La llegada
Humberto Santana8.5
Andrés Quintero8.5
LO MEJOR
  • Amy Adams
  • El balance que logra el director entre forma y contenido
LO MALO
  • Un par de soluciones apresuradas, que de todas maneras probablemente se hacen conscientes solo después de haberla visto
8.5Muy Buena

la-llegada-posterTÍTULO ORIGINAL: Arrival

AÑO: 2016

DURACIÓN: 1h 56min

GÉNERO: Misterio, Ciencia Ficción, Drama

PAÍS: Estados Unidos

DIRECTOR:  Denis Villeneuve

ESTRELLAS: Amy Adams, Jeremy Renner, Forest Whitaker, Michael Stuhlbarg

 

El director de La llegada, el canadiense Denis Villeneuve, genera controversia. No a través de los temas que aborda en sus películas, no a través de sus planteamientos, o de su estilo, sino por lo encontrado de las opiniones que generan sus trabajos. Para muchos un director sobresaliente y con la capacidad de darle un sello único e inconfundible a sus películas, para otros un manipulador encubierto que tarde o temprano nos sumerge en el melodramatismo. Desde una especie de inusual intermedio, debo decir que disfruté la inmersión en el mundo despiadado y cuasi-apocalíptico al que nos lleva Sicario, de la tensión atrapante de Prisoners (antes de convertirse en su parte final en un thriller más de TV de domingo), o de esa atmósfera, tan cercana a la realidad y a la vez tan bizarra, en la que nos sumerge Enemy, añorando sin embargo en todas ellas la contundencia de Incendies. La llegada supera, en mi opinión, todos sus trabajos anteriores. Y aunque no es fácil hablar de Arrival sin echar a perder parte de su encanto, si aún no se ha visto, sí se puede decir que quizás el mayor logro de Villeneuve (especialmente tratándose de una película de Ciencia Ficción) es haber conseguido una película que conjuga lo que pocas logran: un producto con todo el atractivo de “la magia de Hollywood”, que no sacrifica un contenido lleno de sentido y con un mensaje sólido.

La narrativa del director canadiense es impecable. Visualmente impactante y con un manejo de tiempos que aumenta el interés sin llegar a ser estorboso, la historia es atrapante desde el primer momento. Con una atmósfera que atrae tanto como tensiona (cómo no habría de hacerlo la llegada de extraterrestres al planeta), a pesar de que se tenga la conciencia de que se trata de ficción -y contrario a lo que generan otras producciones del género- la sensación en todo momento es que la realidad de la película es factible; la mano de Villeneuve la hace sentir absolutamente tangible.

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Amy Adams hace uno de los papeles de su vida (para no demeritar torpemente con estas palabras ninguno de sus grandes trabajos anteriores), interpretando a la experta en lingüística Louise Banks, pero aunque su actuación es sin duda la espina dorsal de la película, aporta a la película en la medida justa para que una y otra, actriz y película, brillen juntas sin que una llegue a opacar a la otra. Admirable como es este trabajo, que la encarrila merecidamente no solo a una nueva nominación al Oscar sino a ser una de las más queridas por los espectadores, hay que reconocer que en este balance también se evidencian la mano y el genio del director.

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En el género de ficción no es fácil lograr una solidez conceptual que evite desconectarse de la trama. La llegada se fundamenta en una serie de planteamientos inteligentes y plausibles, algunos propios de la ficción y otros más cercanos a la ciencia (como la teoría de que los diferentes lenguajes modifican la forma de pensar de quienes los hablan), que logran el objetivo de mantener ajustada la historia para que sea el interés, y no el escepticismo, lo que envuelva al espectador. Villeneuve cubre hábilmente con su magia cinematográfica los posibles vacíos para lograr una experiencia que atrapa de la forma en que solo el cine lo puede hacer.

Y no lo hace de manera vana. Más allá de piedras angulares evidentes sobre la importancia de la comunicación, o de la cooperación, o de la perseverancia, que no son en todo caso objetivos centrales de una película sin ínfulas aleccionadoras, La llegada sí arroja sutilmente destellos que hacen pensar en replantear la forma de ver ciertos aspectos de lo vida o, si se quiere, incluso de cómo vivirla, y es precisamente este balance el que hace que se pueda afirmar que Arrival tiene algo para todos los tipos de espectadores.

 

 

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