Steve Jobs
Diego Montejo7
Humberto Santana7
LO MEJOR
  • Su reparto, todos a un nivel fantástico
  • El mensaje de su guión y el aprovechamiento de la figura de Jobs
LO MALO
  • El 50% de su guión, más dialogado y menos visual
  • La inexistencia de un contrapeso en dirección
  • El final.
7Buena

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TÍTULO ORIGINAL: Steve Jobs

AÑO: 2015

DURACIÓN: 122 min

GÉNERO: Biopic, Drama.

PAÍS: Estados Unidos

DIRECTOR: Danny Boyle

ESTRELLAS: Michael Fassbender, Kate Winslet, Jeff Daniels, Seth Rogen

 

Una de las reglas no escritas del cine es “muestra, no cuentes” y ese es el principal fallo de la película de Danny Boyle Steve Jobs.

No se me malinterprete, no todas las películas juegan con las mismas reglas, si tuviera que reprobar a Steve Jobs por esa frase  tendría que hacer algo parecido con Birdman por ejemplo, películas que se sustentan sobre la exposición de su guión mediante el aprovechamiento de su reparto como narrador de la historia. Sin embargo, aquellas como Birdman o (una comparativa más acorde) La red Social cuentan con algo que a Steve Jobs le hace falta y le aleja considerablemente de la genialidad que pudo ser: dirección; un director más incisivo en su huella, en dar contrapeso a un guión denso y demasiado descriptivo que viene de la mano de uno de los guionistas con mayores vicios del panorama actual. Principalmente es eso lo que hace una obra maestra a la Red Social, pese a tener un guión con los mismos problemas que Aron Sorkin (mismo guionista) tiene en Steve Jobs, una dirección impecable, un majestuoso David Fincher que convierte la narrativa y lo visual en un prodigio de su naturaleza, compensa todas las falencias de Sorkin y las subsana, las pule y las expone como uno de los mejores ejercicios narrativos de los últimos años.

Sin embargo, Steve Jobs no tiene a Fincher (este dejó el proyecto en su fase inicial) y opta por un desaparecido Danny Boyle (Director de Trainspoting y Quien quiere ser millonario) que no logra descifrar la propuesta de su guionista. Steve Jobs está tan descompensada que casi diría que la dirige su guionista pues es este quien arrastra la película, y a la vez la hunde en un mar de sensaciones difíciles de explicar. No hay peso en la dirección de Boyle, no existe durante el 80% de la película y es Sorkin quien tiene que tratar con las falencias narrativas de su guión extremadamente dialogado y poco visual. Sin embargo, tiene el suficiente semblante y reparto para saldar la cuenta de manera positiva y congratularse de haber logrado una película solvente de tan polémica figura histórica.

Lo anterior porque el corazón de la película es precisamente quien interpretan a Jobs y quienes hacen los papeles de su círculo más íntimo. El guión de Sorkin nunca trata con amabilidad a Steve Jobs pero tampoco se desvive en juzgarlo, pues es el espectador quien formula y llena espacios en el juicio moral que se hace sobre la polémica figura del co-fundador de Apple. La película muestra tal y como era el fraude de su exaltación y sus virtudes como director de orquesta, señala cómo abandonó a la madre de su primera hija y despreció a todos aquellos que le hicieron llegar hasta donde estaba, muestra cómo era un constructo de su propia filosofía y cómo vivió casi en la soledad durante toda su vida. Todo lo anterior se resume de manera espléndida en el trabajo actoral de un maravilloso Michael Fassbender, un actor que representa lo mejor del cine actual y no falla al entender a su personaje, no debe quedar intencionadamente como el malo de la película sino alguien con convicciones radicales. Fassbender imprime dinamismo y fuerza a su personaje en un guión que le juega todas las cartas en contra, poniéndolo como foco durante la mayoría de los diálogos que componen la obra, logrando salir airoso ante tal reto, acompañado y balanceado por una magnética y maravillosa Kate Winslet (lo mejor de la película para mi) que encarna con una pasión y convicción desmedida la antítesis y “esposa de negocios” que representó Joanna Hoffman en la vida de Jobs, un personaje complicado que pivota todo el tiempo sobre la sombra inmensa de Fassbender, a la que la australiana planta cara con una naturalidad impresionante, contenida cuando Jobs se desata y férrea cuando el guión le da la palabra. Habría sido fácil sepultarla por su inherente necesidad de tener a Jobs en pantalla pero al contrario, Winslet aprovecha cada segundo como si fuera el último, aportando tragedia y columnas morales a la solitaria vida del protagonista.

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Entre los secundarios destacaría a Seth Rogen pues, quien con pocas escenas de trascendencia, comprende el mejor momento de la película interpretando a Steve Wozniak (quien vea la película entenderá a cual escena me refiero) y contra viento y marea evita ser eclipsado por Jobs, en un duelo interpretativo impresionante.

Pero como decía a un inicio, son estos quienes permiten la película funcionar. En lo visual se repiten los vicios de Boyle pues los granulados y el montaje acelerado que caracterizan al director hacen acto de presencia contenida hasta el final de la película, donde Boyle mete acelerador de la peor manera posible y casi arrasa con todo lo logrado. No miento al señalar que el final de Steve Jobs es perjudicial para la película, para su mensaje y para el guión que ha pensado Sorkin y que casi remata su director con excesos visuales propios y una interpretación edulcorada e innecesaria de la figura de Jobs, completamente incoherente con el resto de la película. Sin embargo, el compendio total de la obra deja mejores sensaciones que el garrafal error y hace perdonar el traspiés final.

La banda sonora es buena sin ser excepcional, recuerda muchísimo a la ganadora Red Social que compuso Trent Reznor pero sin el aprovechamiento en dirección necesario para hacerla notar lo suficiente en el largometraje.  La fotografía está desaprovechada por su director (y debería jugar un papel fundamental en este estilo de película) quien únicamente la hace dinámica entre cada salto temporal de lanzamiento de la Macintosh hasta el iMac.

En definitiva, Steve Jobs está lejos de las mejores películas de este año y no logra ni siquiera plantar cara a la Red Social como producto de su género, pero el corazón y alma que ponen sus actores y las muestras positivas de su guionista, la salvan de la quema de buena manera, resurgiendo con solvencia tras un pozo de diálogos interminables que enfocan únicamente a los protagonistas, quienes solucionan por momentos las falencias de la película. Sin duda Steve Jobs es la mejor manera de ejemplificar lo importante que puede resultar tener un buen director tras un guión vulnerable a su propia naturaleza.

Sobre El Autor

Diego Solorzano
Colaborador (Colombia)

Colaborador

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