Red Social
Autor8
H. Santana (Edición Distinta Mirada)8
8Nota Final
Puntuación de los lectores: (2 Votes)
8.3
TÍTULO ORIGINAL:  The Social Network
OTROS TÍTULOS:  La Red Social

Con alguna impropiedad se suele hablar del cine de época para referirse a aquel a recrea un momento específico de la historia, bien sea mediante el relato de sucesos que para ese entonces supuestamente sucedieron, bien sea mediante la puesta en escena de una ficción acaecida en dicho momento. A Pride and Prejudice, entre nosotros Orgullo y Prejuicio, se la considera, por ejemplo, una película de época porque se instala en la Inglaterra de finales del siglo XVIII para desde allí contar, con maestría diría yo, unos entreveros de amor, pasión y decepción. Hoy, apenas en los albores del siglo XXI, se considera de época aquella película  cuya historia se desenvuelva, por tarde, en las postrimerías del siglo XIX. Es como si el sello del siglo XX ya no fuera compatible con el concepto de cine de época. Habrá que esperar – no lo haremos nosotros – otros cincuenta o cien años para que las películas con historias sucedidas en el siglo XX puedan entrar en la galería del denominado cine de época.

Ahora bien, el concepto de cine de época supera el criterio estrictamente temporal. No sólo se considera de época aquella película cuyos hechos se sucedan en tal o cual siglo. Lo que realmente la hace de época es que recoja y exprese el modo de vida imperante en un determinado momento de la historia del hombre. De época es aquella película que sirviéndose de una historia cualquiera la inserta en el abigarrado marco de unas costumbres, unos gustos, un modo de vestir, una manera de comer y, en fin, una manera de ser, de relacionarse con el otro y de encarar el desafío de la existencia cotidiana.

Bajo los anteriores parámetros sería todo un desatino decir que Red Social, la comentadísima película del  director David Fincher, es una película de época. Sin embargo y a riesgo, a deseado riesgo, de ofender los estrechos cánones de las clasificaciones, bien puede decirse que Red Social es, sobretodo, una película de época, con la obvia precisión de que es una película de esta época. Recuerdo ahora aquel diálogo de Mafalda con su papá en el que ella le pregunta que si en sus tiempos se vivía mejor que ahora y él le contesta que entonces no había armas nucleares ni tantos líos sociales y agrega “pero que querés que te diga?”y ella le dice “quería que me dijeras que estos todavía son tus tiempos, pero veo que estás medio ñac…”

Pues bien Red Social es un retrato estremecedor de esta época y eso ya le confiere un especial significado y un gran valor. Se trata además de un retrato sin efectismos de moral y sin heroísmos postizos. David Fincher, apoyado sin duda en el extraordinario guión de Aaron Sorkin, logra una historia compacta y muy bien hilvanada acerca de la creación, crecimiento y consolidación de Facebook , la red virtual social más grande y poderosa del planeta.

La historia que pudo haber caído en endiosamientos o condenas o en tramas artificiosamente emocionantes, optó por un relato  básico y a la vez cautivante, características que vienen dadas por una sencilla y a la vez muy poderosa razón: porque esa es la dinámica y el modo de ver el mundo de aquellos que en los últimos años lo han transformado con sus visiones, sus inventos y sus creaciones. Facebook fue un chispazo elemental  para un genio de la programación. Su importancia y su enorme impacto en la manera de entender las nuevas relaciones sociales no derivan de su compleja estructura sino, bien por el contrario, de su simpleza, de esa simpleza que le viene como guante hecho a la medida para unas generaciones que lo abrevian todo, que todo lo quieren ver en las planísimas pantallas que hoy conforman, para bien o para mal vaya uno a saber, sus trepidantes y ligeros mundos.

Red Social  es una película de hoy y su acierto principal es  haber utilizado un lenguaje cinematográfico acorde con la manera como ya viene escribiéndose desde hace algún tiempo este capitulo de la historia del hombre.

Como el papá de Mafalda yo ya no sé bien si estos de ahora son mis tiempos; lo que sí sé es que los tiempos de ahora son  los que discurren fugaces por estas redes que abarcan tanto y atrapan tan poco.

 

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