High Life
Humberto Santana6.5
LO MEJOR
  • Su ambientación y lo bien pensada que está
LO MALO
  • No tiene algo que termine de conectar definitivamente al espectador con la película
6.5Interesante

 

AÑO: 2018

DURACIÓN: 1h 53min

GÉNERO: Drama, Misterio, Aventuras

PAÍS: Reino Unido, Francia

DIRECTORA: Claire Denis

ESTRELLAS: Robert Pattinson, Juliette Binoche, Jessie Ross, Mia Goth, Lars Eidinger

 

High Life es una película de esas que dividen opinión. Ese hecho, por sí solo, ya la hace interesante. Diferente a lo usual, de una u otra forma queda en la memoria.

Una nave espacial, en un futuro que se siente cercano, viaja en una misión que busca hacer un experimento sobre la reproducción humana, y al mismo tiempo busca entrar en un hoyo negro donde tiempo y espacio dejarían de existir. Sus tripulantes, una científica comprometida con la misión hasta las últimas consecuencias (Juliette Binoche), y un grupo de voluntarios, convictos jóvenes que enfrentaban sentencias de muerte. De este grupo de tripulantes solo quedan Monte (Robert Pattinson) y Willow, una bebé concebida en el espacio.

La película de la directora Claire Denis, quien ya había trabajado con Binoche en Un beau soleil intérieur (2017), no solamente parte de una idea muy atrayente, sino que, desde el punto de vista de «diseño intelectual» está repleta de decisiones cinematográficas correctas. En varios aspectos se siente como un homenaje doble a Solaris y a 2001: Odisea del espacio. La ambientación es fantástica: bizarra, abandonada, decadente y claustrofóbica. Una pequeña huerta sustentada artificialmente en medio de la nave, en lugar de dar alivio a todo esto, solo sirve para enfatizarlo. Los encuadres mantienen prisioneros a los tripulantes. Los silencios largos no solamente sitúan todo en el espacio lejano, sino que dejan lugar para que la cámara muestre minuciosamente los detalles de una vida ficticia pero tremendamente palpable. En su primera mitad, la narración, llena de flashbacks difusos, no solamente permite construir el rompecabezas de la historia previa, sino que va capturando la atención, paso a paso pero con firmeza. A pesar de haber decidido no entrar en la costosa complicación técnica de simular la falta de gravedad, el espacio sideral se siente real y auténtico. La lentitud del movimiento en ausencia de gravedad parece haber sido sustituida -y de alguna forma simulada- por la cadencia del movimiento de la cámara y el detenimiento continuado en el detalle, dando como resultado un ritmo que se aleja del de las películas típicas de aventuras.

 

 

A pesar de todo esto, el resultado será cuestionado por unos y alabado por otros. Como la mayoría de películas de Claire Denis, la crítica cinematográfica parece valorar lo que los espectadores no llegan a ponderar de la misma manera. Y es que si bien High Life es impecable en muchos de sus aspectos, parece carecer de ese elemento de conexión entre película y espectador, parece hacerle falta ese eslabón que genera empatía. No es claramente identificable esa magia de toda obra de arte que, aún con sus complejidades, la haría disfrutable universalmente. Quizás la razón sea que Denis, de forma absolutamente deliberada, si bien permite conocer de primera mano la vida que llevan los personajes, en lugar de halar al espectador hacia este mundo, involucrándolo, lo ubica siempre a cierta distancia, muchas veces desde una perspectiva casi voyerista. Las acciones son claras, pero las emociones detrás de ellas no importan tanto. Los personajes, si bien están construidos con esmero especialmente por Binoche y Pattinson, se perciben cerrados a quien los quiere leer con más profundidad y conectarse con ellos.

 

 

High Life, a pesar de lo divisiva que pueda resultar, desde una perspectiva más cerebral que emocional logra hacer sus planteamientos exitosamente. Desde la decadencia de lo humano, desde cierta cruda animalidad, cuando todo parece perdido, lo mejor de la condición humana puede resurgir y dar una luz de esperanza. Denis lo construye de una manera tan abierta que hasta cierta polémica entre lo científico y lo divino se puede fabricar.

 

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