Terminator : Destino Oculto
Nicolás Tirado5
LO MEJOR
  • El nuevo Terminator, interpretado por Gabriel Luna
  • La historia de fondo
LO MALO
  • Las actuaciones
  • El desarrollo de la trama
  • Los diálogos
5Regular

 

TÍTULO ORIGINAL: Terminator: Dark Fate

OTROS TÍTULOS:  Terminator: Destino Oscuro

AÑO: 2019

DURACIÓN: 2h 8min

GÉNERO: Ciencia ficción, Acción 

PAÍS: Estados Unidos

DIRECTOR:  Tim Miller

ESTRELLAS: Linda Hamilton, Mackenzie Davis, Natalia Reyes, Arnold Schwarzenegger, Gabriel Luna

Hubiera podido ser una buena película.

 

Hay ciertas cosas que hay que dejar morir a manera de mostrar respeto. Como Star Wars, o como Highlander, sagas que cuando se anuncia otro instalamento, empieza el dolor en el hígado. Este es el lamentable caso de la saga Terminator, de la cual ya sabemos que vienen por lo menos dos más. Que miedo.

 

Bueno, dicho eso, a lo que vinimos. Este es un nuevo intento por repotenciar (arrear un caballo muerto, diríamos en Colombia) una de las grandes sagas del género ciencia ficción, la cual -en términos generales- podría resumirse así:

 

Terminator 1:                                                        Increíble, donde todo empezó; clasicazo.

Terminator 2: Judgement Day:                                   Insuperable, tal vez la mejor de la saga.

Terminator 3: Rise of the Machines:      Un desastre. Arruinó la navidad ese año; donde empezó la debacle.

Terminator: Salvation:                                                     De llorar, la primera sin Arnold Schwarzenegger.

Terminator Genisys:                                        Indigestión con el perro caliente. Para olvidar.

 

Y parece que olvidar fue lo que quisieron hacer los productores de esta nueva entrega (entre los cuales se cuenta -increíblemente- James Cameron, director y guionista de T1 y T2… insólito), al crear una historia que hace caso omiso del porfuerazo que fueron los capítulos 3, 4 y 5, retomando los hechos inmediatamente después de T2.

 

Lo peor de todo es que la historia no es mala…por lo menos en el papel, la película tenía futuro (por decirlo de alguna manera). Va más o menos así …luego de que Sarah Connor (Linda Hamilton, quien no hizo mucho más con su carrera actoral fuera de interpretar este icónico personaje, y que por lo tanto debería haberle puesto algo más de esfuerzo a su actuación) y su hijo John logran cambiar la historia de la humanidad y detener a skynet en T2, parece que los humanos no entendieron y crearon otra forma de inteligencia artificial para defensa (llamada Legion), que nuevamente tomó conciencia de sí misma y empezó la guerra contra los humanos. Otra vez viene un Terminator del futuro a matar a alguien (Dani Ramos, interpretada por la colombiana Natalia Reyes) y otra vez viene alguien a defenderla (una humana mejorada llamada Grace, interpretada por Mackenzie Davis).

 

Hasta ahí todo bien, incluyendo un mensaje sobre la naturaleza recurrente del hombre, que si uno se le dedica con ganas a encontrarlo, puede que aparezca.

 

El problema es el resto. Las actuaciones, los diálogos y en general la manera como esta idea aterrizó en la pantalla.

 

Lo primero que uno detesta es que la película es presa de esa tendencia políticamente correcta, incluyente y de minorías que tiene presa a Hollywood. En este caso, el empoderamiento femenino desbordado y los personajes latinoamericanos, americanizados pero no, hacen una mezcla empalagosa.

 

Todos los leit motivs (o clichés o como se les quiera decir) de las anteriores películas son usados y abusados en esta; buscando un referente de éxito en los íconos del pasado (como ese legendario “I’ll be back” de Schwarzenegger en T2), la película se ahoga un poco en si misma.

 

A renglón seguido, se choca uno de frente con unas actuaciones mediocres que realmente sorprenden para el calibre de esta producción. Se salvan los primeros 10 minutos de aparición de Mackenzie Davis (Grace, la humana mejorada) y Gabriel Luna, el nuevo Terminator, quien de verdad logra esa frialdad intimidante que tuvieron Arnold Shwarzenegger en T1 y Robert Patrick como el Terminator de mercurio en T2.

Desastrosamente notorio es este mismo Arnold Shwarzenegger, quien ya a sus 74 años nunca aprendió a actuar, y puede que ya sea hora de dejar de insistir. Para empeorar las cosas, al guionista le pareció que el rol de Terminator de Shwarzenegger necesitaba echar chistes (!!!) y tener algo de desarrollo, y lo llevó de ser una máquina asesina a un hombre de familia, maduro, consciente del daño que sus actos crean en el entorno; mejor dicho, taciturno, animalista, vegetariano…en resumen: terrible.

 

El personaje de Linda Hamilton (Sarah Connor) no sufrió tanto (énfasis en el tanto) por el guión, pero ella lo lleva demasiado lejos con una sobreactuación que le quita toda la seriedad al personaje. El resto de los personajes sin pena ni gloria, incluyendo la colombiana Natalia Reyes; ojalá ahora que es una estrella se convierta en un modelo que permita que los actores de este país superen el estándar de las novelas de la franja maldita y a Dago García.

 

Ahora tal vez lo que uno más extraña de los inicios de la saga, es el fondo filosófico que tuvieron T1 y T2 en relación con el concepto de lo que es ser humano, lo que nos diferencia de las máquinas, de la dependencia de la tecnología y todos estos temas tipo Arthur C. Clarke o Isaac Asimov (o más cinematográficamente, tipo The Matrix). Acá no hay nada de eso, y sin eso esta película es poco más que una balacera.

 

En resumen, apenas para un guayabo. Si usted es un enamorado del género o de la saga, no deje de ir, pero prepárese a que le rompan el corazón. De lo contrario, véala en su próximo vuelo.

 

Sobre El Autor

Nicolás Tirado

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