Loving
César Padilla Herrera8
LO BUENO
  • Sin ninguna objetividad, la hermosa Ruth Negga, una interpretación sobria sin sobresaltos.
  • Joel Edgerton, muy bueno pero solo para representar el ensimismamiento y la furia dormida de Richard.
  • El tono prudente y ausente de melodramas
LO MALO
  • Nick Kroll no se pudo arrancar su actitud de comediante, aunque fue un buen esfuerzo.
  • Jeff Nichols quería mostrar inexperiencia en Cohen y Hirschko pero resulto siendo bufonada.
  • Una dirección que pudo arriesgarse a más.
8Muy buena

TÍTULO ORIGINAL: Loving

OTROS TÍTULOS: El matrimonio Loving

AÑO: 2016

DURACIÓN: 123 min

GÉNERO: Drama

PAÍS: EEUU

DIRECTOR: Jeff Nichols

ESTRELLAS:  Michael Shannon, Joel Edgerton, Ruth Negga, Marton Csokas, Nick Kroll

 

Esta obra es una adaptación íntegra del caso Loving Vs Virgina. El propósito es mostrar, con todo el realismo posible, el contundente efecto de los sistemas legales segregacionistas en la vida privada de una familia, y a la vez representar, sin ningún matiz ficcional, el modelo estatal asfixiante de EEUU para los matrimonios interraciales en los sesenta en general, a partir del caso Loving.

La película hace parte del cine con claras intenciones históricas y políticas. Tal y cómo Free State of Jones (2016) aportó al cuaderno de historias de emancipación y justicia social la representación de la paradójica rebelión de los confederados en el condado de Jones, Loving (2016) aporta otra pieza narrativa para contar cómo fue… cómo una sencilla relación entre una tal Mildred, y un tal Richard cualesquiera, fue reprimida por atentar contra la paz, los mandatos de Dios y, como no, el commonwealth. Aunque por ello pareciera un documental aséptico, el tono de la narración visual, así como las -en mi opinión- excelsas actuaciones, dejan ver el leitmotiv de su puesta en marcha: un conmemoración por los cincuenta años del caso, una celebración por el triunfo que devino en la abolición de la Racial Integrity Act (1924), pero especialmente, una provocación política. 

Obviamente me refiero a la provocación que produce la historia para el tiempo presente –el que sigue siendo- en el cuál no ha hecho eco el caso Loving. Las intervenciones en la vida privada por parte de los sistemas legales siguen siendo opresivas y asfixiantes. Tanto el matrimonio como la legitimidad de los hijos siguen siendo escenarios de fuertes disputas político-morales, donde los embates más fuertes los reciben quienes aspiran, como los Loving, a un vínculo formal ante la ley o a un derecho. Hoy, ese largo recorrido realizado por la dulce Mildred esta en riesgo debido a las populares ideas de los neo-supremacistas blancos y los nacionalismos 3.0 Made in The World. Aunque claro, además de la categoría raza, los reaccionarios de ahora son paladines del género, la religión, el pudor o cualquier otro hábitat del ser humano. Con todo, los protagonistas del caso Loving no tenían intenciones o ambiciones políticas (aunque sin querer, y a buena hora, si hubo repercusión institucional), de hecho no querían ser protagonistas del bazar de la opinión, del show espectacular de la justicia.

En cambio los intrusos, buenos y malos, si tenían grandes ambiciones. Los policías, el juez Bazile, el primer abogado y hasta los últimos Bernard Cohen y Philip Hirschkop buscaban algo. Los primeros defender el estado de cosas, los últimos el prestigio derivado de un caso histórico con muchas posibilidades ante la Corte Suprema de los Estados Unidos. Al final el más sensato era Richard Loving; aunque se lo ve retraído, siempre está desesperado o furioso por esa grotesca intervención de aquellos extraños en la vida privada de los Loving. En el deseo de cuidado sobre su mujer, hubo intrusos, obstáculos, oportunistas y eran demasiados para una pareja cuya aspiración era llevar una vida normal.

Claro, la historia conmovedora de romance no falta pero no es la parte gruesa del guión, cosa intencional por supuesto. Como en la vida real, la historia de amor es rápida, de golpe se siente tibia pero eso es parte de la idea del film. Insisto, había mucha gente alrededor de los Loving; eso impidió, durante gran parte de su unión, una vida familiar normal. Ahora, una buena escena de romance es aquella donde Richard ofrece a la tímida y a la vez resuelta Mildred, el lugar del amor por construir. Dicho lugar representa la esfera privada del amor-hogar, tembló ante la intervención del modelo regulador (sobre el cual el movimiento por los derechos civiles ya había lanzado atinadas saetas) poco comprometido con la cotidianidad de las parejas en Virgina, pero se mantuvo en la esperanza de una pareja que jamás pensó en divorciarse ante tanta adversidad. Esto es conmovedor.

La recomiendo, eso sí con diversas precauciones. Es lenta, lineal, si a usted le gustan los ritmos vertiginosos, los bucles en vez de las lineas rectas, más distorsión y menos literalidad, planos menos tradicionales, historias de amor espontáneo o instantáneo, sorpresas y giros en la narración, no puedo mentir, quizá le cueste disfrutarla. Sin embargo vale la pena ir al IndieBo 2017 a verla. Tenga en cuenta que es un caso real, una versión muy superior a las historias de amor típicas, quiero decir, el amor de los Loving tuvo problemas realmente contundentes, con exilio y repudio incluidos. Además, el entorno realista, franco y muy comprometido con la posición de los protagonistas, nos permite reconocer una dimensión del amor honesta y sin cursilería.

Ahora bien, no hago control de calidad a las películas. Quizá el ritmo lento, la fotografía, y una que otra interpretación, pudieron ser mejores, pero la magistral adaptación de la historia no se puede negar. Finalmente, su estilo tan serio con intenciones más de recordar un caso real que de narrar un amor melodrámatico, brinda una buena oportunidad para aquel espectador interesado en que le muestren con el mayor nivel de detalle y certeza posibles, una buena historia, y no tanto en que lo anestesien con desproporciones narrativas  al mejor estilo de The Butler (2013). Un espectador así, atento, sentirá que no insultan su inteligencia ni manipulan sus emociones, y verá en Loving una película para rememorar el caso real.

 

 

Sobre El Autor

Colaborador (Colombia)

(Quibdó, 1989)

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