Snowden
Diego Solorzano6.5
LO MEJOR
  • Joseph Gordon-Levitt. Su actuación mantiene viva la película.
  • Por momentos, Snowden brilla como las mejores películas de Oliver Stone
LO MALO
  • El personaje secundario de Lindsey, forzado y fatal en construcción.
  • Una extensa duración con caídas de ritmo pronunciadas.
  • La larga sombra de CitizenFour
6.5Interesante

snowdenPosterTÍTULO ORIGINAL: Snowden

AÑO: 2016

DURACIÓN: 134 min

GÉNERO:  Biografica, Drama, Thriller

PAÍS: Estados Unidos

DIRECTOR: Oliver Stone

ESTRELLAS:  Joseph Gordon-Levitt, Shailene Woodley, Melissa Leo

 

El cine lleva casi una década esperando el regreso de Oliver Stone al cine de calidad, o al menos uno que recupere la forma y narrativa que tanto resonó en los ochentas y parte de los noventas, pero que fue diluyéndose hasta nefastas parodias de su propio estilo, como la fallida ‘W’, y que lo desterró del trono que él mismo había refundado en la psicología norteamericana como cineasta ácido, directo y crítico de su país. Dicho trono quedó vacío y la ausencia de Stone se hizo notoria en los tiempos tempestuosos que corren, como la fallida administración Obama y su violación sistemática de derechos humanos con el espionaje masivo, un tema que ya había sido tratado de manera excepcional en el documental de Laura Poitras ‘Citizenfour’, y que por casi un año nos tuvo saturados y aterrorizados por el alcance mastodóntico de las principales agencias de espionaje norteamericanas.

Y aunque el escenario cinematográfico dotó al documental de un Oscar, esto no ha impedido a Oliver Stone llevar a la pantalla una vez más el mito de Snowden, cuya mera existencia divide a patriotas y extraños, un traidor espía para unos y un héroe para otros, una figura idealizada y que ha llevado al mundo hacia debates profundos e importantes que difícilmente veremos cristalizados en la sociedad, al menos durante otra década (o dos) pero que ha servido para poner en alarma a la población civil y dejar en nuestras manos la siguiente distopia, en la que las próximas generaciones tendrán que luchar por sus propios derechos.

Toda esta vorágine informativa desemboca en Snowden, la última película del antaño afamado Oliver Stone y que tiene una larga sombra que recorrer, pues prácticamente los mismos pasos que sigue ya han sido tocados por el documental, con la salvedad de la época anterior a la liberación de los documentos clasificados que tanto conocemos. Stone entiende esto y trata de virar 180° en busca del hombre detrás del hecho, indagando sobre la figura de Snowden y quitándole el velo que tantas divisiones trae.

¿Lo logra? Más o menos.

Si bien es cierto que Citizenfour no clarifica las intenciones que tiene Snowden para revelar secretos de estado, sí era contundente en la figura de su protagonista. La obra de Stone retoma al joven retraído pero idealista del documental y busca regresar una década hasta sus inicios como contratista del gobierno, militar fracasado y posterior miembro de las más altas cúpulas de la inteligencia norteamericana. Todo esto desde el prisma -primero conservador y luego dubitativo- de un joven Edward Snowden, no obstante que la narrativa y dirección llevada a cabo está llena de claros y oscuros, donde por momentos Stone cae en el más tedioso, aburrido y parco estilo noventero que tan quemado tiene el espectador, y por otros recuerda de manera excepcional a sus mejores películas, donde la paranoia y el terror realista salpican al personaje principal. Esta falta de cohesión damnifica a un largometraje que se alarga de manera innecesaria hasta las casi dos horas y media.

snowden

No obstante, Snowden se sostiene gracias al compromiso de Joseph Gordon-Levitt, un actor con limitaciones pero que encaja a la perfección en el retraído retrato de Snowden. Levitt dota de realismo y cercanía al personaje y lo baja de la nube mitificada que el espectador ha creado gracias a los medios de comunicación. Levitt aprovecha sus flaquezas como actor y ayuda a humanizar al personaje, incluso cuando el guion no tiene interés en él. Levitt es avido al mostrarnos un Snowden en decadencia ideológica, un hombre que poco a poco va perdiendo la fe en su nación hasta el punto de la vergüenza y desesperación, cruzada con paranoia hasta el más absorto estado de negación. Él es el punto fuerte de la película y donde esta tiene que descansar cuando todo lo demás falla. Excelso.

Lamentablemente, la falta de pericia de Stone en el guion sitúa en escena un terrible personaje secundario. Lindsay, la novia liberal de Snowden, actúa como contrapeso ideológico del protagonista pero su función como herramienta y no como personaje resiente la película. Con diálogos recurrentes y terriblemente forzados saca de la película continuamente y estira todavía más escenas innecesarias. La talentosa Shailene Woodley apenas puede aportar algo y al final es el mayor punto negativo del conjunto.

A nivel técnico y de dirección es una película aceptable que se ve resentida por escenas intrascendentes que erróneamente buscan dar profundidad a Snowden –una profundidad más bien fingida–, alternadas con verdaderos portentos visuales, marca de su director, un enfoque de cámara cercano y tenso en los rostros, y los eternos pasillos angostos que recuerdan al opresivo ambiente que se vivió en los momentos previos a la revelación final de la identidad de nuestro protagonista. Sin embargo, la carga de suspenso y riesgo que debería tener la película apenas hace presencia en destellos aislados. Stone ha vuelto pero no en la mejor forma pues el material original requería un tratamiento más brutal y menos blando; recuperar al director que nos brindó la psicosis de JFK o Nixon era necesario para el personaje de Snowden. Lamentablemente el documental supera por años luz en este aspecto, incluso se puede notar en el tratamiento de una escena que tiene lugar en ambos largometrajes, específicamente una llamada telefónica dentro del hotel en Hong Kong.

Snowden no es una mala cinta, pero en manos de un director y guionista como Oliver Stone podría haber dado mucho más de sí. Valoro bastante la facilidad que tiene la película para explicar terminología técnica en las filtraciones de Snowden, pero su excesivo metraje y puntos flojos en el guion no hacen honor al material de partida, ni mucho menos al hombre tras las filtraciones masivas. Es reconfortante tener de vuelta a un director volcado a la crítica política en tiempos tan radicales de cambio como los que vivimos, y aunque Snowden no esté siquiera entre sus mejores trabajos, es una base para recuperar el ritmo. Snowden no es una mala película y para los más desconectados del tema puede ser crucial su visionado, no obstante considero pertinente recomendar antes Citizenfour el terrorífico documental de Laura Poitras es el plato fuerte en esta historia.

Sobre El Autor

Diego Solorzano
Colaborador (Colombia)

Colaborador

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