Theeb - Sendero de valor
Andrés Quintero7
Humberto Santana7.5
LO MEJOR
  • La elocuencia de su sencillez
  • Su fotografía
LO MALO
  • Su ritmo quizás más lento de lo deseable
  • La duda de apreciación que siempre genera una nominación al Oscar
7.3Buena

THEEB AFICHETÍTULO ORIGINAL: Theeb

AÑO: 2014

DURACIÓN: 100 min

GÉNERO: Drama, Thriller, Aventura

PAÍS: Jordania

DIRECTOR: Naji Abu Nowar

ESTRELLAS: Jacir Eid, Hassan Mutlag, Hussein Salameh, Marji Audeh, Jack Fox

 

Hay muchas maneras de poner a prueba un director. Una de ellas es encargarlo de una historia sencilla sin mayor complejidad argumental y con personajes relativamente planos. Si es capaz de extraerle a su simpleza el brillo de lo básico y remontar la historia que la ha sido confiada con tan solo el apoyo de sus elementos esenciales, estaremos ante un buen director. Este es, sin más, el caso del director  anglo jordano Naji Abu Notare y su notable trabajo en  Theeb.  Con la trama, aparentemente aventurera,  de un muchacho que en una forzada travesía por el desierto se ve enfrentado a unos seres difusos que transitan entre la amistad y la enemistad,  Theeb no es ni una simple película de aventuras en el desierto, ni es, tampoco, un western árabe en el tono pausado que da la marcha de los camellos y no el galope de los caballos. Es más que lo primero y distinto de lo segundo porque su foco no está en el suceso trepidante – llámesele balacera, duelo o cruento ajuste de cuentas – sino en esa sutil confrontación entre los valores de la compasión y la solidaridad y el elemental código de supervivencia que pone al más débil en las fauces del más fuerte. El paso que Theeb da para no quedarse en la simple aventura, lo da con el mérito de respetar los elementos de esta. No intenta, felizmente, inmersiones complejas en la psiquis de sus personajes. Se conforma, potenciándola sin vericuetos ni decoraciones innecesarias,  con una historia parca en diálogos, rica en paisajes, de ritmo lento pero nunca cansino y, sobre todo, cargada, ambos sutiles,  de tensión y sentido.  Si por aventura se entiende aquella experiencia arriesgada con eventos y desenlaces inesperados, uno diría que el cine es, per se,  de aventura. Es esta la que termina imprimiéndole su dinámica y la causante periférica de la emoción. Si Theeb es más que una película de aventura es porque sus riesgos, eventos y desenlaces, arriesgados e inesperados todos ellos, son el continente de algo más profundo y perdurable. 

Ad portas de la gala del Oscar imposible para el espectador colombiano no hacer una comparación con nuestra nominada El abrazo de la serpiente. En la categoría de mejor película de habla no inglesa la película de Guerra compite, además de otros serios rivales, con la jordana Theeb.  Frente a la pregunta de cuál de las dos es mejor, salirse por la tangente y decir que se trata de películas muy distintas es tanto como evadir la elección de la más bella diciendo que hay distintas bellezas. Personal, que no objetivamente porque la objetividad en esto no existe, considero que la colombiana merecería la estatuilla si su única contrincante fuera Theeb. Desafortunadamente son varias más las que están en competencia y eso hace  que el asunto sea complejo – no imposible – tanto o más que el propio abrazo de una serpiente.

Mención  aparte merece  el pequeño Jacir Eid  protagonista de la película.  Para referirme a él tengo que confesar mi  muy seguramente  injusta animadversión hacia los niños precoces de la actuación o del canto o del baile o de lo que sea . Esas  criaturitas  repletas de talento que en sus representaciones e interpretaciones terminan siendo todo menos niños,  no logran encajarme. El niño  protagonista, más que el viejo protagonista, siempre corre el riesgo de la sobrevaloración porque la expresión de su talento está amplificada, cuando no distorsionada, por su condición infantil.  No pasa esto, de nuevo felizmente, con Jacir Eid, el mismísimo Theeb. Y no pasa porque siendo niño tiene una adultez natural y no fingida;  porque no se pretende grande ni, mucho menos, un crío adorable, aleccionador o catastrófico. Es un ser humano movido, como todos nos movemos, por sus instintos, sus valores, sus necesidades, sus miedos y sus sueños.

THEEB SEC 2

Me detengo ya para finalizar en el desierto como personaje con sus típicas connotaciones de calor extremo, sequedad, aridez e inmensidad. La película trata de la andanza por el desierto de  Theeb y su hermano mayor que en honor a la formación que les transmitiera su padre, ayudan a un extranjero conduciéndolo hasta un pozo de agua en el que, haciendo el destino de las suyas, al menor de los hermanos se le abrirá un  complejo destino. El escenario de este periplo es el desierto árabe a comienzos del siglo pasado. En Theeb el manejo del paisaje pudo prestarse – pero no se prestó –  para el típico abuso  grandilocuente. En algunas películas la cámara se regodea  en exceso con los hermosos paisajes y el resultado termina siendo una agradable pero vacua sucesión de postales. En Theeb hay un especial cuidado con el paisaje y sus elementos : es impactante pero no desbordado, sobrecoge pero sin abusos. De alguna manera y sin perder su acento exótico, es un desierto  más real. Prueba de la que la  mejor transmisión  es siempre aquella ajena a la exageración.  Impresiona, o al menos a mi me impresionó,  esa bizarra convivencia del hombre con los bichos del desierto.  Me refiero a los insectos como marcas naturales en la piel de Theeb  y no esos otros bichos,  sus pares humanos,  con los que tiene que enfrentarse por defender algo que nunca termina siendo del todo claro. Al final Theeb logra un muy acertado balance  entre  paisaje e historia, reservándole el protagonismo a la siempre indescifrable condición humana. De allí la grata impresión que queda cuando las luces se encienden y de allí también , más allá de las apuestas por la estatuilla dorada, la recomendación de verla.

 

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