No Country for Old Men: ¿Los débiles o los viejos?
Julio Cesar Padilla10
Andrés Quintero8
Humberto Santana9
Lo mejor
  • Muchas secuencias lentas con poco sonido y ningún diálogo que permiten la reflexión del espectador.
  • Un Anton Chigurh que no tiene intermisión.
  • La estética del crimen que es el único lugar donde los personajes principales se cruzan.
Lo peor
  • Verla solo una vez.
9Notable

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TÍTULO ORIGINAL: No Country for Old Men

OTROS TÍTULOS: Sin lugar para los débiles / No es país para viejos

AÑO: 2007

DURACIÓN: 122 min

GÉNERO: Suspenso, Drama

PAÍS: Estados Unidos

DIRECTORES: Joel & Ethan Coen

ESTRELLAS: Javier Bardem, Tommy Lee Jones, Woody Harrelson, Josh Brolin

Al escribir sobre títulos como este -que unos llaman joyas otros “nuevos clásicos”- puede uno caer en varios abismos. El de la repetición de lugares comunes, la pontificación o la lista de elogios necios; para que no me pase, hago un análisis lateral, o sea uno que se fija en un punto específico pero no central y que ha pasado desapercibido en las reseñas del film.

Bien, ¿Quiénes son los “old men”? ¿Serán los viejos, como sugiere el título para los españoles, o los débiles, como lo indica el de los demás países hispanos? Viejo es “Antiguo o del tiempo pasado” y débil “De poco vigor o de poca fuerza o resistencia”. Decidir por uno u otro, determina de alguna manera, buena parte de la reflexión. Si son los débiles, lo que vemos son personajes sin fuerza ante el presente; en cambio si son los viejos, se trata de sujetos que pertenecen al tiempo pasado, que es el único que conocen. Esta última posibilidad parece más acorde a la trama y quizá a la novela -en la que se basó el film- “No es país para viejos” de Cormac McCarthy.

ellis

Ahora bien, una consecuencia del adjetivo viejo, conduce a hacer creer que a lo mejor en la película lo que hay es una denuncia de lo que pasa en el presente texano. Como la que hay en Gran Torino, donde –a ratos– se muestra una generación antigua capaz y sólida, opuesta a la de los jóvenes –hijos del presente– quienes son superficiales, hiperviolentos e irrespetuosos. Pero no es ese el uso del adjetivo ni el problema generacional del film de los Coen. Lejos están de Eastwood.

La ruptura pasado/presente y el relevo de viejo y joven, por el contrario, son en “No Country for Old Men” asuntos del azar. Verán, los adultos, niños, jóvenes y viejos de Sin Lugar para los Débiles, solo se relacionan a raíz de los crímenes, que son un producto del azar.  Juntar azar y crimen es muy certero, pues es una observación elemental decir que el criminal llega sin invitación, usualmente nadie sabe bien qué hará, quién es y aunque impredecible, no es inesperado. Por eso la policía, para eso la ley. Entonces, los old men son los que olvidan esa condición causal del tiempo, que es esa duda constante frente a lo que puede pasar y nadie puede anticipar. Lo anterior lo apoyo en varios momentos del film.

El primero y más importante, cuando el Sheriff Ed Tom Bell visita al viejo Ellis (el más viejo de todos) este le dice[1] al Sheriff “...Lo que tu tienes no es nada nuevo. Esta tierra es dura para las personas. No puedes parar lo que viene. Nada te está esperando. Eso es vanidad

En esas palabras, Ellis con una mirada fija, también le dice implícitamente al Sheriff: “no te puedes adelantar a la muerte, ni a las formas en que se da, mucho menos podrás detener al asesino. Como el representante de la ley te has confundido con ella, que es vanidosa”. El Sheriff olvido que en el lóbrego Texas siempre ha existido la crueldad, los homicidios, el crimen, aunque antes tenían otros códigos, ningún asesino mata suavemente.

Moss

El tiempo del viejo Sheriff sí pasó, porque le hizo creer que tenía pericia, una especie de capacidad de cerrar ciclos, pero no era así. Todo el crimen de la película pasa mientras él lo observa e intenta entender al criminal, Anton Chigurh, quién es el asesino más críptico de los últimos tiempos del cine. Anton dicta la sentencia de muerte si el azar así se lo exige pues es su código infalible y el su fiel exégeta, un modelo a seguir para Harvey Dent.

Sin embargo, hay un momento (el segundo) en el film en el que incluso el azar toma por sorpresa a Chigurh y lo deja roto y teñido de sangre. Luego de ello, encuentra la ayuda de un par de niños, que sin pedir nada a cambio le dan su camisa pero él les da dinero, no creo que esto signifique  “la corrupción de la inocencia” si no la posibilidad remota de que en el futuro sigan una regla, siempre hay que dar algo a cambio de otra cosa.

A Llewelyn Moss le pasa algo similar a lo de Chigurgh. Este es el tercer momento, Moss tiene el rostro y el cuerpo mojado de rojo carmesí pero (también) lo encuentra un grupo de jóvenes -a diferencia de los niños- que lo miran con cierta repugnancia. Estos son menos cándidos e intentan sacar provecho al verlo débil y apacible, Moss los reprueba con su mirada (al mejor estilo Gran Torino) pero también les paga, siempre quid pro quo.

Chigurh

Pero hay un cuarto momento, junto con el primero los más importantes, y no es un fragmento de la película. Es una característica fundamental: Ninguno de los tres personajes se ve frente a frente, en ninguna secuencia. El Sheriff, Moss y Chigurh hacen un triángulo con vértices invisibles pero con un ortocentro muy claro: el azar del crimen. Es allí donde tiene sentido creer que se trata de una sola película y de un solo espacio temporal, pues la entrega de drogas fallida, la muerte de los mexicanos, el robo del maletín, la muerte del perro, la del conductor en la vía, la del policía (entre otros) son la única conexión de los tres personajes, o como dije, el ortocentro de sus biografías.

Entonces, acorde a mi lectura, los old men son los que olvidaron que no hay certezas en el futuro, cómo tampoco las hubo en el pasado. No sabremos lo que vendrá (por ejemplo: ¿Cómo serán los niños?), no hay un mejoramiento generacional ni un empeoramiento tampoco. Es vanidoso decir que hay esperanza en el futuro, o que hubo bondad en el pasado. Esto es lo que más me gusta de esta película, su ausencia de moraleja y su renuncia al mensaje edificante.

chigurh 2

Pueden acusarme de ser un poco especulativo, pero no creo que los momentos de los que hablé sean producto de la casualidad. Los hermanos Coen, como los maestros del cine que son, hicieron una película excepcional e imperdible.

 

Nota al pie

[1] Específicamente en la hora 1:47:21

 

 

 

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