un formato fotográfico y de ambientación impecable que todo lo realza.

 

 

Y es que aparte de las nuevas aventuras, hay dos elementos que hacen que Toy Story 4 vaya más allá que «otra película para niños». Uno de ellos son sus nuevos personajes. Desde la frescura y espontaneidad de Bunny y Ducky, los muñecos de premio en el tiro al blanco del parque de diversiones, hasta el atormentado Duke Caboom y la traumatizada y compleja Gabby Gabby, oscura pero humana, maravillosa y fundamental en esta nueva entrega, sin dejar de lado a Forky, el juguete fabricado por su dueña a partir de un tenedor desechable, los nuevos personajes dan nueva vida e impulso a esta nueva entrega, aún siendo Woody el personaje principal. Como es natural varios personajes de las sagas anteriores pasan a un segundo plano, mientras otros toman nuevo protagonismo, como la avezada Bo Peep.

 

 

El segundo elemento, característico en Pixar, es la hondura de su mensaje. Porque a pesar de que en ningún momento pretende robarle acción ni diversión a la aventura, a pesar de saber que esta es una película que llega tanto al público infantil como al adulto, no temen -de forma natural y fluida- agregar dos o tres mensajes de gran potencia y espectro, confiando por igual en la intuición y capacidad de asimilación de los niños, así como en lo mucho que los adultos podemos valorar que se nos recuerden ciertas cosas:  ser fieles a nuestra esencia cuando estamos perdidos o confundidos; estar abiertos a los cambios de rumbo, a esos momentos de la vida en que hay que tomar caminos propios.

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