Si se pudieran definir esta escena y película en algunas cortas palabras, “caleidoscopio de imágenes simultáneamente bellas y perturbantes” sería la respuesta. Julien Donkey-Boy, la película experimental dirigida por el estadounidense Harmony Korine y el primer filme norteamericano perteneciente al Dogma 95, es una pieza realmente impactante.

Esta es la vida de un joven con esquizofrenia, que no sabe si amar, odiar, o temer. La película se muestra desde su propio punto de vista, todas sus emociones y situaciones se manifiestan de una manera total y maravillosamente orgánica.

julien donkey-boy interna 1

“Morning chaos, eternity chaos / Noon chaos, eternity chaos / Evening chaos, eternity chaos / Midnight chaos, eternity chaos.”

Julien, alegre y al mismo tiempo confundido, declama repetitivamente este poema a su peculiar familia durante la cena, mientras su padre, interpretado por el director alemán Werner Herzog, mata en un instante sus ilusiones. “Eso no es arte” dice el intolerante padre. Y explica que arte es una escena de Harry el Sucio, la cual narra visceralmente. “Eres un artistoide y no me gustan los artistoides”.

El poema refleja lo que el protagonista siente día y noche. Sin embargo su padre, cortante y frío, acaba con ese momento de inspiración, y para ello emplea esta otra escena de la película clásica de los setentas. Es una escena que de alguna manera utiliza otra escena,  es interesante poder ver cómo se contraponen estas dos realidades, la de lo diferente e inusual contrastando con lo convencional, lo prefabricado contrastando con lo espontáneo. En cierta forma, mediante esta frase, Korine puede estar burlándose de sí mismo, ya que cualquier persona podría decir exactamente lo mismo de esta película, sabiendo que el poema representa o resume el argumento. Tal vez el director nos trata de mostrar, mediante su argumento difuso, imágenes borrosas, fotografías con música, y muchas de sus otras técnicas, simplemente lo hermoso en lo feo y lo significante en lo que no lo es; la realidad y visceralidad de la vida misma. De hecho podría decirse que este es uno de los objetivos del Dogma, al cual pertenece esta película.

Un aspecto fundamental es la técnica filmográfica, la cual ayuda a magnificar la confusión, el caos y la belleza en la mente de Julien. La cámara en mano hace sentir la realidad del momento, la vida tal cual es. Korine afirma que la narrativa no lineal de la película se debe a que cree que en realidad la vida no tiene argumento, los sucesos solo se desarrollan y se viven naturalmente.

Esta escena es un abrebocas de esta hermosa y realmente diferente película, la cual puede parecer un poco difícil de digerir, pero que intenta comunicar la realidad humana de Julien. Algunos podrán opinar simplemente que “no se entiende”, o podrán enamorarse perdidamente… como me pasó a mí.

julien donkey-boy interna 2

Sobre El Autor

Andrea Gómez M.
Equipo Distinta Mirada

Artículos Relacionados

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.