Tiburón
Autor9
A. Quintero (Dirección Distinta Mirada)6
H. Santana (Dirección Distinta Mirada)8
7.7Nota Final
Puntuación de los lectores: (2 Votes)
6.7

Título Original: Jaws

Año: 1975

Duración: 124 min.

Género: Aventuras, Suspenso, Terror

País: Estados Unidos

Director: Steven Spielberg

Estrellas: Roy Scheider, Robert Shaw, Richard Dreyfuss

 

Por tiempos milenarios, monstruos como el Leviatán, Kraken y otra cantidad de etcéteras nos han reflejado el mar como la forma escénica donde pueden salir a flote todos nuestros temores más profundos, siendo esta quizás la razón por la cual el hombre ha guardado un bien fundamentado respeto al agua.

“El viejo y el mar” y “Moby Dick” también han sabido retratar tal metáfora psíquica, pero no sería hasta mediados de los setentas que un novato Steven Spielberg se atrevería a plasmar, de manera tan agobiante, lo que para el ser humano es no pisar tierra firme y jugar con nuestro temor más arraigado: lo desconocido.

El impacto que “Tiburón” supuso para la historia del cine no sólo quedó registrado en los jugosos dividendos que dejó en la taquilla, sino también en la mente de la audiencia como todo un fenómeno cultural. Spielberg ocasionaría que los bañistas no pasaran más allá de la orilla de la playa y, así mismo, nos brindaría una historia cargada de toda la emoción del cine clásico de aventuras contrastado con el terror que se había estado suscitando con el antiguo subgénero de monstruos.

El icónico clásico de Spielberg hace gala de un apartado técnico brillante desde la fotografía y los inagotables recursos para mantener viva la tensión. Respaldado por el uso de planos picados, la cámara subjetiva, las intensas imágenes submarinas y el misterio alrededor de la figura del escualo, su director consigue una atmósfera inquietante, opresora e incluso muchas veces claustrofóbica que no dará tregua hasta su potente final.

Tiburón (Jaws, 1975)

Las interpretaciones, por su parte, le aportan todo el peso dramático a la cinta, siendo el desaparecido Robert Shaw quien literalmente se traga la pantalla en su interpretación del mítico Quint. Junto él, se conjugan las magistrales intervenciones de Roy Scheider como el jefe Brody y un joven Richard Dreyfuss encarnando al científico Matt Hooper. Aún cuando Robert Shaw realice el mejor (y último) trabajo en cada una de sus apariciones, el reparto principal forma un trío legendario que ha pasado a los anales de los héroes más emblemáticos del cine.

Por otro lado, no podemos dejar su banda sonora a un lado, siendo el aspecto al que quizás se le debe la mitad del fenómeno. El siempre brillante compositor John Williams creó una música que le da toda la personalidad al filme, no sólo como la función de musicalizar las acciones, sino que con ella, Williams conseguiría generar con unos simples acordes toda la ola de pánico que nos avisa que el escualo inevitablemente se está acercando hacia su próxima víctima, volviéndose así todo un himno de amenaza.

Aún cuando su ideología esté completamente errónea (los tiburones realmente no son predadores de humanos), el denominado “primer blockbuster” del cine otorgó una nueva mirada para el horror y despertar el imaginario colectivo del agua y una aleta dorsal orquestada con la partitura de Williams como todo un signo de peligro, poderosa alegoría que, hasta nuestros días, nos sigue acompañando como la representación de todos nuestros temores.

Del mismo modo, no hay duda que los recursos que su director implementó para despertar el pavor han sido calcados hasta la saciedad por producciones posteriores, por lo cual el subgénero de tiburones no sólo ha ido en picada, sino también el prejuicio hacia esta cinta por las nuevas generaciones no ha tenido condescendencia alguna. No obstante, “Tiburón” es un referente inmediato para dar razón al miedo que nos embarga cada que nadamos, todo ello logrado por una soberbia dirección y una música inmortal que a muy pocos deja indiferente a pesar del implacable paso del tiempo.

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