La chica desconocida
Diego Solorzano6
LO MEJOR
  • Adele Haenel está excepcional, mide los tiempos a la perfección
LO PEOR
  • La falta de riesgo en el planteamiento
  • Quizás una duración demasiado exagerada para lo que ofrece.
6Interesante

OTROS TÍTULOS: La fille inconnue

AÑO: 2016

DURACIÓN: 113 min

GÉNERO: Drama

PAÍS: Francia

DIRECTORES: Jean-Pierre Dardenne, Luc Dardenne

ESTRELLAS: Adèle Haenel, Olivier Bonnaud, Jérémie Renier

 

En los tiempos que corren, es cada vez más usual encontrar obras audiovisuales enfocadas a hacer visibles casos de violencia a minorías, o simplemente sucesos que en cualquier otra época o circunstancia serían pasados por alto gracias a ideologías que permean la estructura social y de medios de comunicación. Es la época de las reivindicaciones, del visibilizar y de un Zeitgeist social que aún está por definirse, pero que se acerca de manera inexorable a las sociedades de a pie, sobre todo cuando la bomba de la globalización explota y los problemas de unos pocos rápidamente se contagian a la psiquis del grupo mayoritario, todo en parte gracias al acercamiento de internet y de diversas redes que nos permiten ver crímenes al otro lado del mundo con solo encender el móvil.

Es bajo esa revolución silenciosa que llega Una Chica desconocida, la nueva película de los reputados Dardenne, hermanos belgas, autores de maravillosas obras como Dos días, una noche o Rosseta, y que han dejado su marca de agua en el reputado y selectivo cine europeo, hasta el punto de ser considerados como auteurs ganadores en Cannes y otros festivales de cine internacional. Por lo tanto, las expectativas para su nuevo largometraje eran extremadamente altas, tras darnos un impresionante vehículo de lucimiento para Marion Cotillard hace tres años.

Como la mayoría de películas de los Dardenne, el punto de origen de la historia desemboca en una montaña rusa sin frenos que busca incomodar al espectador mediante la sublimación de las crudas realidades en distintos fragmentos de la sociedad humana. Así, en La Chica desconocida, la obsesión irracional de la protagonista parte de la necesidad de reivindicar y visibilizar la muerte de una desconocida, casi a puertas de su consultorio. La culpa conlleva a la obsesión, y por el camino deja entrever los resentimientos y prejuicios inherentes de la Francia actual, en plena ebullición cultural.

Estos temas aportan densidad y complejidad a la película; los Dardenne tienen herramientas suficientes para explotar un thriller social a la altura de su protagonista. Jenny es sensacional, un personaje que se mueve bajo una presión críptica, y con el cual Adèle Haenel se luce mediante la contención extrema que requiere la cinta. No obstante, la magia de los Dardenne se apaga en una película más tibia, habiendo requerido un tratamiento mucho más tenso o decididamente explícito sobre los prejuicios sociales que aquejan la investigación de Jenny. No termina de abrazar ninguno de los dos extremos y frustra al espectador hasta el climax final.

Como resultado, La Chica desconocida resiente gran parte de su metraje y acaba por desinflarse a medida que pasan los minutos por falta de tensión o agobio. Como si deliberadamente los Dardenne temiesen hacer juicios de razón, deciden abordar una táctica más contenida y permeada que lo que requiere la cinta. Si bien es cierto que este planteamiento se puede extrapolar como una densidad inducida por el silencio selectivo de la sociedad ante un crimen de género, no termina de encajar dicho mensaje porque las conexiones visuales no son lo suficientemente llamativas para llenar los espacios que deja la cinta. El resultado, aunque no es notable, dista mucho de ser catastrófico, pero es lamentable que se desperdicie un buen punto de partida, un subtexto inherentemente político y social, todo en pos de una narrativa más bien inocente y parca en ideas.

A pesar de todo lo anterior, como viene siendo costumbre, los Dardenne hacen brillar sus personajes. Adele Haenel está pletórica en un papel a priori complicado, basado únicamente en la contención y la presión como ente catalizador de una violencia implícita en la sociedad que le rodea, un machismo crónico que se evidencia durante toda la cinta como pequeños sucesos aislados: la intimidación como forma de arma masculina en una visita al doctor, y que ella logra abrazar para enriquecer a la doctora que encarna para los belgas. Es una pena que no se explote todo su potencial en un clímax más explosivo como parece requerir la película durante sus casi dos horas  de duración, limitándose a apenas raspar la superficie de los dramas diarios en las sociedades enfrentadas por prejuicios.

La chica desconocida es una película correcta, tibia en ideas pero lo suficientemente atractiva -como drama social en tiempos complejos- para ser recomendable. Ademas, sirve como plétora para una impresionante Adele Haenel, otro de los personajes más de Pierre y Luc Dardenne que pasará a la historia de su carrera.

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