La entrega número ochenta y siete de los premios Óscar fue y no fue una noche de sorpresas. Depende del lente. Para quienes pensaban que el binomio Linklater – Boyhood se llevaría las estatuillas de director y película respectivamente, la noche del Dolby les demostró que Hollywood  no siempre sigue la huella de los Globo y los Bafta. Para quienes en cambio, con la seguridad del jugador avezado, le pusieron todas las fichas a González Iñárritu y su sorprendente Birdman, los astros se alinearon (el símil viene bien porque el escenario parecía un cielo estrellado) y el mejicano y su película no solo hicieron la dupla director – película, sino que también se echaron al bolsillo el premio a mejor fotografía y a  mejor guión original.

OSCAR 2015 GI 2

En lo demás y salvo la grata premiación de Big Hero 6 como mejor película de animación que derrotó a la favorita Como salvar a tu dragón 2, lo pronosticado por la gran mayoría se cumplió.  En la categoría de mejor actriz secundaria o de reparto la Academia premió a Patricia Arquette por su interpretación en Boyhood de una madre que asiste, con la conmoción de la cotidianeidad, al paso de un pedazo de vida, quizás corto pero determinante para ella y para toda su familia. En esta misma categoría pero en género masculino y, a diferencia del papel de la Arquette,  con una caracterización extrema y desbordada, el premio fue para JK Simmons por su papel de un maestro exigente y violento en Whiplash. La estatuilla para mejor actriz principal fue para Julianne Moore por su papel en Always Alice de una mujer a la que le diagnostican Alzheimier. Las coordenadas estaban dadas: una actriz veterana y querida por el gran público y un papel emotivo con pinceladas de heroísmo frente al drama, tan común y próximo, de esta penosa enfermedad.

julian moore oscars 2015

Salvo algunos fanáticos de Keaton y uno que otro disidente de oficio, todos dábamos por ganador del Oscar a mejor actor a Eddie Redmaine, y así fue. Pese a tratarse de una interpretación, la de encarnar al legendario Stephen Hawking,  que se prestaba para extralimitaciones, Redmaine supo moldearla bien y poner por encima de las limitaciones físicas del personaje su arrolladora personalidad. La presea por mejor película de habla no inglesa le correspondió, con toda justicia, a la polaca Ida. Una de esas películas en las que la discreción y la contención, enmarcadas en una soberbia fotografía, dan por resultado una verdadera joya cinematográfica. Pese a tratarse de una entrañable y muy buena película, el Gran Hotel Budapest se llevó las estatuillas que merecía: dirección artística,  banda sonora, vestuario y maquillaje.

OSCAR 2015 MOORE Y OTROS

Una de esas lecciones siempre desatendidas que deja la entrega de los Óscar es que debería prestársele más atención no solo a los ganadores sino también a los nominados a mejor cortometraje de animación, mejor largometraje documental, mejor cortometraje documental y mejor cortometraje de ficción. Con toda seguridad se trata de producciones valiosas que bien vale la pena ver. Sin duda en el mundo del cine el impulso más vital y creativo está en estos terrenos.

De lo demás ya se ha escrito suficiente. Que el presentador de la noche Neil Patrick Harris estuvo genial – o rídiculo – cuando parodiando a Keaton en su papel de Riggan Thomson en Birdman, salió en calzoncillos al escenario; que Lady Gaga hizo lo suyo – o traicionó lo suyo – cuando en una sorprendente versión angelical interpretó la inmortal Sound of Music de la Novicia Rebelde y que los discursos emotivos y sinceros – o postizos y siempre atropellados –  demostraron una vez más que no hay mejores maridos ni mejores esposas que los de los galardonados por la Academia.

Lo indiscutible es que la ceremonia anual de los Óscar innova conservando. Siempre mantiene la misma estructura pero sabe, como nadie, adornarse para lucir como nueva.  Quiérasela o no, disfrútesela o no, lo cierto es que la noche de los ángeles en los Angeles es una ocasión única, una ceremonia en toda la extensión del término,  para volver a ver esa comedia a la que siempre se le perdona su humor ramplón y sus malogrados trazos de drama. Todo sea por ver, en el tiovivo de la fama y la belleza, a aquellos y aquellas que nos han hecho felices en las butacas del cinema.

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Sobre El Autor

Andrés Quintero M.
Dirección Distinta Mirada

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