La maestra de kinder
Andrés Quintero6
LO MEJOR
  • Aunque no genera empatía o precisamente por no generarla, Maggie Gyllenhaal
  • Su fidelidad con la película original
LO MALO
  • Por su deseo de transmitir sin artificios, su cuestionable efecto de contacto con el espectador
  • Inteligente pero no convincente
6Interesante

Título Original:  The Kindergarten Teacher

Año: 2018

Duración: 1 hora 26 min

Género:  Drama

País: Estados Unidos

Director: Sarah Colangelo 

Estrellas: Maggie Gyllenhaal, Parker Sevak, Rosa Salazar, Anna Barynishikov,Michael Chernus, Gael García Bernal, Anna Baryshnikov, Ajay Naidu, Daisy Tahan,

La directora Sara Colangelo confesó en una entrevista que pese a tenerle recelo a los remakes no pudo negarse, por la atracción que le generó la historia, a la propuesta de una hacer una nueva versión de la película israelí The Kindergarten Teacher del director Nadav Lapid. En esta oportunidad Colangelo, como lo hiciera su antecesor en el 2014, se encargó del guión y de la dirección.

(Lisa Spinelli (Maggie Gyllenhaal) es profesora en una guardería en la que enseña a los chicos,  entre bullicios y siestas, las primeras letras. La s, les dice,  es una serpiente que hace un leve ruido mientras se desliza. Combina este noble e ingrato oficio con unos talleres de escritura en los que, de profesora pasa a alumna. Su ciclo vital lo cierra un matrimonio con un marido, tan bueno como primario, con el que claramente no comparte su sensibilidad artística y, especialmente, su pasión por la poesía. El tedio de su cotidianidad lo rompe el talento de uno de sus niños. Cuando menos se espera el  pequeño Jilllian (Parker Sevak) improvisa  unos versos  que dejan desconcertada y maravillada a su tutora. Tanto así que asume como causa propia el cuidado de este genio al que ve amenazado por un entorno materialista y consumista. Si no se le cuida, si no se abona tan fértil terreno terminará, como ella, conformándose con un mediocre taller de escritura para adultos con algún hueco en sus anhelos.

Movida por una determinación de fidelidad a la historia original a la que considera hosca pero sincera, Colangelo construye su versión sobre unos personajes ásperos que generan en el espectador todo menos una sensación de compenetración o empatía. Todo lo contrario : incomodan a tal punto que llegan incluso a repeler.  La preocupación  de Lisa por el Jillian  se va moviendo progresivamente hacia la obsesión enfermiza y la personalidad del propio Jillian no termina de encajar con la imagen, seguramente amañada,  del joven e inocente poeta.  Nada ni nadie en La profesora de Kindergarten tiene la misión de embelesar, conmover o conquistar. La película no es una cruzada en pro de un arte amenazado por la alienación utilitarista ni es, tampoco, un homenaje a esos héroes modestos y anónimos que tantas veces, no todas, son los profesores.  Ni siquiera es una proclama salvífica por algo que alguna vez se llamara poesía.

La pregunta por resolver es si esta visión, amarga y ácida, ajena a todo tipo de premeditadas complacencias, logra su cometido; si, asumido el riesgo directoral de irse por la ruta de la sinceridad y la incomodidad, el resultado se alcanza. Cuestión de sensibilidades y gustos. Personalmente considero que La profesora de Kindergarten más que ácida es, como su predecesora,  una película avinagrada y que su aparente amargura es más bien un vacío de sabor. Al espectador – al que bien puede zarandeársele, incomodársele o incluso agredírsele – hay siempre que transmitirle, aportarle, entregarle algo.  Lo primero es el cómo, lo segundo el para qué.  La aridez de los personajes de la Colangelo y la fragilidad de los vínculos con los que se construye su historia no conducen a nada. Lisa y Jillian no se quedan en la memoria y la protesta por ese lamentable olvido en el que estamos sumiendo lo que alguna vez valoramos y admiramos se queda en un inaudible murmullo.

Mucho se ha ponderado la actuación de Maggie Gyllenhaal .  Se trata de un trabajo en el la actriz logra, a través de matices bien delineados,  un personaje indescifrable que lejos de enamorar al público, lo que busca de este es una cierta perturbación reflexiva.  Me parece, sin embargo,  que todo termina orbitando en torno a ella y que en ese orbitar lo demás pierde acento y claridad. Puede ser que esto sea consecuencia  del guión y no de la actuación pero creo que la Colangelo reconstruyó este personaje con el apellido Gyllenhaal en la cabeza.

Una reflexión final : para qué los remakes?  Uno pensaría que su finalidad es traer una historia ya contada que. por algún factor o por una combinación de varios, vale la pena contarla de nuevo en otro contexto y así, con márgenes distintos de fidelidad,  revivificarla tanto para el público que vio la original, como para que el que no.

La versión israelí de la Profesora de Kindergarten es de hace apenas cuatro años y el apego a esta de la película de la Colangelo es casi absoluto. Para qué contar, apenas cuatro años después, la misma historia, sobre todo si se lo hace con igual acento?  Acaso para decir que su incómoda temática que nunca se plantea con total claridad es tan universal que puede suceder, sin otra variable que la idiomática,  tanto en Israel como en los Estados Unidos?  Que el cine norteamericano y especialmente el hecho allí por mujeres,  también es capaz de despojarse de esos códigos tradicionales de emoción y estética que para algunos han estrechado lenguajes y visiones? A lo mejor la respuesta de la directora americana a estas dos preguntas es afirmativa. Lo cierto es que el sinsabor que me dejó la primera película se repitió, reforzado diría yo, en la segunda.  Eso tiene dos lecturas. La primera que Colangelo hizo bien su trabajo y la segunda que no es el lenguaje de ambas el que mejor llega a mis oídos. A otros, quizás más abiertos y permeables, seguramente sí.

Sobre El Autor

Andrés Quintero M.
Dirección Distinta Mirada

Dirección Distinta Mirada

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