Pájaros de verano
Adriana Bernal Mor7.5
LO MEJOR
  • La primera película hablada en lengua nativa.
  • La fotografía y el diseño de arte impecables, transportan a un mundo que parece jamás pudo ser real.
LO MALO
  • Es una película un poco lenta, con un ritmo pausado que puede no enganchar en el principio.
7.5MUY BUENA

AÑO: 2018

DURACIÓN: 125 minutos

GÉNERO: Drama

PAÍS: Colombia

DIRECTOR: Cristina Gallego y Ciro Guerra

Una de las novedades y atractivos de entrada de esta película es la aparición de Cristina Gallego como codirectora de la producción. Anteriormente había desempeñado el cargo de productora de películas como el Abrazo de la serpiente y Los viajes del viento, entre otras, pero esta vez además de desempeñar dicho cargo, también se lanzó con Pájaros de Verano como su ópera prima.

Siguiendo la línea de un cine más antropológico, que exige de un tiempo prolongado para su exploración, esta película se presenta como una nueva propuesta cinematográfica colombiana del sello de Cristina Gallego, Ciro Guerra y todo su reconocido equipo de trabajo. Una producción que invita en muchos sentidos a la reflexión, al análisis no sólo temático sino también cinematográfico. Es una historia que logra desequilibrar al espectador, en el sentido de que explora un contexto fuerte, en una región bastante afectada por la pobreza en Colombia, llevando así a quien está viendo a repensar desde muchos puntos de vista el tema que tanto se ha trabajado en películas y producciones audiovisuales del país: la violencia y el narcotráfico.

En principio, es muy interesante la división capitular de la película, ya que cada nombre evoca evidentemente a una instancia más avanzada de la narración, que no sólo muestra la evolución de la historia sino también la transformación fuerte y definida de los personajes. Además, evoca poéticamente grandes referentes del cine que con estructuras similares logran realizar películas que encantan, que tocan fibras y que enganchan a sus espectadores.

En adición a esto, el hecho de verse enfrentado a una película que en su mayoría está hablada en wayunnaiki (dialecto Wayúu) no solo agrega puntos importantes y atractivos, sino que genera un reto especial en los espectadores, quienes por primera vez tuvieron y tendrán la experiencia de presenciar una película con esas características.

Es evidente la maravillosa apuesta que hicieron en la realización de la película, porque no solo desde dirección, sino desde todos los campos profesionales el clima, la cultura, el idioma y las condiciones del espacio significaron un gran reto. Pero gracias a la experiencia en este tipo de rodajes, el resultado final fue impecable y sobre todo se trabajó significativamente por contar una historia desde otros ojos, desde un punto de vista diferente en el que la protagonista es la mujer.

En esta medida, otro aspecto que vale la pena resaltar es el arco de transformación de los personajes. Durante cada capítulo y en la evolución (a veces un poco prolongada) de cada uno de ellos, se crearon cambios en los personajes que a raíz de su propio contexto daban giros fuertes y contundentes a la historia en general. Su transformación se siente auténtica porque va de la mano de una realidad correctamente construida e investigada que no permite dudar sobre la veracidad y que por el contrario se convierte casi en un documento histórico que desde la exploración interna de las condiciones y avaricia humana da cuenta de una realidad a la que no es tan fácil acceder.

Por otra parte,  de los aspectos que permitió que le diera mayor peso a mi calificación fue la propuesta de fotografía y arte. Desde estas dos áreas, junto con dirección y guión, hicieron posible que los que estábamos frente a la pantalla imagináramos lo inimaginable y creáramos así otra idea de la realidad que muchos teníamos encasillada en estereotipos muy fuertes, pero que de alguna manera logran romperse con toda la trama y el tratamiento cinematográfico que se le dio a la historia. El vuelco imaginativo es muy importante y la posibilidad de acceder a una información social, política y económica importante para Colombia desde el arte y desde el cine es una gran apuesta que evidentemente los directores han luchado desde otras producciones previas.

Esta es la historia de la “Bonanza Marimbera”, de la conexión de Estados Unidos y Colombia por la marihuana, del inicio del negocio del narcotráfico, de la lucha por el amor en medio de unas doctrinas culturales fuertes, de la ambición y la imposibilidad de desapego del dinero y el poder, de la lucha y del cuidado de las costumbres y raíces ancestrales indígenas. Es una historia que requiere de paciencia para su comprensión y seguimiento,  pero que definitivamente trata de romper muchos estereotipos de la nuestra cultura, desde lo positivo y desde lo negativo. Es una gran apuesta, que arriesgó pero que logró al final una producción dominada entre los posibles candidatos para representar a Colombia en  los Premios Oscar o en los Goya. Por ahora sólo hay que esperar y aprovechar para verla en un recinto como la sala de cine, en donde se puede apreciar a ciencia cierta el arte, la fotografía y la música.

Sobre El Autor

Adriana Bernal Mor
Equipo Distinta mirada

Colaboradora

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