El audaz (The Hustler)
Autor10
H. Santana (Dirección Distinta Mirada)10
10Nota Final
Puntuación de los lectores: (2 Votes)
6.4

TÍTULO ORIGINAL: The Hustler

OTRO TÍTULOS: El Buscavidas

AÑO: 1961

DURACIÓN: 134 min.

GÉNERO: Drama, Juego, Deportes

PAÍS: Estados Unidos

DIRECTOR: Robert Rossen

ESTRELLAS: Paul Newman, Jackie Gleason, Piper Laurie

 

Cuando  chocan entre sí las bolas del billar producen un sonido lacónico y seco.  Cuando lo hacen contra las bandas de la mesa estas las despiden hacia el paño verde imprimiéndoles la dirección marcada por el efecto de quien haya tacado.  La mirada de quien juega se centra en el punto imaginario de la bola para lograr, con la intensidad exacta, el impacto preciso que asegure el desplazamiento deseado. Los que miran el juego guardan silencio.  Con movimientos casi imperceptibles siguen el recorrido de las bolas y suspiran satisfechos cuando la bola cantada es embolsada o cuando con el último toque se hace la carambola esperada.

El ambiente de los billares pertenece al imaginario colectivo. Hombres grisáceos bordean unas mesas que parecen emerger de las densas humaredas que provoca el fumar constante. El rito legendario del billar enseña que la tacada maestra  debe hacerse con el cigarrillo caído en la boca. Después vendrán los sorbos de whisky . Se habla poco y se piensa mucho. El pensamiento de quien juega no es una disertación libre. Es un pensar estrecho dedicado a los efectos, los impactos y las distancias. Siempre se piensa la jugada. La mente se adelanta y dibuja el recorrido de las bolas. Todo se reduce a que las bolas obedezcan el designio mentalmente trazado.  De eso se trata el juego y se le juega para ganar, para doblegar al rival  demostrándole un amaestramiento perfecto del taco y las bolas .

 

The Hustler (El Audaz) Poster - Distinta MiradaThe Hustler o, como se la tradujo en su momento, El Audaz o El Buscavidas, es el imprescindible clásico de los sesenta que reproduce con maestría el ambiente de esos billares que entremezclan decadencia y elegancia. A ellos llega Eddie Felson (Paul Newman) buscando fortuna. Habrá de conseguirla, piensa él, si vence al legendario Gordo de Minnesota (Jackie Gleason), un hombre que no solo domina el billar sino que parece estar hecho para él. Conoce  sus artimañas y sus recovecos y sabe que para ganar, además de todos ellos , se requiere actitud y temple de ganador.  Para ganar al talento para tacar, fácil de encontrar y fácil también de aprender, hay que sumarle el mucho más escaso e innato carácter del ganador. Se puede dominar un juego, un oficio o  un arte pero si no se tiene el carácter que todos ellos demandan, el talento se derretirá como lo hace en la forja el metal caliente.

The Hustler es la historia de Eddie Felson – jugador, timador y vividor –  obsesionado con el triunfo pero a la vez incapaz de él. Desde la primera hasta la última partida de billar queda en claro que ganar es más que llevarse los billetes apilados en la mesa o alcanzar el mayor puntaje por bolas embolsadas o por carambolas hechas. Ganar es sobretodo tener la actitud para hacerlo, tener el carácter para revertir el marcador adverso, para conservar la ventaja o, llegado el momento, para saber abandonar la partida.

La película, dirigida por  Robert Rossen, es una joya y lo es porque en dos o tres espacios – especialmente en la sala de billar –  con unos diálogos contundentes y con unas actuaciones soberbias se logra una radiografía deslumbrante del desvarío humano.  Felson dilapida su talento y se lleva por delante, destrozándolo, todo lo que se le atraviese: amistad, amor, dinero  y, especialmente, a sí mismo.

Para quienes como yo andamos escarbando en los cajones cinematográficos para encontrar esas películas que uno no puede dejar de ver, el hallazgo de The Hustler es toda una fortuna. Como nunca lo estuvo antes y como nunca llegó a estarlo después (ni siquiera en El Golpe) Newman está fantástico en el papel de Eddie Felson. Baste con decir, para encomiar su actuación, que nadie más distinto a Felson que el propio Newman, un innato e insulso triunfador. Conmovedora Piper Laurie en su papel de Sarah la mujer que se enamora de Eddie y soberbio el encopetado Gleason en su papel del Gordo de Minnesota.  Todos sumidos en ese blanco y negro que no requiere de ningún otro pigmento para colorear las sombras de la perdición humana.

Una última cosa. Si se consiguen una copia de The Hustler intenten también, lo entenderán luego,  conseguirse una botella de  JTS Brown. Irá bien verla bebiéndose, a sorbos lentos, un trago de este bourbon de Kentucky.

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