Recuerdos secretos
Andrés Quintero7
LO MEJOR
  • Christopher Plummer: en la excelsa galería de los clásicos
  • Sin las estridencias propias del tema nazi, una historia bien contada
  • Una música muy bien acompasada con el ritmo de la película
LO MALO
  • Algunas flaquezas en el guión
  • Sentir esa vejez más cercana de lo que se quisiera
7Buena

REMEMBER AFICHETÍTULO ORIGINAL: Remember

AÑO: 2015

DURACIÓN: 95 min

GÉNERO: Drama

PAÍS: Canadá 

DIRECTOR: Atom Egoyan

ESTRELLAS:  Christopher Plummer, Dean Norris, Martin Landau, Henry Czerny, Jürgen Prochnow, Bruno Ganz

De  Atom Egoyan  he visto, además de Remember recientemente estrenada en nuestras salas,  El dulce porvenir y Exótica. Pese al muy discreto tamaño de esta muestra (Egoyan supera las veinte películas), me atrevería a decir que Egoyan es   un tipo inclasificable.   Dicen los especialistas que si algo caracteriza su cine es la imposibilidad de caracterizarlo. Su obra, anotan estos mismos,  se desliza entre distintos géneros sin dejarse marcar por ninguno de ellos.  La soledad, el abandono, la alineación de la vida moderna son, entre muchos, algunos de sus temas recurrentes.  Nacido en egipto, de origen armenio pero domiciliado prácticamente toda su vida en Canadá, Egoyan  tiene esa condición de extranjería permanente, muy a lo canadiense, que imprime en quien carga con ella una visión analítica y profunda del mundo pero huérfana de toda pasión y desprovista de todo apego . Hay, al menos en estas tres películas, un tratamiento fino y meticuloso propio de una sensibilidad analítica pero también característico de quien considera que la atadura sentimental y el compromiso afectivo impiden una mirada objetiva y universal. Quizás pueda resumir diciendo que en Egoyan cohabitan genialidad y frialdad.

Remember es un thriller  inusual  porque termina siéndolo contra su propia vocación inicial. Me explico:  Zev (Christopher Plummer) es un judío octogenario recluido en un centro de atención para adultos mayores.  Su demencia senil hace que lo olvide todo. A cada rato llama , como si estuviera presente, a la esposa que muriera recientemente a su lado. Es  bajo los padecimientos de esta  fragilísima condición y ya sin su pareja, que  Max (Martin Landau) un compañero de internado, también judío,  le asigna la misión vengativa de quitarle la vida a ese agente nazi, encubierto en algún lugar, que les arrebató  sus familias en los campos de concentración de Auschwitz.  Zev emprende esta travesía con la sola guía de una carta de instrucciones escrita por Max, celosamente guardada en el  bolsillo de su abrigo  y que lee una y otra vez como antídoto contra su paupérrima memoria.   Y ese recorrido que en principio parece ser más una mirada compasiva y compadecida hacia los rigores implacables de la vejez, se va desprendiendo de ellos pero sin abandonarlos del todo para incursionar en los vericuetos del thriller y su tensión. El resultado es un thriller atrapante como los buenos de su género pero no limitado a ese entramado  que llega, en tono de clímax, a una resolución sorprendente.  Remember  sigue la regla clásica del ritmo creciente y envolvente y también aquella otra del desenlace inesperado.  Pero no se queda con eso. La diferencia con sus congéneres es precisamente esa mirada egoyanesca que con el sello de un estilo propio le resta valor al factor suspense para trasladárselo a esa mirada desapasionada pero incisiva, casi lacerante,  que se detiene en el ocaso de la vida y en las inclemencias de esa vejez a la que alguien alguna vez llamara, de seguro con razón, la más dura de las dictaduras.

REMEMBER SECUNDARIA

Remember ni debe evaluarse con los parámetros clásicos del drama emocional, ni debe tampoco juzgarse con el rasero del típico thriller. Desde esas rígidas tribunas quizás resulte, para ambas,  un producto insuficiente. Mejor limitarse, sencilla y llanamente, a verla y a sentir, como al menos lo sentí yo, que la historia tiene el doble poder de la conmoción y de la emoción, no en sus dosis y versiones tradicionales, pero sí en aquellas que Egoyan ha querido imprimirle a su cine.  Es, pienso y siento yo,   necedad y pedantería ir por ahí con ínfulas intelectuales buscándole quiebres a todo porque todo, en mayor o menor medida, se  distancia de unos arquetipos cinematográficos encumbrados. Cada película redondea a su manera su faena y es desde esa particularidad que hay que contactarla para sentirla. Si ante la pantalla así uno se dispone – desprevenido y permeable –  y no hay transmisión de nada, fracasará la película. Si, por el contrario, hay contacto, envolvimiento, seducción o amarre,  claramente triunfará. Es tras esas sensaciones que voy al cine. Cuando se las logra lo demás, con absoluta seguridad, vendrá por añadidura.  Sin innecesarias mayúsculas  Remember logra ese impacto y eso la hace, con o sin  el perdón de las plumas avezadas en el tema, una buena película.

Antes de despedirme o más bien a título de despedida, una venia de admiración y respeto hacia ese grande que es Christopher Plummer. La historia se recuesta toda en él y él la soporta sin siquiera sentirla, apropiándose enteramente de ella.  La debilidad de un viejo encapsulada en la genialidad de un maestro. Sigue firme el capitán Von Trapp de la inolvidable Novicia Rebelde.

 

Sobre El Autor

Andrés Quintero M.
Dirección Distinta Mirada

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