Paulina
Cesar Padilla Herrera7
LO BUENO
  • Lo mejor indudablemente es la potencia interpretativa de Dolores Fonzi
  • Los plano inicial y final
  • Un curioso planteamiento de dos dilemas detrás de la violación
LO MALO
  • La representación de los nativos de misiones
  • Aunque es muy interesante no es muy clara en cuanto a lo que pretende, sugiere complejidad pero se siente más una cierta superficialidad en el tratamiento de los dilemas
  • La edición de escenas crudas
7Buena

 

OTROS TÍTULOS: La patota

AÑO: 2015

DURACIÓN: 103 min

GÉNERO: Remake, Drama.

PAÍS: Argentina

DIRECTOR: Santiago Mitre

ESTRELLAS: Dolores Fonzi, Oscar Martínez, Esteban Lamothe

 

Conocí esta obra porque un amigo (llamémoslo E) me dijo !vea esa película, es muy buena¡ y lo hice. Incluso, desde ya, le repito la invitación a usted. Con mi amigo, que es un espectador como cualquiera de nosotros, discutimos un par de ideas, desde (y por) las cuales presento mi lectura del remake de La Patota.

En cuanto a lo fílmico, E dice que hay muchas virtudes en la edición, la fotografía, los planos secuencia, la historia montada en un flashback largo y los travelling (sobre todo el del final). Premiarla es la primera consecuencia que se le ocurre. La verdad -la mía al menos- es otra.  Aunque la película está bien, algunas secuencias que debían generar sensibilidad en el espectador se sienten, por el contrario, frívolas, casi idénticas a la frivolidad de Paulina la protagonista, quien marca el tono tanto del guión como del resultado mismo de la obra. Para mí, la primera consecuencia después de verla, es admitir que es buena más allá de lo fílmico; eso sí, mientras lo hago resalto que la película deja todo abierto, mezcla posturas, es confusa, propone un dilema que a veces se siente un poco falso, edita escenas crudas para que se vean soft, y representa de forma acrítica a los individuos de las periferias (Provincia de Misiones). Con todo, hay varios asuntos muy curiosos que paso a comentar.

lapatota

Verán, a Paulina la violó una patota, o sea una pandilla (tranquilos, hasta acá no le he arruinado la película pues no he dicho más que IMDb); ese acto atroz estructura el conflicto de la obra. Paulina no hace nada de lo convencional, lo que por ejemplo una espectadora normal haría: denunciar, buscar el castigo, reprimir legalmente al desviado por su conducta anormal. Ella se mantiene, supuestamente, fiel a sus convicciones y en vez de comportarse como la clásica víctima, intenta ser la que hace justicia como una empoderada mujer porteña. Peligrosa postura, avanzan a decir muchos; admirable, algunos contestatarios; y polémica los más recatados. Y bueno, a decir verdad, como la película no asume ninguna de las anteriores posturas, cualquiera encaja bien, entonces lo interesante es hablar de los dilemas que planteaba para la protagonista comportarse como víctima.

Paulina (La patota) se basa en dos dilemas. El primero, Paulina puede activar el sistema legal pero eso implica empeorar la vida de las personas que precisamente quería ayudar. El segundo, Paulina es una mujer porteña, independiente, y en general llena de adjetivos pro-empoderamiento, por lo cuál denunciar también implica aceptar ser víctima y, en ese orden, ser el modelo opuesto de mujer, la antagonista que ella no podía representar.

papapapa

Por la última afirmación la considero una especie de feminista posmoderna. El sistema legal -que ella conoce muy bien, pues es abogada-  que construye, reproduce y se sostiene a través de normas, creencias y valores, ha diseñado el significado del cuerpo femenino y Paulina lo rechaza.

Para aclarar esto, acá hago referencia a Mary Joe Frug quien sostiene que en el derecho existen normas que en general sexualizan a la mujer. En primer lugar, hay normas jurídicas que permiten la terrorización del cuerpo femenino, por ejemplo las disposiciones que protegen a la mujer contra el abuso físico y las animan a buscar refugio contra la inseguridad, no sin antes cerciorase de que no haya sido provocado por su ropa o cualquier forma «indigna». En segundo lugar, las normas maternalizan el cuerpo femenino, digamos en todas aquellas que penalizan conductas para el control de la natalidad, el aborto o incluso las normas de derecho de familia que favorecen a las madres sobre los padres, en la película hay algo de esto. Finalmente, hay normas que permiten la sexualizacion del cuerpo femenino, es decir que lo disponen como un cuerpo para el sexo, por ejemplo las normas que penalizan a las trabajadoras sexuales, o las que promueven – permitiendo o no – las industrias pornográficas o publicitarias, esto es un discurso jurídico que apoya la deseabilidad de la mujer, que la sitúa en un esquema sexual impuesto por la percepción masculina y rechaza la opinión misma de la mujer (1). Paulina sigue, casi al pie de la letra, esas ideas de M. Joe Frug.

Adicionalmente, las actitudes de Paulina o lo que se espera de ella no es predecible. Por ello todos, nosotros y los personajes no-víctimas o sea los observadores, quedamos desorientados, sin saber que opinar de sus reacciones ante cada acontecimiento. Sin embargo, una posible interpretación es que la película increpa al observador con la formula «es fácil juzgarla pero ella es la víctima» y así sugiere -lo que aparentemente es lo polémico del film- que las decisiones autónomas de una víctima prevalecen y excluyen a los observadores incluyendo sistemas legales.

A pesar de lo anterior, señor lector -futuro espectador- tenga en cuenta que hay mucho más, pues es posible leer la película desde la relación con el padre, los caprichos de la protagonista, la figura de la madre, el aborto, las relaciones culturales Buenos Aires/Misiones o el cruce de todo esto. Yo solo he querido entender un poco al personaje, creyendo que a otros también les interesará saber ¿por qué actuó así Paulina?

Bien, la película fue premiada en los festivales de Cannes  y  San Sebastián, sumado a ello hay quienes consideran a su realizador, Santiago Mitre, un director de cine provocador. Para mi es una de las mejores películas de 2015, y más que su resultado final destaco notablemente la actuación de Dolores Fonzi, el falseo de la primera versión de la película (1960), y el plano secuencia inicial. Le sugiero verla, no para alabar nada ni a nadie sino porque es una buena excusa para volver -nuevamente-  a la multiplicidad de discusiones de la subjetividad femenina y los debates de los feminismos.

post original

 

 

Referencias

(1): Joe Frug, M. Comentario: un manifiesto jurídico feminista posmoderno (versión inconclusa), Pág. 246. En M. García, V. M., Jaramillo, S. I. C., & Restrepo, S. E. (2006). Crítica jurídica: Teoría y sociología jurídica en los Estados Unidos. Bogotá: Ediciones Uniandes, Facultad de Derecho.