Moana: Un mar de aventuras
LO MEJOR:
  • Impecable animación y banda sonora
  • La personificación del mar y el recurso narrativo de los tatuajes
LO PEOR:
  • Alguno que otro bache en el ritmo
  • Un cierto aroma a deja vú
7.5BUENA
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TÍTULO ORIGINAL: Moana

OTROS TÍTULOS: Vaiana (España)

AÑO: 2016

DURACIÓN: 1h 47 min

GÉNERO: Animación

PAÍS: Estados Unidos

DIRECTOR: Ron Clements & John Musker

ESTRELLAS:  Auli’i Cravalho, Dwayne “The Rock” Johnson, Rachel House, Temuera Morrison, Jemaine Clement, Nicole Scherzinger

 

Hemos de hacer una reverencia, pues la nueva majestad de los estudios Disney está en casa. Pero no sabemos si esta morenaza aplicara para próximas portadas de Disney Princess al lado de medievales y almibaradas señoritas, ya que finalmente la nueva heroína del imperio del ratón viene a demostrar que su preocupación va más allá de un príncipe galopando a su encuentro.

Bajo el mando de las mentes que le devolvieran la gloria a la fábrica de los sueños a principios de los noventas con títulos como La sirenita y Aladdin, el clásico animado número 56 de la compañía cuenta una intrépida historia acerca de la búsqueda del ser y los llamados del corazón. Así pues, Moana regresa a establecer el patrón que los personajes femeninos de la factoría han gozado en los últimos años encaminados hacia la emancipación y el amplio auto control de su destino. Por tanto, la historia se va desarrollando con un claro ápice del elemento de Pocahontas y algo del recurso visual y narrativo de Hércules, en donde quizás el mayor aporte es una proeza visual en medio de un esquema que la compañía ya ha transitado en reiteradas ocasiones.

Su baza más brillante puede estimarse a través de una animación impecable que la ha elevado a la cúspide de la virtud artística por parte de la Disney en los últimos años. Cada detalle frente aquel universo oceánico y la gestualidad de sus personajes ha sido minuciosamente trabajado, demostrando que cada vez más el grande de la animación va tomándose más licencias de su casa aledaña Pixar pero, claro está, sin olvidar su fórmula ‘Disneyana’.

Por tal motivo, Moana trae consigo el número musical de turno pero sin alcanzar la grandeza de Frozen, y aun cuando se mantenga fiel a la intención de que estos cumplan la función de hacer avanzar la trama y presentar la personalidad de sus personajes, muchos de ellos ralentizan y entorpecen el desarrollo. La resolución de los sueños, la voz del corazón y el dulce fruto de la adversidad frente al camino a convertirse en héroe salpican al guion de la previsibilidad acostumbrada, por lo cual muchos de los fans respirarán aliviados al notar que se ha visto el sello marca de la casa, aun cuando sus mentores desafíen parodiada y torpemente algo de la mascota secuaz de la protagonista y la completa omisión del galán enamorado.

Moana viene entonces a presumir de una maduración visual desbordante y un trabajo de campo por parte de la Disney digno del aplauso, pero deja atrás el camino emprendido por Zootopia y continúa -con ciertas libertades- el cómodo camino que siempre los ha llevado al éxito asegurado, ese que siempre nos deja sonriendo pero ya no satisfechos.

Sobre El Autor

David Romero Mouthon
Colaborador (Colombia)

Colaborador para Distinta Mirada desde Medellín, Colombia

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