Puente de espías
Diego Montejo7.5
LO MEJOR
  • El guion es brillante.
  • Las actuaciones son magnificas.
  • Spielberg, ¿Acaso hay mas que decir?
LO MALO
  • Su tramo final, excedido en patriotismo innecesario.
  • La banda sonora en algunos momentos.
  • La falta de tension.
7.5Muy Buena

bridge afiche

TÍTULO ORIGINAL: Bridge of Spies

OTROS TÍTULOS: El puente de los espías

AÑO: 2015

DURACIÓN: 141 minutos

GÉNERO: Suspenso, Drama, Biografía

PAÍS: Estados Unidos

DIRECTOR: Steven Spielberg

ESTRELLAS: Tom Hanks, Mark Rylance, Amy Ryan, Alan Alda

 

Steven Spielberg es el director que prácticamente todo amante (o no) del cine conoce, especialmente por ser el artifice de las obras maestras que marcaron la juventud e infancia de las actuales generaciones. Sin embargo, también es conocido por la maestría visual de la que hace gala, pues incluso si le vendaran los ojos no podría hacer una película mediocre. Él lo sabe, sabe que ha reunido años de experiencia y dinero, que no necesita hacer películas taquilleras o grandes producciones (por algo delegó Jurassic World), y disfrutar más bien de su merecidísima jubilación. No obstante, desde esa obra maestra que fue Munich, se dedicó a cambiar de tercio y a contar historias, quizá más lentas y huyendo del público generalista, pero sin abandonarlo del todo. Es así como llegamos a Puente de espías, tras la sobresaliente Lincoln y retomando la colaboracion exitosa con Tom Hanks, ademas de poner el guión en las manos de Ethan y Joel Coen. La película era el coctel para éxito, nada podía fallar.

Y ciertamente no es un fracaso, pero hay detalles que hay que desmenuzar.

Spielberg es un director crítico pero impredecible y caprichoso. Un año cualquiera pone contra las cuerdas sus propias creencias judías en Munich (una película que desde aquí recomiendo a todos) y después nos da una crítica abierta en Lincoln, donde el fin justificaba los medios por un bien mayor e histórico. Spielberg sabe a lo que juega en cada película y es capaz de darnos critica social como llevarnos al otro extremo bajo el mas innecesario patriotismo pues después de todo, ama su patria, y eso por supuesto no tiene nada malo, si no fuera este el principal defecto de Puente de espias, una película que requería la visión quirúrgica que ofrece en Munich.

De hecho, Puente de espías es una película donde cualquier otro director podría haberse excedido en forma para explicar una historia tan abierta en posibilidades (como hizo Emmerich en El Patriota) pero Spielberg, aún con el amor que profesa hacia su bandera, trata de ser moderado en la mayoría de la película, y digo mayoría porque comete el error de desvivirse y manchar un tercio final con excedido patriotismo. Pero no es de lejos algo que convierta la película en un fracaso, al contrario. El mensaje de unidad internacional es magnífico y se soporta por la maravillosa relación entre los dos personajes principales, que pese a ser dos caras de la misma moneda, compaginan a la perfección. Por un lado Tom Hanks esta correcto como el abogado James Donovan (y en este actor, “correcto” es un nivel altísimo), un asertivo y sarcástico hombre de ley y justicia, un portento de sinceridad y honestidad que hará todo lo posible por defender los derechos de la personas más odiadas de toda la nación, en este caso de un presunto espía ruso con una personalidad distraída y artística, Rudolf Abel, que es interpretado de manera magnífica (deslumbra con cada escena) por el veterano Mark Rylance. Alrededor de esta dispar pareja se teje la crítica social en forma de llamado por la humanidad y la justicia, por delante de los enceguecedores ideales políticos.

Spielberg no desaprovecha una toma, es un hombre curtido que sabe cómo dirigir y en Puente de espías tiene escenas descomunales a nivel narrativo (los primeros quince minutos casi sin una sola palabra son suficiente para presentarnos al entrañable Abel) y maravillosas a nivel dramático (las conversaciones entre ambos protagonistas son puro amor), que encuentran base en un característico y único guión venido de los hermanos Coen, que queda de maravilla en el conjunto, y su esencia se siente en cada mordaz diálogo que espeta Donovan para defender su pensamiento y a su cliente, un cómico sarcasmo que solo los Coen saben entender y que aquí es punto recurrente en una trama deprimente.

Puente secundaria

Deprimente en el sentido social. Donovan se enfrenta todo el tiempo al odio de su gente, a la inhumanas ganas de colgar a un posible espía, pasando por encima de los derechos humanos y legales del ruso, y es fácil caer en el dramatismo de este modo; de hecho los puntos más flojos ocurren cuando se sumerge en un drama patriótico excesivo y vacío. Sin embargo, el guión de los Coen trata de poner sobrepeso y lo logra de una manera particular, explotando al máximo la vis cómica de Hanks y la aparente inocencia del personaje de Rylance. Por otro lado, tiene escenas bastante particulares de Spielberg. Desde las tomas aéreas hasta los encuadres para los diálogos que ya tenían lugar en Lincoln (pero sin la lentitud de algunos de ellos), logra capturar al espectador durante casi el 80% de la pelicula y hacerle entrar en juego como siempre lo ha logrado el rey midas del cine.

Sin embargo, es en el tramo final cuando la película se desinfla por dos constantes: patriotismo y falta de nervio. Por momentos parecía estar en medio de una película rodada por cualquier otro director promedio. El exceso mostrado en los “malvados comunistas” (que incluye una vergonzosa escena de interrogatorio más propia de película de seria B que de Spielberg) saca totalmente de la película, incomoda y hastía al espectador hasta el desenlace donde retoma su cauce. Pero no remata la jugada, nunca encaja la puntada final y reduce un momento de nervio y tensión a un tramite sentimental y superfluo, con un dejo más dramático de lo necesario. Se equivoca Spielberg en el cierre tal y como lo hizo en Lincoln, pero también es inentendible como por poco descarrila la película en pos de su bandera ¿Cómo es posible que el director que ponía contra la pared su religión en Munich cometa estos excesos? Algo inentendible y trágico que aleja a Puente de Espías de la excelencia hacia un lugar positivo aunque un poco menos cautivador.

También como punto negativo me gustaría nombrar la banda sonora, en algunas escenas exageradamente dramática e innecesaria, impropio de Thomas Newman y cierto sin sentido por parte de Spielberg, pero este es un detalle menor que no empaña el resto de la película. A nivel visual está muy bien y en ritmo cumple, pese a tener un tramo final algo más flojo que el resto. Las actuaciones más secundarias son solventes pero termina siendo irrelevante teniendo a un dúo protagonista que sin duda dará de que hablar en las próximas temporadas de premios (sobre todo Mark Rylance). Es una pena que Spielberg peque de patriótico en vez de hacer lo que mejor sabe hacer en películas de esta talla, pero en general, Puente de espías es una notable película que no se hace pesada y tampoco necesita acción casual para encandilar al espectador menos crítico.

Sobre El Autor

Diego Solorzano
Colaborador (Colombia)

Colaborador

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