Las Brujas De Zugarramurdi
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Feliz retorno de Álex de la Iglesia al fantaterror más gamberro y pasado de rosca. Tras una serie de películas fallidas: la barroca “Balada triste de trompeta” y la interesante, pero de mejores ideas que resultados, “La chispa de la vida”, de la Iglesia ha vuelto  a sus orígenes, a lo que mejor sabe hacer.

Bebiendo de fuentes que van desde “Wicker man” o “El laberinto del fauno” hasta “Willow”, pasando por el estilo pulp más videoclipero y el mundo del cómic, nos regala una película que, durante su primera hora, es un chute de adrenalina para los sentidos.

La sutileza nunca ha sido la mayor virtud del autor, y en esta historia se agradece. Así como “La chispa…” pedía un tono más contenido e intimista, “Las brujas de Zugarramurdi” es un aquelarre en toda regla. Ver a Carmen Maura o Terele Pávez subiéndose por las paredes bien vale el pago de la entrada al cine. Hay buena química entre todos los actores y algunos secundarios dan los mejores momentos del film (ese secuestrado bipolar del maletero). Se trata de un reparto heterogéneo y global donde cada personaje tiene su lugar y su momento en la historia.

Ahora vienen los “peros”. Quizás el final de la obra se resiente un poco. Un clímax demasiado estirado que dejará el espectador exhausto y empachado de tanta bruja y situaciones repetitivas. Desconozco si es un problema de guión (fruto del tándem De la Iglesia-Guerricaechevarría) o de montaje, ya que hay algunas elipsis en la narración que no terminan de entenderse claramente. (Como ya le sucediera en la citada “Balada triste…”). El cierre de la película no termina de dejarnos el buen sabor de boca que pedía la historia. De la Iglesia parece tener tanto cariño por todos sus personajes (es algo comprensible) que termina por ceder ante todos.

No insistiré más en estos pequeños defectos ya que no se pueden negar los hallazgos de la película: una historia valiente, arriesgada, con el tono adecuado y que mezcla humor de sal gruesa con ironía de pimienta fina.

Este es el Álex de la Iglesia que más me gusta: el que es capaz de mezclar géneros y lanzarse al vacío con películas diferentes y arriesgadas, de las que hoy en día no se hacen. “Las brujas de Zugarramurdi” no es un plato para todos los gustos, ni para paladares exquisitos, pero es una película muy disfrutable y que tendrá su público. Y es que hay días en los que no quieres pensar mucho y lo único que te apetece es sentarte en una sala de cine con tu coca cola y unas palomitas y que secuestren tu mente durante un par de horas.

En mi caso, objetivo conseguido.

Lo mejor: Los actores, el buen rollo que transmiten traspasa la pantalla; desde las sublimes Carmen Maura y Terele Pávez hasta los mimos de Sol.

Lo peor: Un final algo condescendiente y que no pega con el resto de la película.

Sobre El Autor

Roberto Galar E.
Colaborador (España)

[Colaborador para Distinta Mirada desde Logroño, España] Productor director y guionista de la productora RQR media (www.rqrmedia.com)

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