La La Land
Humberto Santana9.5
Andrés Quintero9
LO MEJOR
  • Emma Stone, Ryan Gosling, la música, las imágenes y el genio de Chazelle
LO MALO
  • Con tantos premios y elogios, no lograr verla libre de expectativas distorsionadoras
9.3Excelente

OTROS TÍTULOS: La ciudad de las estrellas / La La Land: Ciudad de sueños

AÑO: 2016

DURACIÓN: 2h 8min

GÉNERO: Drama, Musical, Comedia

PAÍS: Estados Unidos

DIRECTOR:  Damien Chazelle

ESTRELLAS: Ryan Gosling, Emma Stone, J.K. Simmons, John Legend

 

No tenía previsto escribir sobre La La Land. Era sin duda la decisión más sensata, sabiéndome parte del grupo de los menos indicados para la tarea. Los musicales son algo así como mi talón de aquiles cinematográfico; si bien trato de tener un espectro amplio de tal forma que no se queden por fuera buenas películas de los géneros menos favoritos, tengo que admitir que bostezo con la gran mayoría de musicales. Y las razones no son solamente la sensación de artificialidad que me producen las secciones musicales, o la impresión de que interrumpen irremediablemente el ritmo narrativo; la razón principal es que, teniendo la música el protagonismo obvio que tiene en un musical, la música que se suele utilizar en las películas musicales… no me gusta.

En concordancia con esto, siempre he pensado que cuando se rechaza un tipo de película sin siquiera haberla visto, la limitación suele estar en uno, y no en el género. No sé si para sorprendernos y cambiarnos radicalmente la percepción necesitábamos entonces (mis limitaciones y yo) de un genio como Damien Chazelle en la dirección y guion, de una cámara prodigiosa en CinemaScope, de unas composiciones musicales fantásticas mezcladas con el predominante jazz, y (principalmente) de los talentosos y absolutamente carismáticos Emma Stone y Ryan Gosling, pero pasó. La La Land no solamente es un buen musical, es una gran película, que además de atrapar y transportar al ritmo de sus notas, cuenta una historia sencilla pero magníficamente narrada, de la forma en que quizás solamente un musical lo hubiera podido hacer, y en su manufactura clásica y a la vez vanguardista, ha creado momentos icónicos, imborrables para el cine. La imagen de su poster es tan solo uno de ellos.

La primera escena no solamente es impactante, sino que es también, en muchos sentidos, una declaración de intenciones. No es solo (ya de entrada) musical, sino que es un despliegue de maestría en el diseño de la coreografía, en el manejo de la cámara, en la perfección de la ejecución de los actores y bailarines. La La Land es una obra de arte audiovisual, y sus escenas musicales, lejos de cortar la narrativa, la enriquecen. Las escenas en las que se canta tienen por supuesto letras que expresan de una forma única ideas y emociones, pero son quizás las escenas sin letras, en las que solo bailan Mia y Sebastian, las que sorprendentemente más atrapan, hacen levitar, como lo hacen los personajes en algún momento y, por encima de todo, contribuyen a construir de una forma singular y mágica el vínculo de los protagonistas.

La La Land es entretenida y magnética, tiene alegría, nostalgia y mucha magia, pero es mucho más que eso. Si bien Chazelle es discreto y siempre elegante en su manera de generar emotividad, no se puede desconocer el peso específico que inyecta conceptualmente a la película, teniendo como trasfondo (sutil y potente al mismo tiempo) algunos de los dilemas a los que se han tenido que enfrentar las almas románticas desde siempre: Hay que perseguir los sueños, o es mejor tomar el camino más estable y seguro? No debes dejar ir jamás al amor de tu vida, o como propone Sting, si amas a alguien, debes dejarlo libre?

Por último y en la misma línea romántica, existe una melodía perfecta? Una que capture todos los sentimientos asociados al evento más trascendental en la vida? Puede transportar? Puede hacer vivirlo todo de nuevo en un instante? Para Mia y Sebastian la respuesta es sí. La composición de Justin Hurwitz es bellísima, sublime. Una razón más para no dejar de ver una de las películas del año.

 

Sobre la música de Hurwitz y Chazelle

Hurwitz y Chazelle fueron compañeros de cuarto durante sus estudios en Harvard. Chazelle estudió allí cine después de abandonar su idea de ser baterista de jazz; sin embargo en Harvard pertenecieron a la misma banda indie, Chester French. Hurwitz trabajó con Chazelle para la banda sonora de su primera película como director, Whiplash, inspirada supuestamente en uno de los profesores de Chazelle. Hay una marcada similitud en la música de las dos películas, unidas por el jazz, pero para La La Land aparentemente Chazelle, con un amplio conocimiento musical, tenía ideas propias más definidas del resultado que buscaba, y en ese sentido fue más participativo y demandante con las composiciones de Horwitz. Y es en La La Land donde Chazelle demuestra claramente que no solo puede ser director de cine y escritor de guiones, sino un gran letrista, tal como queda plasmado en las letras de muchas de las composiciones para la película.

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.