La conspiración del silencio
Humberto Santana7
Andrés Quintero7
LO MEJOR
  • El interés que genera la construcción de la historia central, y el mensaje que deja
LO MALO
  • El drama de las historias personales de los protagonistas, a las que les falta fuerza
7Buena

la_Conspiracion_del_SilencioTÍTULO ORIGINAL: Im Labyrinth des Schweigens

OTROS TÍTULOS: Laberinto de mentiras / Labyrinth of Lies

AÑO: 2014

DURACIÓN: 124 min

GÉNERO: Drama, Historia

PAÍS: Alemania

DIRECTOR: Giulio Ricciarelli

ESTRELLAS: André Szymanski, Alexander Fehling, Friederike Becht

 

No es fácil imaginar la vida del día a día en un país como Alemania en los cincuentas, poco tiempo después de uno de los episodios más oscuros en la historia de la humanidad, y sin duda también en la historia alemana. El sentimiento de vergüenza del ciudadano del común, el deseo de dejar atrás para siempre las atrocidades cometidas por un gran número compatriotas, pero también querer cerrar los ojos para no tener que aceptar que muchos conocidos, incluso familiares muy cercanos, pudieron haber hecho parte de la barbarie nazi, son aspectos en los que poco se cae en cuenta. Todo esto, sumado a cierta actitud inicial “complaciente” y corrupta de las autoridades hacia algunas de las cabezas de la desmontada estructura nazi, son el punto de partida de La conspiración del silencio, un drama basado en hechos reales que expone esta problemática desde diferentes ángulos de la moral y de la vulnerabilidad de la naturaleza humana.

La historia comienza cuando un profesor, a través de la reja de un colegio, ofrece amablemente encender el cigarrillo a un hombre que pasa por allí casualmente, quien parece haber perdido sus fósforos. El transeúnte (Simon Kirsch, interpretado por Johannes Krisch) trastabilla y deja caer los materiales de pintura que llevaba consigo al reconocer en el profesor a uno de sus guardianes en el campo de concentración de Auschwitz. La escena presenta eficazmente la temática de la película: Ex-militantes del movimiento nazi, con crímenes de lesa humanidad a cuestas, ahora camuflados impunemente en el común de la gente, gracias a una sociedad que prefiere no saber más de una guerra que quiere dejar enterrada, quedando ya muy atrás los juicios de Nürnberg.

Ayudado por un periodista (André Szymanski interpretando a Thomas Gnielka), Kirsch descubre cómo ninguna autoridad está interesada en saber o hacer algo respecto al guardián de Auschwitz convertido ahora en profesor. Sin embargo este episodio termina siendo el motivador para que el joven fiscal Johann Radmann (Alexander Fehling) decida investigar el caso, apoyado tan solo por uno de los fiscales importantes y en contra de muchos que lo critican. En un momento de la historia en el que Auschwitz, y todo lo que allí sucedió, era simplemente a un campo militar más, el idealismo de Radmann llega al extremo de pretender en algún punto investigar a los 8.000 militares que pasaron por allí, buscando estoicamente pruebas mediante testimonios de antiguos prisioneros para inculpar por asesinato a los responsables, única opción después de que todas las demás posibilidades legales hubieran prescrito.

La película plantea un ángulo diferente de la historia de la posguerra en la Alemania de los cincuentas. Muy bien ambientada y con una excelente banda sonora, llena de jazz de la época, matiza su eje central con la historia personal del joven fiscal Radmann, que si bien claramente no es el aspecto más sólido de la película, hace de los protagonistas personajes más cercanos, eliminando cualquier posibilidad de tonos fríos y documentales, en una historia que mantiene el interés sin decaimiento.

la conspiracion del silencio secundaria

Pero más allá de que los hechos mostrados en esta película hayan contribuido enormemente a que se conociera la verdad de los campos de concentración y a la persecución de cabezas como Josef Mengele y Adolf Eichmann,  el planteamiento que realmente termina impactando, y que se convierte en el giro más sólido de una historia interesantemente llevada, es comprender que no solamente fue importante juzgar los altos mandos, responsables sin duda de las mayores atrocidades, sino juzgar también a las personas del común que los siguieron convencidas, juzgando así no solamente los actos terribles y numerosos, sino también la convicción misma. Quizás sea esta una de las explicaciones a la actitud de una sociedad alemana actual que rechaza, con igual o más fuerza que el resto del mundo, sus propios actos de barbarie del pasado. Y La conspiración del silencio es en este sentido un homenaje a la valentía y entereza de las personas que expusieron a estos criminales camuflados impunemente, este silencio con ojos cerrados, ante la sociedad alemana y ante el mundo.

Sobre El Autor

Humberto Santana S.
Dirección Distinta Mirada

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