The Lobster
David Montejo8
Humberto Santana8
LO MEJOR
  • La capacidad del director para explotar un irrisorio concepto, el simbolismo del que hace gala durante toda la película, la primera hora de película dentro del hotel
LO MALO
  • La caída de ritmo en la segunda hora, empecinándose en la repetición y exposición exagerada de una ya entendida idea
8Muy buena

the lobster aficheOTROS TÍTULOS: Langosta

AÑO: 2015

DURACIÓN: 118 minutos

GÉNERO: Comedia, Romance, Ciencia Ficción

PAÍS: Irlanda, Reino Unido, Grecia

DIRECTOR: Yorgos Lanthimos

ESTRELLAS: Colin Farrell, Rachel Weisz, Ben Whishaw, Olivia Colman, Léa Seydoux, John C. Reilly

 

En el marco del Bogotá International Film Festival (BIFF) tuvimos el placer de recibir la ultima obra de uno de los autores mas importantes del círculo independiente internacional, pero esta vez ampliando fronteras y estrenándola en ingles fuera de su país. Se trata de Lobster del notable y extraño Yorgos Lanthimos, el director griego que ya en 2009 con un impertérrito debut se catapultaba a la fama con Canino, una durísima alegoría metafórica sobre la dominación y el control de las sociedades bajo el dilema retorcido de la cueva de Platón en el ámbito familiar. Aunque Canino lo encumbró en un panorama incierto, Lanthimos ha sabido moverse y sorprender a propios y extraños con The Lobster donde no abandona su estilo aun con un presupuesto mucho mayor al de su debut cinematográfico. Sin embargo, con el precedente monumental de Canino surgen las dudas y comparaciones al momento de prenderse las luces y salir de la sala: ¿Ha cumplido los pronósticos Lanthimos? Es difícil responder esa pregunta.

The Lobster, como su hermana mayor, es una película compleja en lecturas y de una simbología tan cruda como difícil de captar en primera instancia, con diversas capas explicativas y que requiere un tratamiento especial sin caer en la sobre exposición. Con un argumento tan atípico como fantasioso, Lanthimos nos sitúa en la solitaria existencia de David (Interpretado por Colín Farell) que está siendo transportado al Hotel, una formidable estructura balneario donde la población es obligada a encontrar pareja entre los demás solitarios y enclaustrados miembros de la comunidad, que son exiliados de una innominada ciudad donde los niños y las parejas abundan, en un intento por evadir la silenciosa extinción humana. Pero la estadía en el hotel no será tan paradisiaca como las primeras impresiones pueden dar a entender. Rápidamente Lanthimos establece la carta magna del lugar y las reglas de su casa de muñecas: David tiene 45 días para encontrar pareja o será convertido en el animal de su preferencia. Este, en un curioso alarde de inteligencia, escoge a la enigmática Langosta. Pronto, descubrirá con horror cómo encontrar pareja es realmente una ciencia, y que las paredes del hotel empiezan a cerrarse mientras pasan los monótonos días hasta el amargo final.

Durante su estadía, David es acompañado por su hermano convertido en perro por fallar el desafío interpuesto por una sociedad cada vez más obsesionada con las relaciones humanas donde todos, incluyendo él, descubren con horror la artificialidad de la vida en el interior del hotel, las parejas establecidas sobre mentiras y la obsesiva búsqueda por parecerse a tu posible pareja. Lanthimos juega con sus teatrales personajes por todo el escenario, personajes que actúan de la misma manera que el mundo en el que habitan, hablando con pasmosa dificultad para relacionarse y bailando sin consciencia de sus propios actos al ritmo de un juego obsesivo de relaciones. Incluso el sexo es dibujado como una herramienta de control y confianza en el rompecabezas social dentro del hotel. Se siente una asfixiante atmósfera a miedo: Miedo a morir solo, miedo a fracasar en encontrar a alguien y miedo a perder a ese alguien.

the lobster secundaria

Pero a diferencia de Canino, donde la narrativa y el escenario eran compactos y donde los personajes habitaban confinados en su hogar, The Lobster cambia completamente las reglas del juego a mitad de la película y abre el mundo para David, ayudándole a ver desde la perspectiva de los parias solteros que escaparon del hotel con anterioridad. David se enfrenta a un cambio de reglas como el espectador a un cambio de aires, la humanización de las marionetas va in crescendo cuando David ve el otro lado de la moneda y encuentra, quizá, el amor en otra persona dentro de una sociedad que no acepta el amor (en contraposición con el hotel).

Lamentablemente, es en esta segunda hora cuando el concepto pierde su fuelle y cae en alguna repetición innecesaria, pero también es en la sección de la película donde el director griego exprime las actuaciones hasta ahora exageradamente artificiosas en pos de la humanidad y el amor (¿Hay algo más humano que el amor?) y nos da una visión totalmente distinta de su propia fábula social, aún cuando tiene cadencias de ritmo fatales para el devenir de la película. No obstante, en el tercio final recupera ritmo y nos entrega uno de los finales más simbólicos de todo el cine del 2015 con la respectiva crudeza que le caracteriza.

Todo este concepto de relaciones humanas y dudas existenciales se traduce en humor negro y violencia esontánea. Como Funny Games de Michael Haneke, Lanthimos deconstruye a sus personajes y al escenario mediante dosis de humor agresivo y sugestivo ante el ridículo de la sociedad al imponer reglas comportamentales, se burla constantemente de los simbolismos adoptados para explicar las sociedades de la realidad fuera de la pantalla, sin salirse de las reglas que impone a sus personajes como ya vimos en Canino.

En producción la película cumple sin más, una banda sonora repetitiva pero bastante acertada en momentos de tensión y violencia. A nivel actoral es difícil hablar de Lobster, pues todos responden al mandato del director actuando como protagonistas impropios de la obra y resultando intencionadamente artificiales. La voz en off de la narradora omnisciente puede resultar cargante en ciertos tramos de la película, pero justifica finalmente su existencia con un vuelco en el argumento.

¿Ha cumplido los pronósticos Lanthimos? Si, aunque se extraña una historia un poco más controlada por el director (como su debut). The Lobster cumple lo que esperábamos del griego, que vuelve a ofrecernos conceptos simbólicos y duros en fondo y forma. Lamentablemente no es una película perfecta y quizá falla en el salto al vacío durante su segunda hora, pero soy de los que defiende la osadía del guión y congratula un intento por escapar de los terrenos conocidos del director, saliendo de la falsa comodidad del hotel para confrontar a la realidad surreal con lo irreal que conllevan las relaciones humanas. ¿Hasta qué punto estamos dispuestos a llegar por el amor? Como el plano final de Lobster, Lanthimos deja en puntos suspensivos tan crucial pregunta.

Y no necesita más.

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