Selma
Autor8
8Muy buena
Puntuación de los lectores: (2 Votes)
7.6

OTROS TÍTULOS: Selma: El poder de un sueño

AÑO: 2014

DURACIÓN: 128 min

GÉNERO:  Biografía, Drama

PAÍS: Estados Unidos, Reino Unido

DIRECTOR: Ava DuVernay

ESTRELLAS: David Oyelowo, Carmen Ejogo, Tom Wilkinson, Tim Roth, Giovanni Ribisi, Cuba Gooding Jr., Oprah Winfrey

 

La historia de Martin Luther King es bien conocida globalmente, tanto sus logros como las adversidades a las que tuvo que enfrentarse, y el tipo de lucha que tuvo que librar. Muchos libros se han escrito sobre esto, muchos documentales, series de TV y también un buen número de películas sobre su historia se han hecho. Así que ante un tipo de relato (relativamente) conocido, y ante las imágenes, reales y recreadas, que todos hemos visto y guardado en la memoria a lo largo de nuestras vidas, antes de ver la película es inevitable preguntarse si aún existe un espacio para no repetirse, y aún más importante que esto, para lograr emotividad, para conmover. La respuesta es sí, y Selma es la prueba de esto.

selmaLa película se centra en la marcha pacífica planeada para protestar por la negación del derecho al voto a la población negra en los estados del sur, saliendo de Selma, Alabama, y recorriendo ochenta kilómetros hasta Montgomery, capital del estado. A pesar de ser una historia conocida y una especie de lugar común siniestro de esta época, donde la represión violenta y desmedida por parte de las autoridades locales era continua, la película logra mantener la tensión y la expectativa en todo momento. A esto se le suma la intención de retratar a Martin Luther King como ser humano, más que como ícono leyenda, mostrándolo víctima de las incertidumbres y los conflictos familiares a los que lo expone su condición de activista.

El resultado es un relato lleno de momentos emotivos que no llegan necesariamente cuando uno los espera, quitándole por un lado un poco de impacto a ciertos pasajes de la película, pero evitando caer en el melodramatismo. Las emociones llegan por sorpresa. Hay una escena que lo ejemplifica perfectamente, en la cual M.L. King está en su casa, agobiado por la duda y la tensión de la relación con su esposa. Tarde en la noche y ya a solas, toma el teléfono, siendo evidente para el espectador que su línea ha estado intervenida por las autoridades. Una mujer contesta y el le dice “necesito oír la voz de Dios”. Ella empieza a cantar en gospel, con el sentimiento y la fuerza de cualquier domingo en la iglesia, mientras el solo escucha callado en la oscuridad con el auricular en el oído.

La ambientación de la película es impecable. Los colores, los objetos, el vestuario y en general la composición completa de cada cuadro, hace respirar los sesentas. Pero además de esto, un elemento fundamental es la música, que además de contribuir a ubicar al espectador en esa época, es ante todo música inequívocamente negra. Una gran selección que realza la emotividad, al punto que adquiere protagonismo propio. Incluyendo temas de The Impressions, Otis Redding, Martha Bass, J.B. Lenoir y Sister Gertrude Morgan, entre otros, intercalados con las composiciones originales para la película de Jason Moran, se alcanza una homogeneidad sorprendentemente atemporal. El hecho de que la presentación de Glory en los premios Oscar (ganadora del premio a mejor composición original), interpretada por John Legend & Common, haya hecho brotar lágrimas de emoción en algunos de los espectadores, es un ejemplo de la fuerza sentimental que tiene toda la banda sonora.

Selma nos muestra un Martin Luther King completo. Por un lado el líder activista, capaz de hablarle a su presidente en su lenguaje político y mirándolo a los ojos, el gran orador, el estratega que escoge cuidadosamente las poblaciones más racistas y peligrosas para sus protestas, sabiendo que son estas los que generarán agresión y por lo tanto visibilidad y sensibilización, poniendo conscientemente en riesgo su integridad (y la de los demás), como posible costo calculado de ese gran paso de cambio para la humanidad. Pero de mayor interés y relevancia es el retrato de su lado mundano, tanto con su familia como con la gente que lo acompañaba en sus empresa, humanizando así la leyenda y recordándonos que la sencillez genuina de los grandes hombres no los hace menos grandes, sino más, y que la suma de esfuerzos y la determinación de mujeres y hombres del común no solo pueden lograr grandes cambios sociales, sino que son indispensables. Viendo esta película casi cincuenta años después de los hechos, es inevitable cuestionarse si la evolución hacia la igualdad racial a nivel global está cerca de culminarse, o si por lo menos continúa al mismo ritmo.

 

 

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