La pasada edición de la Berlinale estableció un récord importante al tener la mayor selección de películas dirigidas por mujeres. Con más de 400 obras en todas las categorías, el 45% correspondió a una participación femenina (191 para ser más exactos), con 10 de 17 películas en la competencia oficial.

Desde hace un tiempo las mujeres han demostrado que pueden hacer cine, y esto quedó en evidencia cuando en 2010, Kathryn Bigelow alzó la estatuilla de los Premios Oscar a Mejor Dirección por The hurt locker, convirtiéndose en la primera directora en ganar esta sección.

Tales son los casos más mediáticos de la realizadoras Patty Jenkins, quien se impuso con la película más taquillera dirigida por una mujer con su aclamada Wonder Woman, y Sofia Coppola, segunda mujer en obtener el premio a Mejor Dirección en la 70 edición del festival de Cannes, tras 56 años sin que este galardón fuese otorgado a una cineasta.

Sumado a esto, están las directoras de foto de películas como  Eternal Sunshine of the Spotless Mind (Ellen Kuras); Holy Motors (Caroline Champetier); y The Neon Demon (Natasha Braier), entre otras. Estas situaciones reafirman la importancia de generar equidad entre hombres y mujeres y de reivindicar la relación entre género y vocación.

 

Brecha salarial, abuso o baja contratación son algunas de las problemáticas que han sido tendencia a la hora de hablar de mujeres y cine. Tras el movimiento #MeToo se alcanzó un empoderamiento femenino que contribuyó a una mayor presencia de la mujer en el mundo audiovisual.

Atrás parece quedar el estereotipo en el que solo se escogían figuras femeninas para cargos menores. Ahora ellas son las cabezas que están detrás de enormes producciones en las que diferentes narrativas continúan marcando interés y siendo únicas gracias a la mirada femenina. Y, aunque el panorama parece mejorar, aún queda un largo camino.

Si bien la Berlinale parece reducir cada vez más su brecha, festivales como el de Cannes, que solo contó con un 14% de participación femenina, o el de Locarno, con un 5%, demuestran la necesidad de seguir incentivando modelos femeninos en la industria.

 

Acuñando el término de discriminación positiva¸ con el que se pretende impulsar ciertas iniciativas que generen oportunidades para los sectores que fueron excluidos históricamente, se ha promovido diferentes soluciones entorno al caso del feminismo.

En el Instituto De La Cinematografía Y De Las Artes Audiovisuales de España (ICAA), desde la nueva política impuesta el año pasado, se destina un 14% del puntaje general en el que se fomenta la contratación de mujeres en cargos como dirección, composición, guión, fotografía y producción ejecutiva. Aunque el sistema presenta aún grandes fallas, esta opción permite poner el acceso de la mujer a estos cargos y fomentar su inclusión.

Asimismo, tal es el caso de Suiza donde, a través de su modelo de contabilización de cine de calidad dirigido por mujeres y al fomento en escuelas y universidades, han incrementado la participación de estas de un 26 a un 50% en los últimos tres años.

Asociaciones como Mujeres de Cine y el Festival de Cine por Mujeres (CIMA), realizan una amplia labor en la lucha por la igualdad del universo femenino en el séptimo arte al impulsar la gran capacidad y potencial de sus mujeres. El recorrido aún continúa pero poco a poco se van presenciando pequeños brotes de cambio en la mentalidad de la sociedad, un cambio en el que la mujer juega un papel fundamental.

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