No se casen con mis hijas
Melisa Castellanos5.5
LO MEJOR
  • La hipocresía “bien manejada” de los miembros de la familia
  • Escuchar la lengua francesa en su uso políticamente incorrecto
LO PEOR
  • Es paradójico que al tratar con humor el tema del racismo, pueda reforzar estereotipos de grupos tradicionalmente dominantes como los heterosexuales, los adinerados, los creyentes
5.5Pasable

NO SE CASEN -  Poster Oficial ColombiaTÍTULO ORIGINAL: Qu’est-ce qu’on a fait au Bon Dieu?

OTROS TÍTULOS: Dios mío ¿pero qué te hemos hecho? / Serial (Bad) Weddings

AÑO: 2014

DURACIÓN: 97 min

GÉNERO: Comedia

PAÍS: Francia

DIRECTOR: Philippe De Chauveron

ESTRELLAS: Christian Clavier, Chantal Lauby, Ary Abittan, Medi Sadoun, Frédéric Chau, Noom Diawara, Frédéric Bel, Julia Piaton, Émile Caen, Élodie Fontan, Pascal Nzonzi

 

Para quienes no temen aceptar que todos tenemos prejuicios y disfrutan del buen humor negro, No se casen con mis hijas es la película perfecta. Ambientada en la siempre bella Francia, la película relata la historia de la familia Verneuil, compuesta por Claude y Marie, una pareja de católicos que había soñando siempre “casar bien” a sus hijas. Es decir con “jóvenes blancos europeos católicos”.

Sin embargo, tres de ellas se casan con hombres que añaden un exceso de diversidad a los Verneuil: un judío, un musulmán y un chino. Las cenas familiares se convierten en el espacio natural mediante el cual, brillantemente el director francés Philippe de Chauveron logra abordar el tema del racismo y los prejuicios con ironía, transmitiendo con humor una historia simple de dos padres que no entienden qué fue lo que hicieron mal.

Desde el principio la película atrapa con un ritmo rápido y chistes irónicos bien hechos que reafirman que se trata de una comedia. Hace reír con el uso del sarcasmo y la agresión relacional (esa que hace uso de palabras en vez de golpes). Pronto en el tiempo se presenta el nudo de la historia, ya que la última esperanza de  los atormentados Claude y Marie es Laure, su hija soltera. Sin embargo, esta linda francesa también se ha enamorado de un hombre diferente al prototipo de joven blanco europeo católico que sus padres aguardaban para ella.

Sin necesidad de recurrir a mostrar los iconos visuales a los que estamos acostumbrados cuando pensamos en Francia o en París específicamente, la película logra envolver al espectador en un ambiente puramente francés.  Hay que decir que aunque la fotografía es perfecta en un sentido estético, es poco dinámica. Al principio hay zooms que le dan fuerza a la historia para luego optar por un encuadre fijo, donde parecen olvidar que la forma en que se modela la imagen puede también contar una historia.

La casa familiar en Chinon, hermosa desde los campos de lavanda del jardín hasta el color de la cabecera de la cama de los padres, a veces distrae de una historia que se torna, y que termina siendo un poco predecible. Sin embargo, vale la pena verla para admirar el buen gusto de los franceses, para escuchar una lengua hermosa usada de forma políticamente incorrecta y para entretenerse con una historia que ocurre tan rápido que no deja momento para detenerse a pensar en el carácter moral de los insultos racistas.

Hay actuaciones buenas, flojas y nulas. Las buenas, sin dudar la de Claude (Christian Clavier) y la de Marie (Chantal Lauby). Flojas las de los tres yernos que aportan la diversidad a la familia, tema central, pero que en el fondo solamente parecen diferenciarse por lo que comen. Y nulas las de las hijas, que no logran demostrar ser personas diferentes. Una de ellas, cuyo nombre es incluso difícil recordar, hace reír un poco. Mas allá de eso nada.

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Este tipo de películas podría eventualmente incomodar las mentes escrupulosas, de quienes se niegan a aceptar que todos por muy abiertos e incluyentes que seamos, tenemos prejuicios sobre los demás. Sin embargo, esa forma sencilla de describir lo que a veces exagerando se ha llamado “racismo” puede ser educativa, porque nos invita a reflexionar sobre la diferencia entre lo que pensamos y lo que hacemos cuando estamos frente a los demás.

Lo monótono es que aun cuando se trata de una película que aborda los prejuicios de forma sarcástica y divertida (porque sí hace reír), termina repitiendo clichés y estereotipos sobre grupos y asuntos no tratados en plano central, pero que están implícitos en la historia que cuenta la película y en sus personajes secundarios: los homosexuales, las mujeres bonitas, la vida perfecta, la sensibilidad del artista, los inmigrantes que no son ciudadanos, entre otros.

Algo interesante para mi: especular sobre el tema de la traducción del titulo. Como en todas las películas, uno puede hacerse la pregunta simple de si es acertada o no. Pero en esta, vale la pena ir más allá y repensarlo a propósito del tema que trata:

En español “No se casen con mis hijas”, en francés “Qu’est-ce qu’on a fait au Bon Dieu?” (Dios mio! Qué te hemos hecho?), en ingles “Serial (bad) weddings” (Bodas (malas) en serie), en alemán “Monsieur Claude und seine Töchter” (El señor Claude y sus hijas) y muchas más versiones.

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