La bruja
Diego Solorzano8.5
LO MEJOR
  • Su atmosfera, implacable y monstruosa, encoge al espectador con sus sonidos.
  • La fotografia y direccion, descomunal trabajo obsesivo y magistralmente ejecutado
  • Su reparto y el entendimiento del terror, es maravilloso y alejado de los efectismos.
LO MALO
  • Por momentos muestra peligrosas flaquezas en el guion, aunque son menores podrian ralentizar un poco la pelicula.
8.5Notable

The Witch posterTÍTULO ORIGINAL: The Witch

AÑO: 2016

DURACIÓN: 92 min

GÉNERO: Misterio, Horror

PAÍS: Estados Unidos

DIRECTOR: Robert Eggers

ESTRELLAS: Anya Taylor-Joy, Ralph Ineson, Kate Dickie

 

Pocos géneros son más complicados de revolucionar, sorprender o innovar como el género del terror, quizá esto se deba a la necesidad inherente de captar la amplia mayoría de espectadores, lo cual desemboca con frecuencia en la incompetente campaña publicitaria enfocada a disfrazar mediante efectismos grandes obras más inclinadas al misterio y el suspenso psicológico. Uno de esos casos lo vemos en The Witch, una obra pequeña y fantástica con un tono extremadamente cerebral y perturbador alejándose de los tópicos del género tan arraigados como monotemáticos. Sin embargo, no es nada lo que nos han querido vender

The Witch es un drama cerebral, un enfermizo espectáculo de degeneración moral bajo una opresiva estela con tonos extremadamente fríos y asépticos, como si Trier o Haneke nos dieran su desgarbada visión del horror (que ya hemos visualizado de ellos, aunque en otros géneros) a través de un camino asfixiante y una fotografía excelente que compite con las mejores del año aún en su simple facilidad para impresionar y hacer sentir incómodo al espectador incluso en planos ambientales tan extraños y ultraterrenos como el propio tema de la película. El uso de los contra planos aboca a la desesperación. Prueba de ello y para dejar aterrado al espectador el uso excelso de la cámara en una escena que involucra un bebé .

La obra debut de su director es casi extraterrestre, una mezcla de géneros y un cruce de sensaciones que desde hace muchísimo no sentía con una película del género horror (si es que es etiquetable como tal) y me atrevería a decir que se tiene que rememorar ‘El Resplandor’ para situarnos en un portento cinematográfico espeluznante y desgarbado como el que analizamos. Como el mejor Kubrick de su momento, Eggers parece un experimentado director e imprime detallismo obsesivo en cada rincón de la película, la atmosfera se retroalimenta de unas herramientas cinematográficas usadas con cabeza y que encajan a la perfección con la historia que nos quiere narrar su director y guionista. No hay desvíos hacia el efectismo visual o auditivo; The Witch no fuerza el terror sino que lo abraza, cocinándolo a fuego lento en los corazones del espectador con una forma de narrar magistral.

Sin embargo, quizá Eggers comete ligeros errores en la parte menos “clara” del conjunto, como lo es el texto de la película, un poco más difuso entre el folclor europeo de las brujas y la inocencia de la violencia desde los ojos de su protagonista. Ello no obstante y pese a ciertas flaquezas en el guión, Eggers construye una mitología extraordinaria alrededor de todo el reparto, jugando con la dosificación de información y la limitación de conocimiento hacia el espectador. En The Witch todo tiene un halo de misterio implícito, de extraño y enfermizo horror no descubierto que apenas estamos avistando. Definitivamente la forma supera por instantes al fondo pero está tan bien rodada y enfocada que durante la mayoría del metraje no seremos conscientes de esto.

Es una pena  que nos hayan querido vender esta película como una cinta burda de terror en el bosque. The Witch es una cinta de autor, un compendio magistral de ideas, obsesiones e inspiraciones cuya publicidad no le hace para nada honores; insto al lector para que evada completamente los anuncios que promocionan la película pues es completamente distinta, innovadora y, sin ser gráfica, exageradamente incómoda y monstruosa pero estilizada y enamorada de su concepto: el folclor de los terrores europeos, tan arraigados en la cultura universal como para resultar familiares pero nunca perder esa magia, mejor, ese embrujo  que siente el  niño cuando lee historias de terror.

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Como es evidente, apenas he hablado de su argumento y esto es totalmente intencional; The Witch no necesita presentaciones ni frases de efectismo o terror, es una película documentada en el tema que nos quiere narrar y plenamente consciente que tiene que mantener la atmósfera y el concepto durante todo su metraje. Tratar de explicar su argumento le hace un flaco favor aunque puedo aclarar que el trabajo actoral es grandioso pese a jugar con líneas de guión algo difusas pues saben como acelerar los corazones con momentos para el recuerdo.  Estos,  fusionados con una composición de plano extrasensorial, componen una obra maestra moderna del género del terror, algo que muy pocas vemos en el cine,  inusual y enfermizamente hermoso.

La Bruja nunca va a dejar impávido al espectador, lo va a hacer horrorizar y a incomodar a cada segundo no importa lo complicado de su concepto; es una película intensa  que penetra los huesos sin necesidad de saltos a cámara o “sustos sorpresa” . Es asfixiante y opresiva y no vacilo en considerarla una de las películas más mimadas que he visto en años no solo en su género sino en general. Tras este debut su director tiene un futuro ejemplar  y espero siga rompiendo los estándares como lo ha hecho en el cine de terror. Con detalles que siempre habrá que pulir, veo en The Witch una película  difícilmente olvidable,  sobre todo por sus planos inquietantes, no de miedo pero sí sobre el miedo,  fórmula sin duda más poderosa que aquellas otras  a las que estamos acostumbrados.

Eggers nos ha dado una joya para el recuerdo, una radiografía sobre el terror entendido como enfermedad más que como destellos ocasionales, lo cual lleva a tener una continua sensación de horrenda inquietud que desemboca de manera inevitable en un clímax grotesco y desenfrenado (he entrado en pánico hacia el final) y arrollador sin nunca perder la coherencia dentro de su universal y frío mundo.

Sobre El Autor

Diego Solorzano
Colaborador (Colombia)

Colaborador

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