Locamente millonarios
Andrés Quintero7
LO MEJOR
  • Su frescura, su agilidad e, incluso, una deliciosa levedad con notas de profundidad
  • La belleza asiática en todo su esplendor
LO MALO
  • La pobreza de los personajes masculinos
7Buena

TÍTULO ORIGINAL: Crazy rich asians

AÑO: 2018

DURACIÓN: 2h 

GÉNERO: Romance, Comedia

PAÍS: Estados Unidos

DIRECTOR: Jon M. Chu

ESTRELLAS: Constance Wu, Michelle Yeoh, Henry Golding, Gemma Chan, Awkwafina,Chris Pang, Sonoya Mizuno

El cuento almibarado del amor que vence barreras económicas y culturales es eterno. Desde muy lustrosas páginas de la literatura universal hasta telenovelas de pacotilla lo han hecho suyo a sabiendas de que todos, abierta o calladamente, nos sentimos atraídos por esas ensoñaciones doradas.

Locamente millonarios es la versión del momento. Rachel (Constance Wu) , neoyorquina asiática, es una simpática y atractiva profesora de economía en una prestigiosa universidad gringa. A diferencia de ella, su novio Nick (Henry Golding) , también asiático, llegó a los Estados Unidos pero no como tantos inmigrantes en búsqueda de oportunidades y fortuna, sino para afianzar con su educación el gigantesco patrimonio que su familia tiene al otro lado del mundo. El punto es que durante el feliz noviazgo él no le ha revelado su origen multimillonario. El matrimonio de un buen amigo de Nick en Singapur será la oportunidad perfecta, para ella, de visitar Asia y, para él, de reencontrarse con los suyos. Para los dos, razón poderosa, oportunidad para que Rachel conozca a la riquísima familia del adonis que tiene por pareja.

Al igual que Rachel, Jon M Chu, el director de Locamente millonarios es un americano de padres asiáticos que aprovecha esta entretenida comedia para mostrar la diferencia que se ha ido tejiendo entre los nacidos en Estados Unidos con origen asiático y los propiamente asiáticos. Se los distingue, plantea la película, porque siendo ambos de piel amarilla a los primeros el suelo americano les ha blanqueado el alma y no con un blanqueamiento de purificación y preservación cultural sino con uno, riesgoso y desdeñable, de alineación a un pragmatismo vacuo, desprovisto de ese sello misterioso y sofisticado del asian style.

 Además de burbujeante y refrescante, la película de Chu exhibe otras cartas menos banales y ligeras que sus primas hermanas, las comedias para quinceañeras. Es cierto que no tiene la estatura para marcar, desde su género, una diferencia y, cierto también que pudo meterle más ganzúa al esplendor de la cultura asiática. Sin embargo sus planos de la exuberancia propia de la riqueza de estos colosos emergentes es lo suficientemente atractiva como para disfrutar, sin pestañear, las dos horas que Rachel tiene para enfrentarse con una familia y, en particular, con una gélida suegra que desde que la ve la juzga insuficiente para su hijo porque siente que la prestancia y opulencia de su familia, cultural y económica, solo puede ser entendida, valorada y transmitida por los raizales asiáticos. Para resaltar, la elegancia y belleza de las mujeres asiáticas.  Desde la novia viajera hasta la abuela de Nick, todas son  un deleite para los ojos. Creo que lo propio podrá decirse desde la orilla femenina respecto de los galanes de este cuento  endulzado en su punto para no empalagar.   Ayuda, y mucho,  un humor fino y bien dosificado y una mirada inteligente hacia una cultura que como la asiática ha sabido protagonizar la globalización cultural pero defendiendo a ultranza su fascinante y enigmática personalidad.

En lo que tiene que ver con el reparto, decir que a la pareja de centrales le faltaron unos cuantos decibeles para que su romance sonara mejor. En todo caso ella, menos bella que él, es mucho más convincente y atractiva. Los secundarios hacen un buen trabajo: atraen por igual la disparatada amiga Peik Lin Goh (Awkwafina) que le mete sorna e irreverencia a la historia romántica y Astrid (Gemma Chan) la bellísima cuñada que termina aceptando, estoica y felizmente,  su merecido rol de diosa mundana.

Burbujeante y refrescante, quizás no como un sofisticado champán , pero sí como un buen vino espumoso. Así es Locamente millonarios

Sobre El Autor

Andrés Quintero M.
Dirección Distinta Mirada

Dirección Distinta Mirada

Artículos Relacionados

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.