Matar a Jesús
Adriana Bernal Mor8.5
LO MEJOR
  • La mística, las imágenes, las actuaciones y el sentimiento que se expresa en toda la película.
LO MALO
  • Durante el principio cuesta un poco engancharse, pero pasa muy poco tiempo para que la historia realmente lo atrape por completo.
8.5Notable

OTROS TÍTULOS: Killing Jesus

AÑO: 2017

DURACIÓN: 1h 35min

GÉNERO: Drama, Suspenso

PAÍS: Colombia

DIRECTORA:  Laura Mora Ortega

ESTRELLAS: Natasha Jaramillo, Giovanny Rodríguez, Camilo Escobar

 

Matar a Jesús es quizá para muchos una de las mejores películas colombianas que se ha visto en los últimos años. Parece extremado atreverse a decretar algo así, pero creo que en realidad no se está exagerando.  Cuando terminé de verla, en la sala de cine estaba la directora junto con los personajes protagónicos. Ella no tuvo que decir mucho para hacer evidente que este trabajo había sido hecho desde las fibras más profundas de su corazón, desde sus sentimientos, desde su propia vivencia, desde lo que le pasó a su familia y la marcó para siempre. Finalmente el cine que está hecho con el alma, y que hace visibles los sentimientos de quien lo ha creado es indiscutiblemente un buen producto, algo que atrae casi sin darse cuenta y se mete profundamente en la experiencia más visceral del espectador.

 

 

Normalmente me gusta defender mucho el cine hecho por mujeres, creo que tiene un toque especial, que hace vivir las historias de una forma diferente.  Y en este caso, Laura Mora hizo un trabajo espléndido al retratar un tema tantas veces tocado en nuestros medios y en nuestra sociedad, pero esta vez de forma poética, sencilla, arriesgada y a la vez muy respetuosa.

Esta es la historia de Paula, una joven de 22 años, que tiene que presenciar la muerte de su padre a manos de dos sicarios. Desprevenidamente en un día de fiesta se encuentra de nuevo con el asesino de su papá y, en lugar de revelar su identidad, decide entrar en la vida de su enemigo y prácticamente enamorarlo con el fin de lograr una venganza. Sin embargo, sin que ella misma lo esperare, sus sentimientos hacía él se transforman intensamente y al final una clara y certera reflexión sobre los que mandan en la guerra de nuestro país es la clave de un final inesperado, preciso y perfecto.

 

 

Uno de los atractivos de esta producción es la forma en la que se retrata Medellín. Estamos agotados de ver en la mayoría de las pantallas calles, barrios y escenarios que se repiten sin cesar en las producciones tanto cinematográficas como televisivas. La directora, a pesar de que sienta su historia en estos mismos espacios, llenó cada rincón con un misticismo que en ciertos momentos hacía dudar de la imagen típica que se tiene de ellos. No con esto me refiero a que haya quitado o minimizado realidades, sino por el contrario encontró en esos clichés de la sociedad algo diminuto que los hacía diferentes y sobre todo bellos.

En cuanto a la fotografía, hay escenas realmente encantadoras visualmente, que transportan al espectador por completo como a otra dimensión. Imágenes ralentizadas acompañas de sonidos sordos e indefinidos que complejizan la trama de la historia y  la enriquecen en su forma y estilo. La luz y el movimiento son dos elementos que en esta película se entremezclan para crear escenas llenas de poesía visual.  Por su lado, la música también aparece como el complemento perfecto, no sólo para ambientar, sino para transportar la imagen de un espacio mental y sensorial a otro, permitiendo que mientras estamos en la silla sentados frente a la pantalla, no sólo veamos sino también sintamos internamente los ires y venires de la protagonista.

 

 

Otro de los puntos a destacar y que aplaudo fuertemente fue el trabajo con los actores naturales, pues realmente se logra engranar con certeza la historia y la actuación. No se siente una distancia entre la inexperiencia actoral de los personajes y la enriquecida atmósfera de la producción. Por el contrario, son un retrato perfecto de lo que cada uno es en realidad, de su forma de vestir, de sus espacios, de sus vidas en general. Este es un gran punto a favor, porque indiscutiblemente le da una fuerza muy especial y hace que nos sintamos completamente atrapados, encariñados y a la vez enojados en cada una de las escenas.

Sin lugar a dudas es una producción que merece ser vista por muchos, muchas veces. Es un trabajo que como hablaba en un inicio respetó la historia, respetó la realidad y al mismo tiempo la convirtió en algo más grande.  Una película que no hay que dejar de ver.

 

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