Isla de perros
LO MEJOR
  • El trabajo dedicado del director al proponer una película que desde la animación y los personajes caninos logra metafóricamente una crítica interesante de nuestra actual sociedad.
LO MALO
  • Perderse esta película, pues una vez más Anderson demuestra que tiene un talento muy especial para hacer cine y para contar las historias.
8MUY BUENA

TÍTULO ORIGINAL: Isle of Dogs

AÑO: 2018

DURACIÓN: 101 minutos

GÉNERO: Animación

PAÍS: Estados Unidos 

DIRECTOR: Wes Anderson

 

Wes Anderson no deja de sorprender a los amantes del cine con propuestas que demuestran cada vez más el potencial que tiene un director que definitivamente ha marcado y seguirá marcando la historia de la cinematografía. En el 2014, Anderson me cautivó por completo con El Gran Hotel Budapest y pensaba que dicha película mantendría el pedestal del director por muchísimo tiempo.  Mas sin embargo, cuando vi anunciada Isla de Perros  tuve el presentimiento de que nuevamente este gran artista aportaría una enriquecedora y magnifica visión a su carrera y al cine contemporáneo en general.

 

Una historia aparentemente muy sencilla, que involucra animación y animales como personajes principales, se convierte en poco tiempo en una obra de deleite exquisito, ya que en cada cuadro, en cada escena, en cada diálogo y personaje se hace evidente el trabajo y el cuidado de este director norteameticano, para quien las posibilidades de crear e imaginar historias parecen infinitas.

Isla de Perros cuenta la historia de un niño que va en busca de su perro, después de que en la ciudad de Megasaki los caninos fueron exiliados a una isla. En este entramado del viaje del pequeño se empiezan a materializar críticas metafóricas sobre un sistema de vida que arremete en nuestra actualidad y que a veces se hace tan invisible y cotidiano que en pocas ocasiones se cuestiona. Los mundos paralelos dominados en un lado por los gatos e invadidos por el otro por el perros, son la radiografía de la polarización social, que en muchos y diferentes niveles de complejidad se desarrollan en nuestra actualidad.

Pero más allá de hacer una crítica directa, pues no se siente del todo ese tono molesto de ataque o reproche, se construye un historia tierna y sensible del mundo de los humanos y los perros,  en la que la atmósfera perruna se hace tan interesante que  toda la atención y conexión se da con los caninos. Ellos, perfectamente construidos como personajes, crean un mundo espectacular, que permite acompañar al protagonista en su aventura, conociendo quizá de manera poco común otro mundo que para el ser humano puede ser absolutamente ajeno. Anderson impregna de creatividad esta historia y la lleva a traspasar no sólo con la técnica sino también con la trama el universo complejo y exótico del cine.

Este texto no tiene la intención única de contar el relato y avance constructivo de la película, pues siento que esta es la oportunidad para resaltar una vez más el trabajo de una de las mentes más brillantes y completas del cine mundial. En este caso, con la complejidad y la inteligencia de las alegorías, Anderson hace un análisis sobre el papel poco equitativo de los humanos frente a los perros en particular, extrapolando este concepto a esferas de la sociedad que de igual manera rechazan y exilian simbólicamente a los seres humanos por razones enmarcadas en el abuso del poder.

Esta es una historia que transcurre con un tiempo pausado; un tiempo que permite conocer a fondo a los personajes, para entender en el avance sus cambios y transformaciones. Además, la espectacular animación hace que se sienta un gusto especial al ver la película, ya que se le da un valor diferente, más que todo al conocer lo complejo que es utilizar estas técnicas. La apuesta al final es crear un universo perfecto en el que todos los elementos cinematográficos se mezclan para crear una película memorable. Wes Anderson una vez más no sólo nos sorprende, sino que también nos abre las puertas de otros universos que desde la dirección, el arte, la fotografía, el guión, la música y el montaje nos sumergen en mundos extraordinarios de cuidado, trabajo, dedicación y genialidad.

Sobre El Autor

Adriana Bernal Mor
Equipo Distinta mirada

Colaboradora

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