Pájaro blanco
Andrés Quintero6.5
LO MEJOR
  • Shailene Woodley por divergir de Divergente
  • Ambientación impecable
  • Una puesta en escena que denota estilo propio
LO MALO
  • Que thriller y drama se hayan opacado recíprocamente
  • Un final que más que inesperado resulta forzado
6.5INTERESANTE

PAJARO BLANCO AFICHETÍTULO ORIGINAL: White bird in a blizzard

OTROS TÍTULOS: Pájaro blanco de la tormenta de nieve

AÑO: 2014

DURACIÓN: 91 min

GÉNERO: Drama, Intriga

PAÍS: Estados Unidos

DIRECTOR: Gregg Araki

ESTRELLAS: Shailene Woodley, Eva Green, Christopher Meloni, Shiloh Fernandez, Gabourey Sidibe

Entre las no pocas muletillas que usamos quienes escribimos sobre el cine que vemos está aquella de decir que una película tiene tales virtudes y tales defectos pero que finalmente “funciona”, como si se tratase de un artefacto mecánico que pese a ciertas fallas sigue cumpliendo su función. El pero que suele anteceder al funciona deja siempre la insípida sensación de que la película funcional es una de aquellas, vámonos con otra muletilla, “que se deja ver” pero que de la que no queda – ni en la cabeza, ni en la piel, ni el corazón – rastro alguno. En el fondo la meliflua expresión “pero funciona” no tiene otro propósito que la de decir que la película se sitúa en ese ambiguo punto equidistante entre lo malo y  lo bueno.  Muchas veces son el prestigio del director, la reputación del reparto o las puntadas inteligentes de un guión , los que llevan al “pero funciona”, correcta y política fórmula de eludir una descalificación, quedar bien con quien sabe quien y enviarle al lector un mensaje encriptado que dice: nada pasa si la ves y nada pasa tampoco si no la ves.

Pájaro blanco de la tormenta de nieve  es una de esas películas a las que suele querer encajársele el “pero funciona”. Kat Connor (Shailene Woolley) es una joven de 17 años que vive, eso dicta la apariencia, en un hogar modélico. Mientras su madre (la fantástica y bella Eva Green) se dedica abnegada y amorosamente a las oficios caseros, su padre (Christopher Meloni un tanto deslucido) cumple con su rol de proveedor. Mientras, Kat lleva la desapacible y controlada vida de una adolescente en un pequeño pueblo americano. El calendario de la película indica que la década de los ochenta está llegando a su fin. El cuadro arquetípico se deshace cuando la madre repentinamente desaparece. La tranquilidad que parecía recubrirlo todo se desvanece y ahora la reemplazan sospechas, conjeturas, revelaciones de pasados y una zozobra que pulveriza la perfección cosmética del hasta ese momento idílico retrato familiar.

Pájaro blanco deambula entonces entre el thriller alrededor de una inexplicable desaparición y el drama sicológico de una joven que ve como se deshace su nido familiar precisamente cuando llega la hora de salir de la cápsula pueblerina que la ha visto crecer. Kat dejará atrás su rutinario confort para adentrarse en su nueva vida universitaria pero siempre con el pendiente de descifrar la desaparición misteriosa de su madre y a la aún más misteriosa actitud de su padre. Lo que pudo haber sido un interesante contrapunteo entre la resolución de un misterio y la convulsión sentimental, afectiva y sexual de una joven ingresando a la edad adulta, se queda a mitad de camino sacrificando la tensión del thriller y restándole profundidad al tratamiento del drama.

PAJARO BLANCO SEC

Para los conocedores Pájaro blanco tiene el sello distintivo de su director Gregg Araki. Exponente de la corriente independiente conocida como la New Queen Cinema que hizo furor a finales de los ochenta y principios de los noventas, Araki es reconocido en el medio por su incisiva y despiadada mirada y por su claro distanciamiento de los códigos comerciales que de manera tan implacable – y a veces tan agradable – formatean el cine que nos rodea. Por no conocer la filmografía de este director no puedo decir si Pájaro blanco es o no una muestra representativa del lenguaje cinematográfico que identifica a Araki. Lo que sí puedo decir es que la película deja entrever el estilo de un director que se resiste a caer en las redes facilistas de los estereotipos y las narrativas visuales que tanto demandan y aplauden las grandes audiencias. Cosa distinta es si más allá de la disidencia estilística de su director, Pájaro blanco es o no una buena película. Dejando de lado las cortesías y las prudencias que todo lo enfrían, para mí , sencillamente, no lo es. Tiene aciertos, actuaciones notables y una estructura de buen factura pero nada de eso, ni todo eso junto, la hacen una buena película. Al pan, pan y al vino, vino. Personalmente ceo que en Pájaro blanco el manejo de ciertos temas no gana valor por conducirlos a bordes impensables que lindan con el absurdo. El extremismo que emplea Araki le resta credibilidad a la historia y allí donde lo que se pretendía  fuera un retrato descarnado de la realidad termina reducido a un  simple boceto exagerado. El cine puede ser agresor, transgresor, irreverente y extremo siempre que sea coherente y consistente a la hora de hacerlo. Las decisiones de apartamiento y ruptura siempre tienen ese enorme reto. El problema de Pájaro blanco no es tanto que su historia termine desvaneciéndose y no atrape emocionalmente al espectador; su fallo estructural, a mi gusto, es que el tema de fondo, el que revela la estatura del director, se haya quedado sin un desarrollo más completo y, en el caso de Araki, sin el efecto contundente y desestabilizador que supuestamente lo caracteriza.

No gustándome las comparaciones no puedo evitar el paralelo entre Pájaro blanco y Belleza Americana. Muchos elementos les son comunes (el naufragio de un matrimonio bien avenido, la fragilidad de los fingimientos sociales y culturales, las represiones sexuales en distintos momentos de la vida, el valor de encarar la realidad sin maquillajes y tapujos etc) pero a diferencia de la primera, la segunda sí logra esa inmersión en el mundo disfuncional y caótico de sus personajes sin descuidar por un solo momento el ritmo palpitante, cardíaco casi, que siempre tienen las buenas historias. Es este balance entre profundidad y ritmo lo que asegura calidad y perdurabilidad. Faltando este balance, la historia puede llamar la atención pero cuando las luces se encienden se la deja, sin remordimiento alguno, abandonada en el teatro.

Shailene Woolley en el papel protagónico demuestra nuevamente porque está a la orden del día. En la misma línea de disidencia de Araki, la Woodley entendió que si se atenía a su glamour y su belleza, su resplandor sería una efímera baratilla . Prefirió – y acertó – apostar en una mesa más dura y eso le abrió justamente el camino que ahora recorre. La tendremos por un buen rato y ojalá de la mano de directores que la aprovechen bien, en  continente y  en contenido. Ambos le sobran.

Decir entonces que Pájaro blanco pese a sus falencias termina “funcionando” es desconocer su propia esencia y descalificar el talento de su director. Son otras y mucho más superficiales las películas mediocres que “sin embargo funcionan”. Si la última película de Araki terminó no funcionando fue precisamente porque el engranaje de misterio y drama no soportó su propio peso. Eso no impide reconocer méritos y talentos y valorar este, en mi caso, primer asomo al trabajo de un director que vale la pena tener en la mira

Sobre El Autor

Andrés Quintero M.
Dirección Distinta Mirada

Dirección Distinta Mirada

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2 Respuestas

  1. Melisa Castellanos
    Melisa Castellanos

    De acuerdo con que “nada pasa si la ves y nada pasa tampoco si no la ves”… maliiiiiisima, pero entretenida. Los dramas adolescentes siempre siempre prometen.

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  2. Valeria L

    No he tenido la oportunidad de verla sin embargo para mí, se ve que es una buena historia. Shailene Woodley está creciendo bastante como actriz, participó en películas en donde poco a poco fue ganando fama, ahora la podemos ver próximamente en una mini serie que cuenta con un gran elenco reconocido, compartirá créditos con Reese Witherspoon, Nicole Kidman, una adaptación del best seller de Liane Moriarty “Big Little Lies”. Además, Witherspoon y Kidman podrán hacer el rol de Productoras con sus respectivas casas (Les comparto el link http://co.hbomax.tv/movie/TTL609861/Big-Little-Lies-Parte-01 del sitio oficial) Creo que con estas actuaciones logrará posicionarse como una de las favoritas. Cada una tiene un carisma inigualable y sin duda la mezcla es perfecta.

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