La doncella
Adriana Bernal Mor8.5
LO MEJOR
  • Tiene todos los elementos de una obra excepcional. Muy buena historia, buenas actuaciones, excelentes espacios y ambientaciones y una propuesta fotográfica impecable.
LO MALO
  • Su duración. Sin embargo, esta toma sentido cuando se logra involucrar completamente con la historia. Es lo necesario.
8.5Notable

TÍTULO ORIGINAL: Ah-ga-ssi

OTROS TÍTULOS: The Handmaiden

AÑO: 2016

DURACIÓN: 145 min.

GÉNERO: Thriller. Drama. 

PAÍS: Corea del sur

DIRECTOR: Park Chan-wook

ESTRELLAS: Ha Jung-woo, Kim Min-hee, Jo Jin-woong, Kim Tae-ri, Moon So-ri, Kim Hae-suk

 

Es muy difícil reducir a simples descripciones una película que desde todos los puntos de vista sorprende y encanta. A pesar de su extensa duración, es inevitable involucrarse con una historia que no sólo deslumbra por su propuesta artística y fotográfica, sino por la estructura narrativa que apenas da la oportunidad de pensar y repensar de forma maravillosa lo que sucede en la confusa trama.

En esta oportunidad Park Chan-wook hace una apuesta un tanto estrepitosa, en la que directamente y casi sin censura desvela un romance que parece inocente, pero que poco a poco se convierte en el motivo por el cual se descubren las verdades más inesperadas y crudas de los personajes.

Lo interesante es que siguiendo una línea narrativa más clásica, el espectador puede creer que durante la primera hora de la película está descubriendo los puntos de giro más evidentes, permitiendo así crear una narrativa en la que se sospecha un posible final, como resultado de una educación cinematográfica más tradicional. Pero cuando se cree que se llegará a ese punto, de repente la historia toma un vuelco que empieza a destapar nuevos puntos de vista, que sin ninguna duda se convierten en los ejes iniciales de una historia que toma otra vida y otro color.

Majestuosamente, sin tener que recrear más escenas que las exhibidas en un principio, el director cambia detalles muy sencillos que hacen posible que tengamos la sensación de que es otra persona la que ve la historia, o mejor la que la cuenta, por lo que la trama se complejiza a tal punto que se dificulta saber qué vendrá después y qué nueva sorpresa traerá una postura o perspectiva de otro personaje. Esto la convierte en una película potenciada entre otras cosas por el trabajo y talento de sus actores; porque sin mayores cambios, pero con lo suficientes logran transformar las escenas completamente, generando sensaciones de confusión que dentro del deleite mismo del cine son bastante deseables.

Por otro lado, resalto de manera significativa la posición, el carácter y el trabajo del director al permitirse desarrollar una historia erótica, con el respeto propio de la imagen y la delicadeza de un romance homosexual, que al mismo tiempo dio un espacio para hacer visible la pasión, el deseo e inclusive la perversión.

Como una máquina que funciona a la perfección, hizo que cada detalle del espacio, de la caracterización, del arte, del color y de la propuesta fotográfica fueran indispensables para potenciar el erotismo oculto de cada escena. No hay exageración y tampoco amarillismo al explorar los deseos ocultos de los dos personajes principales. Todo tiene una medida que se ajusta mucho al cine de Chan-wook… ese que no se basa en la obviedad y tampoco en lo tradicional, sino que exige un componente especial de atención para divertirse con sus imágenes y sobre todo con las increíbles y bizarras historias.

En cuanto a la fotografía, es inevitable no admirar los planos y la puesta en escena que de forma calculada exponen en la pantalla imágenes y movimientos majestuosos, dando cuenta de la inmensidad del espacio, de la trama y por supuesto de los personajes. Una mezcla evidente desde los diálogos, los escenarios, el vestuario y las actuaciones del mundo oriental y occidental, combinada desde todas las perspectivas con una mirada un tanto obsesiva y enferma de quien se convierte en un personaje primordial.

Nada está dicho y cada minuto de la película aparece como un vuelco a un mundo que supuestamente ya estaba comprendido. Sin embargo, cada espacio y la recreación del mismo dan cuenta de que los pequeños detalles son calculados a la perfección, nada está puesto al azar.

Hay que saber que no es fácil enfrentarse a una película como esta, pero una vez inmerso en los primeros minutos, la necesidad de saber qué vendrá más allá cuando nada parece estar dicho y cuál será el final que desvelará la verdad absoluta de cada uno de los personajes la convierten casi en una adicción, esa que se combina artísticamente con una propuesta visual cinematográfica espectacular. Una película que se ha merecido sus reconocimientos y que se convierte en un privilegio de nuestras carteleras nacionales.

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