La inmigrante
Autor6.5
H. Santana (Dirección Distinta Mirada)6.5
6.5Interesante
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TÍTULO ORIGINAL: The immigrant

OTROS TÍTULOS: El sueño de Ellis, Sueños de libertad

AÑO: 2013

DURACIÓN: 120 min.

GÉNERO: Drama, Romance

PAÍS: Estados Unidos

DIRECTOR: James Gray

ESTRELLAS: Marion Cotillard, Joaquin Phoenix, Jeremy Renner

Nueva York, Ellis Island, 1921. Dándonos la espalda, con su incierto color verde azulado y en medio de una bruma alegórica, se levanta la Estatua de la Libertad.  Primera escena de La Inmigrante que preludia la llegada al puerto de la esperanza de dos hermanas polacas, Ewa y Magda, que vienen huyendo de los estragos de la gran guerra. La tierra de las oportunidades las recibirá, paradójicamente, negándoselas. A Magda le prohíben el ingreso por su precario estado de salud y a Ewa le dicen que la dirección que ella dio de unos parientes residentes en la ciudad, no existe. A partir de este momento Ewa (Marion Cotillard)  se verá envuelta en un entramado de corrupción que la empujará, bajo la ilusión del reencuentro con su hermana retenida a causa de su enfermedad,  por rutas que jamás imaginó tener que transitar.

AFICHE LA INMIGRANTE El drama de las penurias y las zozobras que tuvieron que vivir, en los albores del pasado siglo,  los inmigrantes europeos a su llegada a la promisoria América, es el tema central de la última película de James Gray.

En esta oportunidad el director neoyorquino (La noche es nuestra 2007 y Two Lovers 2008) opta por acercarse a esta realidad no tanto desde el fenómeno multifacético que fue – y sigue siendo – la inmigración, sino desde la óptica subjetiva e íntima de una de sus protagonistas.

Presionada por Bruno (Joaquin Phoenix), un proxeneta burdo y a la vez sofisticado y por las circunstancias de su atormentado arribo, Ewa  termina en las redes de la prostitución y es precisamente en esta conversión forzada y nunca definitiva que el guión de La Inmigrante  presenta la  que habrá de ser en adelante su gran fisura.   Durante toda la película la Cotillard nos parece todo menos una prostituta arrollada por  las penurias del maltrato y la explotación. La suya, por decirlo de algún modo, es una prostitución un tanto angelical. Ewa es una bella mártir de la que terminan enamorándose no solo el propio Bruno sino también Orlando (Jeremy Renner), un ilusionista que intentará rescatarla de la perdición.  Tanto sacrificio y tanto amor desconectan al personaje de su entorno y por fantasearlo terminan tergiversándolo.

Por supuesto la falla no está en la actuación. La interpretación de la Cotillard  es, como siempre, impecable al punto del virtuosismo. Más que sus palabras es su elocuente rostro el que habla.  La flaqueza es de un guión  que quiso describir el drama de la inmigración  desde el interior de una mujer dividida entre sus convicciones y sus necesidades y se quedó a mitad de camino frenado por un recato que terminó quitándole contundencia y credibilidad a la historia.

Pese a haber optado por un tono subjetivo en la narración  Gray  se dejó tentar  por cierta grandilocuencia innecesaria y por el efectismo visual de esa ambientación  algo postiza de los bares libidinosos y siempre brumosos de los años veinte. En ellos los personajes adquieren unos perfiles ambiguamente circenses  y eso le resta fuerza a una trama que tenía un apoyo actoral de primerísimo orden.

La estética y la fotografía  de La Inmigrante están cuidadosamente trabajadas y logran una ambientación impecable pero no envolvente porque están al servicio de un guión que se conformó con endulzar  una historia cuyo sabor pudo haberse explotado en los muchos matices de su amargor.

 

 

 

Sobre El Autor

Andrés Quintero M.
Dirección Distinta Mirada

Dirección Distinta Mirada

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