Moonrise Kingdom - Un reino bajo la luna
Autor8
H. Santana (Dirección Distinta Mirada)9
8.5Nota Final
Puntuación de los lectores: (2 Votes)
9.0

TÍTULO ORIGINAL: Moonrise Kingdom

OTROS TÍTULOS: Un Reino Bajo La Luna

AÑO: 2012

DURACIÓN: 94 min.

GÉNERO: Drama, Romance, Comedia

PAÍS: Estados Unidos

DIRECTOR: Wes Anderson

ESTRELLAS: Jared Gilman, Kara Hayward, Bill Murray, Tilda Swinton, Edward Norton, Frances McDormand, Bruce Willis

Las películas de Wes Anderson tienen un sello muy particular. Pese a ser relativamente corta (siete largometrajes y dos cortometrajes), su filmografía deja traslucir un estilo muy propio que divaga entre la desadaptación,  la ensoñación infantil, una fotografía terrosa  y bucólica y, definitivamente, una clara contravía no solo frente al modo de contar una historia, sino al modo mismo de ver la vida a través del lente cinematográfico. Desde Bottle Rocket (1996), en la que dos remisos de un manicomio incursionan en el mundo del delito, hasta Moonrise Kingdom (2012) donde un par de preadolescentes se fugan, él de su campamento boy scout  y ella de su casa, para vivir una singular historia de amor,  los relatos de Anderson se caracterizan por un tono de rebeldía y marginalidad agazapado tras notas que bordean la parodia, el romanticismo, el humor negro y, en ocasiones, una irreverencia que raya en el absurdo.

Moonrise Kingdom es una de esas películas que si te enganchas a ellas te transportan a través del tiempo y los sentimiento pero si no, te resultan cargantes, algo postizas y con pretensiones malogradas de una genialidad al estilo Tim Burton.  Para disfrutarla es imprescindible aceptar desde temprano la propuesta que plantea Anderson: aunque el epicentro de la historia sea la historia de un par de niños que creen merodear los terrenos primerizos del amor, Moonrise Kingdom es todo menos una aventura infantil o el retrato almibarado de un romance temprano. Es, bien por el contrario, un cuadro adulto que se sirve de ciertas reminiscencias de la niñez para construir un relato sui generis donde los niños incursionan en el mundo adulto y los adultos parecen devolverse a la ingenuidad y la torpeza infantiles.

 

Moonrise Kingdom (Poster) Distinta MiradaAnderson es un preciosista. Cada escena es un cuadro medido de color y música al que se le adhieren unos personajes que lindan con la  irrealidad y que parecen provenir de un circo olvidado o del teatro de Pirandello.  Moonrise Kingdom brilla más por el placer visual que provoca o por la forma vanguardista de su estructura narrativa que por su propia historia.  No estamos ante la evocación nostálgica de la infancia perdida ni estamos, tampoco, ante los remolinos primarios de la aventura juvenil. Estamos ante una pieza elaborada que cuida, pieza a pieza, los fragmentos que la componen. Cada detalle del campamento, de la casa de Suzy o del refugio de los precoces prófugos en un dibujo hecho a mano que se entrelaza con el cuadro siguiente dándole quizás más importancia al tono del relato que a la historia misma que nos es contada. Es esto lo que explica el encanto – y también el desencanto –  que produce la película. Para el amante de las formas Moonrise Kingdom es un deleite; para el que no las reverencia o simplemente las desdeña,  la película es un desvarío con algunos algunas genialidades que destellan pero que como película desemboca finalmente en el hastío.

Personalmente creo que una buena película es la difícil mixtura del cómo se cuenta y de lo que se cuenta; en el caso de Moonrise Kingdom y, en general, en la filmografía toda de Anderson hay un estilo que, pese a la aparente ingenuidad de su guiones o al humor que los chispea , no es fácil de asimilar y, menos aún, de degustar. Quizás eso enaltezca su trabajo o quizás eso mismo lo ensombrezca. Lo que sí está fuera de discusión es que estamos ante un director genial que tiene el enorme mérito de atreverse a contar la historia que sea desde una perspectiva diferente en la que concurren, sin permiso ni reverencias,  el drama, el humor, el absurdo, la fantasía y hasta el propio amor.  No echo a Moonrise Kingdom dentro de la  estrecha valija de mis preferencias pero sí la recomiendo porque el lenguaje con el que trasmite su sensibilidad  es innovador, creativo y subversivamente artístico.

Como suele suceder con otros directores Anderson es uno de aquellos que clava sus preferencias en un reducido grupo de actores: Anjelica Huston, Owen Wilson, Luke Wilson, Kumar Pallana,  Seymour Cassel, Jason  Schwartzman y, su gran dilecto, Bill Murray aparecen repetidos en varias de sus películas. El caso de Murray es diciente. Sólo en el primero  de sus siete largometrajes (Ladrón que roba a Ladrón) el inolvidable Bob Harris de Lost in traslation no está presente. Diciente porque el que siempre elige a Murray elige la inteligencia del humor serio y elige también un actor que se desliza, como pocos, entre la comedia y el drama recordándonos que de aquella a esta o de esta a aquella puede haber, apenas, un paso bien dado.

Cuando la sala ya quedó vacía una voz en la pantalla seguía presentando, uno a uno,  los instrumentos de la gran orquesta. Moonrise Kingdom empieza como termina:  señalándonos que la esencia de las partes (en este caso la sonoridad de cada instrumento) se  desnaturaliza y a la vez sublima  cuando pasa a formar parte de un todo más grande y complejo.  Moonrise Kingdom es la  cohesión bien lograda de unos elementos que no sólo alcanzan su sonoridad especial cuando se les ensambla, sino que aún en la unión siguen denotando el brillo de sus propias versiones.

Nota a deshoras: Este tour del propio Murray lo dice todo. Háganlo con él.

   


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