The Matrix
Diego Montejo8.5
Andrés Quintero9
Humberto Santana9
LO MEJOR
  • Su carácter revolucionario, su argumento y planteamientos filosóficos, el avance tecnológico para la época.
LO MALO
  • Que no sea auto conclusiva, ya que estira de manera innecesaria el argumento.
8.8Notable

The Matrix PosterOTROS TÍTULOS: Matrix

AÑO: 1999

DURACIÓN: 136 minutos

GÉNERO: Acción, Ciencia Ficción

PAÍS: Estados Unidos, Australia

DIRECTORES: Andy Wachowski, Lana Wachowski

ESTRELLAS: Keanu Reeves, Laurence Fishburne, Carrie-Anne Moss, Hugo Weaving

 

Matrix apareció en el momento exacto, durante los albores de una década que necesitaba un nuevo empujón mediático para el cine como lo fue Tiburón en los 70 y Jurassic Park o Terminator en los 80. El cine necesitaba una revolución tanto de público como tecnológica, un nuevo paradigma en el género de alto presupuesto que trajera de nuevo la espectacularidad a las salas de teatro, una explosión de euforia que no se repetiría hasta el 2003 con El Retorno del rey, pero que se vería bastante condicionada por la película de los hermanos Wachowsky. Matrix significó más que una película para el mundo del cine y la cultura universal, fue la apertura y el disparo de salida para hacernos soñar con la tecnología del futuro como alguna vez Blade Runner lo logró; fue la actualización no solo del cine sino de los espectadores en el mundo de las redes y la computación. Nunca se ha valorado lo suficiente The Matrix más allá del acontecimiento técnico que sigificaron escenas imborrables en nuestra memoria.

A pesar de lo mucho que se afirme como película de culto, Matrix rompió todos los moldes y fue el gran blockbuster revolucionario del nuevo milenio, que pese a su calificación adulta y temática compleja (mas no complicada) logró abrirse camino entre la historia y valorizar la franquicia hasta el punto de darnos dos mediocres secuelas (las cuales fueron aun así un portento tanto técnico como monetario) cambiando para siempre lo que significaría el cine en el nuevo siglo.

Matrix nos pone en la piel de Thomas A. Anderson (Keanu Reeves) un programador informático que de noche hace el papel de un hacker denominado Neo, quien atribulado constantemente por la monotonía de su vida y por la necesidad de entender el significado de su propia existencia, persigue insistentemente, más por intuición que por vivido interés, al hacker conocido como “Morfeo”, uno de los pocos que puede desentrañar el secreto de la Matrix. Neo se involucra hasta dar con Morfeo (Laurence Fishburne) y su compañera Trinity (bellísima Carrie-Anne Moss) los cuales prometen responder a todas sus preguntas con una única condición: ¿Pastilla roja o azul? Abandonar toda la vida que conoce y que por mucho tiempo le ha parecido monótona, o volver a la normalidad tras la eterna pantalla de su computador. Neo no lo duda y bajo el manto de lo surreal abraza la nueva realidad informática que le da la bienvenida a un peligroso -y para nada artificial- mundo informático.

Quizá el aspecto más alabado de la película es el técnico, pero quiero virar 180° y apuntar hacia el narrativo y argumental pues el guión de los hermanos Wachowsky aunque recoge su inspiración de múltiples comics, videojuegos o libros de ciencia ficción, sabe compaginar uno tras otro y poner en contraposición el mito mesiánico del elegido. Neo es el elegido y en su existencia parte la única esperanza de Matrix contra un enemigo desconocido; aunque esto es más notable dentro del marco que conduce la trama, en Matrix estamos constantemente siendo bombardeados por distorsiones del mito judeocristiano y una densa filosofía existencialista con detalles tan obvios como el nombre de Sion, la ciudad “segura” de la humanidad libre (que en el mito judío cumple función similar) o la nave Nabucodonosor, donde habitan nuestros personaje, entre otros detalles. Sea como sea, la trama de Matrix no solo cumple como base sólida de una película de acción, sino también como una disertación filosófica didáctica de diversos sentidos existencialistas.

the-matrix

En función del argumento, el diseño de producción en Matrix es uno de los acontecimientos visuales que han marcado mi vida (y la de muchos) pues es inolvidable la sensación de realismo avasallante en cada escena dentro de la Matrix, tanto como el reconocible modo de vestir de Trinity o los verdes muros informáticos que desdibujan el mundo que rodea a Neo. Por primera vez en muchos años la ciencia ficción se sintió palpable en la gran pantalla y eso convierte a Matrix en una revolución visual que no abandona su argumento sino que lo soporta a la perfección. Nunca tenemos certeza de lo real que es la irrealidad.

Y gravitando al argumento también nos encontramos con los actores, podría resaltar la sorpresa que resultó ser Keanu Reeves, o la misteriosa y dosificada presencia de Anne Moss (la cual actúa en primera instancia como una magnífica mujer guerrera) pero centraré especialmente mi atención en alabar a Hugo Weaving, quien personifica al Agente Smith, pues tiene la labor más compleja pero a la vez mejor lograda durante la trilogía Matrix. Smith nunca presenta flaquezas de carácter, nunca tiembla y sus expresiones faciales son acordes a la falta de humanidad que conlleva el personaje, es un villano impresionante que nunca pierde protagonismo frente a Neo y no duda en demostrarse como uno de las pocas representaciones de misantropía en el cine.

A nivel técnico Matrix nos otorgó una visión distinta del Bullet Time (tiempo en cámara lenta) con un giro de 360 grados alrededor del personaje central. Si bien es cierto que no fue la primer película en usar esta peculiar técnica, fue la más acertada al adaptarlo a los nuevos tiempos para darle profundidad y espectacularidad a la escena. Los combates son de premiar, ya que es la representación más fidedigna de un combate entre superhéroes en una película sin superhéroes, un estilo de combate rápido pero efectivo a la hora de demostrar la grandeza de dos personajes enfrentados sin cortes de montaje exagerados.

En definitiva, Matrix es uno de los clásicos del cine moderno y con méritos propios ha trascendido su propio nombre y tiempo, siendo quizá el más grande espectáculo visual del siglo XXI y uno de los paradigmas de estilo y forma con una interesante trama filosófica que podría dar para artículos completos de opinión y debate. Tan interesante como para ser una película de culto, tan importante como para ser un hito cinematográfico. Aún a día de hoy, una película digna de ser disfrutada en una sala de cine.

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