High-Rise
Diego Montejo6.5
LO MEJOR
  • Un diseño de producción excelso y creíble, detallista y acorde a la obra.
  • Algunas metáforas visuales y estilísticas funcionan a la perfección
  • La interpretación de sus personajes secundarios
LO MALO
  • Un argumento que se podría haber aprovechado mejor y un mensaje sin preponderancia
  • Un personaje principal algo diluido y desconectado con la película.
  • El tramo final inconexo con el resto de la película
6.5INTERESANTE

high-rise-kaleidoscope-posterOTROS TÍTULOS: El rascacielos

AÑO: 2016

DURACIÓN: 119 min

GÉNERO: Drama

PAÍS: Inglaterra

DIRECTOR: Ben Wheatley

ESTRELLAS: Tom Hiddleston, Jeremy Irons , Luke Evans

 

Plantear una película como High Rise puede significar solamente dos cosas: una descompensada alegoría teatral y metafórica o una deconstrucción de la sociedad contenida tras los muros del rascacielos que actúa como personaje principal de la película; solo en manos de un director muy experimentado ambos puntos se podían encontrar y compaginar como en la obra literaria homónima  de J.G Ballard que adapta Ben Wheatley. En esta ocasión no es así y aunque la película sufre de la inexperiencia de su director,  también es capaz de  brillar con una luz propia y con una identidad visual impresionante que alegraría al mismísimo Ballard.

High Rise es una obra compleja y de complicada concepción, un amasijo salvaje de personajes radicalmente contrapuestos encerrados en un trasatlántico vertical, una mini ciudad aislada del resto del mundo por concreto y metal, una mezcolanza adictiva de puntos de vista y realidades enfrentadas como si de una realidad aumentada se tratara y que se compone de los constructos sociales que ejemplifican sus personajes antes que de sus identidades individuales. En High Rise Ballard continúa con esa línea suya ya llevada al cine ( Crash de David Cronenberg) que realza la descomposición social de un mundo enfermo e irresoluto.

El  director británico e independiente Ben Wheatley tenía la complicada responsabilidad de ser fiel al estilo de la novela original y a su vez adaptar el mensaje que trata de exponer Ballard en la irónica novela. No son pocos los que se han quedado con el empaque de Ballard sacrificando metraje y High-Rise es una novela que adolece de tener una faceta estilística bastante exótica. Basa toda su estructura narrativa en un rascacielos que se divide en distritos como un ente urbano individual y es en ese apartado donde la adaptación triunfa con creces pues el diseño de producción transporta de manera exacta la concepción arquitectónica que Ballard plasmó con palabras en la obra original. High Rise es un largometraje pulcro, con acabados ‘Art Deco’ y minimalistas que profundizan en el perfeccionismo de una sociedad aislada que busca ser autosuficiente. Lo anterior   queda evidenciado en el aprovechamiento espacial de las proporciones visuales en la pantalla; en todo momento el gran edificio se siente como un enorme gigante de metal y concreto y los personajes actúan y ascienden en él como intimidados por la gran construcción. Las escenas de interior con una frívola ambientación  terminan siendo, por una suerte incomprensible de oxigenación, enteramente creíbles.

High-rise_cuerpo

No obstante, la alegoría visual se queda en la forma y no aprovecha el fondo cuando es debido pues al tratarse de una adaptación “libre” de la obra original se ha tomado licencias con personajes cruciales que desaparecen en la película y desconectan las relaciones interpersonales dentro del edificio pues en High-Rise hay un reparto a tres bandas que en realidad converge casi de manera exclusiva en el recién llegado al edificio, el doctor Lang (interpretado por un estilizado Tom Hiddleston) que se da de bruces con las realidades dentro del rascacielos. Lamentablemente tanto en la película como en la novela, el doctor Lang es un personaje que basa su psicología alrededor de los demás y la desaparición de un personaje crucial en el proceso adaptativo deja sin bases al personaje de Hiddleston, dejándolo un poco soso e incapaz de  aportarle consistencia a la película.

Junto a Lang se encuentra Wilder, un trabajador de clase media con instintos mas abocados a la supervivencia propia y a un particular sentido de la justicia. Como documentalista empieza a sospechar del caos en el que se va a sumir el edificio durante la película y decide ir al único lugar donde cree que encontrará respuestas: arriba. En la cima del edificio se encuentra finalmente el arquitecto Royal, objetivo de Wilder y el gran artífice de aquella sociedad que se consume a sí misma poco a poco. La relación entre los dos personajes es crucial en la novela para explicar el choque de clases y sociedades en el mundo de las sociedades modernas; en la película a pesar de estar interpretados de manera excepcional (sobre todo Luke Evans como Wilder) no se profundiza lo suficiente en sus conexiones y en su  leitmotiv dejando un rastro de impotencia ante lo que pudo ser una mejor concepción estructural de la película.

No obstante, Wheatley se ofusca por intentar trasladar el mundo de opulencia que se desvanece poco a poco con las desconexiones de energía que sufre el edificio: alegoría metafórica que simula las conexiones neuronales de un gran ser vivo antes de entrar en un proceso de degeneración y final autodestrucción, dando señales visuales del desgaste psicológico de una sociedad  encapsulada o representada en un edificio. Es lamentable que la estructura de la película sabotee su fondo anteponiendo el estilo antes que el argumento y provocando su propia  descompensación;  una película que se mueve entre lo que parece querer contar y lo que realmente narra al final aun cuando es de premiar el esfuerzo y apego a la crudeza del edificio durante el caos, desde orgías salvajes hasta ultra violencia de pasillo. Wheatley acierta totalmente con el tono y estilo de la película a pesar de los múltiples errores argumentales que tiene. Tampoco ayuda el tramo final de la película, trastocando casi totalmente el final del libro y descarrilando con inusitada velocidad el ritmo y tono de la película.

En conclusión, High-Rise como película de supervivencia puede llegar a ser aceptable e incluso buena pero los que esperábamos una adaptación más cerebral (no necesariamente fiel) creemos que podría haberse aprovechado mejor la película con una mayor y mejor conceptualización; quizá añadir algunos minutos del libro y suprimir algunas metáforas visuales pudiera haber servido para dar cohesión y mayor profundidad a los personajes. Lamentablemente lo que se ve, no siendo malo, deja una impresión algo lejana de lo que pudo ser a pesar de su aberrante y frívola valentía.

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