La pasión de Augustine
Humberto Santana6.5
LO MEJOR
  • El viaje a los años sesenta, y que este grupo de monjas haga parte a su manera del movimiento feminista de la época
  • Que en lugar de actores que interpretan músicos, varios de los protagonistas son realmente músicos
LO MALO
  • La falta de fuerza de ciertas situaciones importantes en la película, en contraste con los clichés melodramáticos en los que cae por momentos
6.5Interesante

la pasión de augustine aficheTÍTULO ORIGINAL: La Passion d’Augustine

OTROS TÍTULOS: La pasión d’Augustine / The Passion of Augustine

AÑO: 2015

DURACIÓN: 103 min

GÉNERO: Drama

PAÍS: Canadá

DIRECTORA: Léa Pool

ESTRELLAS: Céline Bonnier, Lysandre Ménard, Valérie Blais, Anne-Élisabeth Bossé

 

La Madre Augustine es la directora de un convento en Québec en los años sesenta. Como otros conventos canadienses de la época, tiene un pequeño colegio internado para niñas. La afición de la Madre Augustine por la música, habiendo sido ella misma pianista en su juventud, no solamente ha hecho que la música sea fundamental en la educación del colegio, sino que lo ha convertido en un significativo semillero de jóvenes artistas.

La ambientación siempre atrayente de los sesentas sitúa la película en una época de gran cambio. La Révolution tranquille, la transformación social silenciosa que ocurría guiada por una nueva dirección liberal, veía como el gobierno tomaba control directo sobre temas como la salud y la educación, siendo esta última manejada hasta el momento en una buena parte por la iglesia católica. Los colegios públicos reemplazarían los colegios de los conventos, condenados a extinguirse. Este es el drama que enfrenta la Madre Augustine y que constituye el eje central de la trama.

Pero lo interesante del planteamiento de la película es que las monjas de este convento tradicional, en lugar de aferrarse a la costumbre y a la rigidez, deciden combatir la amenaza de desaparecer adaptándose a la modernidad, y se las muestra casi como un elemento más de la fuerza feminista de la época. Lobbying, eventos mediáticos y un cambio de apariencia que convierte a la Madre Augustine en una especie de Annie Lennox religiosa, son algunos de los aspectos más llamativos.

Paralelamente la Madre Augustine enfrenta un drama no menos importante para ella. La llegada al internado de su sobrina, rebelde como su cabello ondulado, no solamente la confronta con su propio pasado, sino que constituye un reto afectivo y un desafío relacionado con su gran pasión, la música.

la pasión de augustine secundaria

La película se desarrolla dentro de un planteamiento que interesa y atrae, lo cual no es poco, para ponerse luego a si misma en una situación algo contradictoria. Aún sabiendo que no es este el caso, queda la sensación de que el equipo de personas “detrás de cámaras”, encabezado por su directora, cambió para la parte final. Cae -para la sensación reconfortante de algunos y la decepción de otros- en una serie de clichés con tonos melodramáticos, pero al mismo tiempo carece de suficiente fuerza en algunos de los pasajes más trascendentales. Recurre a flashbacks innecesarios y que se sienten fuera de lugar.

Sin embargo es justo resaltar que la convincente actuación de Céline Bonnier como la Madre Augustine, la interpretación de Lysandre Ménard (pianista que decidió actuar para esta película) como Alice, y los “momentos musicales” -esas escenas donde la música, coros e interpretaciones de piano muy bien escogidos, generan emoción y emotividad-, hacen que La pasión de Augustine nos haga pasar un rato entretenido en frente de la pantalla.

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