Hombres al agua
Humberto Santana7.5
LO MEJOR
  • Lo divertida que resulta en medio de su "sencillez sustanciosa"
LO MALO
  • Las inevitables comparaciones con Full Monty que tendrá que soportar el film
7.5Buena

TÍTULO ORIGINAL: Le grand bain

OTROS TÍTULOS: El gran baño / Nadando por un sueño / Sink or Swim

AÑO: 2018

DURACIÓN: 2h 2min

GÉNERO: Drama

PAÍS: Francia

DIRECTOR:  Gilles Lellouche

ESTRELLAS: Mathieu Amalric, Guillaume Canet, Benoît Poelvoorde, Jean-Hugues Anglade, Virginie Efira, Leïla Bekhti

 

Hombres al agua es otro gran ejemplo de lo que puede lograr un cine como el francés cuando se mantiene fiel a su esencia característica, esta vez quizás lejos de la densidad de sus dramas o del vanguardismo innovador al navegar las ligeras aguas de la comedia, pero consiguiendo así un resultado sólido y despojado de pretensiones desmedidas o mal desarrolladas. Le grand bain resulta siendo un film sencillo, muy divertido y de entrañable calidad cinematográfica.

Muchos lo dirán y es, en cierta medida, entendible: hay cierto símil entre la nueva película del director Gilles Lellouche y Full Monty. Es cierto que también se trata de hombres tratando de hacer algo, sin tener idea alguna, para lo que son en principio absolutamente torpes y descalificados. Es cierto que estos hombres enfrentan, de diferentes formas, el fracaso personal en sus vidas. Es cierto que hay escenas que traen a la memoria la película británica. Pero toma realmente Hombres al agua algo de Full Monty? Es de alguna manera una copia? La respuesta tajante es no. Hombres al agua es, sin comparar estaturas,  mucho más que un refrito. Incluso diría que es valiente (y no ingenua) al abordar un leitmotiv como el que abordó, más aún cuando el aparato publicitario quiere venderla como el «Full Monty a la francesa».

 

 

Así que tenemos a este grupo de hombres ya maduros, con problemas, a quienes en mayor o menor grado los une un sentimiento de depresión, la sensación de fracaso, la necesidad de una tabla de salvación. Se embarcan entonces en este proyecto de formar un grupo de nado sincronizado masculino, guiados en primera estancia por una ex campeona saliendo del alcoholismo, y luego por una minusválida con un temperamento de hierro. Las actuaciones, con el reconocido Mathieu Amalric (Bertrand) a la cabeza, secundado por un brillante Philippe Katerine (Thierry), ganador de un Cesar por este papel, son coherentes y balanceadas, todas a la altura de un trabajo de  gran calidad actoral que es fundamental en el resultado.

 

 

Si bien el director Lellouche no pretende hacer muchas innovaciones o tomar grandes riesgos, se apoya en un guion sólido que permite algo a primera vista simple pero difícil de ejecutar con efectividad: Hombres al agua es claramente una comedia pero tiene un trasfondo dramático notorio, llevado con sutileza y sin protagonismo excesivo, que agrega sentido y fondo a una historia que nunca deja de ser divertida. Su drama subyacente nunca riñe con la comedia ni altera el balance de su tono, no resulta forzado, tampoco superfluo, permitiendo en cambio dejar en el aire un mensaje de esperanza y reivindicación, siendo así una película tan digerible como sustanciosa.

 

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