Haz lo correcto
César Padilla Herrera8
LO BUENO
  • Un Gianncarlo Esposito magistral
  • La rola de Public Enemy, !Fight the Power¡ perfecta para la película
  • Los planos dibujan literalmente las dimensiones del barrio
LO MALO
  • Un poco atiborrada de referencias culturales, si no estoy mal a esto le dicen mainstream
  • Un guión muy pretencioso, tal y como parece ser el director
  • Spike Lee como actor es un gran director
8Muy Buena
Puntuación de los lectores: (11 Votes)
8.1

TÍTULO ORIGINAL: Do the Right Thing

OTROS TÍTULOS: Haz lo que debes

AÑO: 1989

DURACIÓN: 110 min

GÉNERO: Drama, Comedia

PAÍS: EEUU

DIRECTOR: Spike Lee

ESTRELLAS:  Giancarlo Esposito, Martin Lawrence, Samuel Jackson, Jhon Turturro, Dani Aiello, Bill Nunn, Frankie Faison, Rosie Perez

 

¿L uther King o Malcom X? ¿Las intensas protestas pacíficas o la acciones políticas totales, incluida la violencia? ¿Qué es lo correcto? ¿Qué hacer? La primera respuesta, la popular, es la del Reverendo King: la protesta pacífica. Pero ¿Y si no resulta?, es decir ¿ha resultado? En este film Spike defiende la respuesta de Malcom X, y esta película la explora pero no se agota allí. Es, sin duda, una joya fílmica y cinematográfica, donde se retrata un día cualquiera en el barrio Bedford-Stuyvesant mientras vamos reconociendo el dominio que tienen los estereotipos sobre las creencias de los personajes. Pronto brotan racismo y xenofobia, más pronto aún los vemos tan cotidianos como el clima que pone a sudar a todos y todo lo vuelve intenso. Nadie puede escapar al calor achicharrante de ese día en Brooklyn, presente hasta en los eventos políticos en el Estados Unidos de 1989.

Los personajes y la fotografía tiene un óptimo tono pop. ¡Wake up! ¡Wake up! ¡Up you wake! exclama Big Daddy, representado por el bueno de Samuel Jackson. El único indemne a las preguntas usuales. Él es la música y esta no se apaga, ni cuando el calor se vuelva llama. Por ahí va la cosa, cuando comienza el filme. Todo muy saludo va saludo viene. Mookie muy fresco, anda orondo por el trayecto de siempre; podría caminarlo con los ojos vendados, si se pierde no hay lío. Están la Hermana Madre, el Alcalde, Buggin Out en sus Air Jordan o Radio Rahem para guiarlo. Puro Love, poco Hate. Todo cambia en la interacción con el otro, el del cromo raro, el italiano (Pino, Vito, Sal). Allí empieza a ambientarse el jaleo. Y bueno, esta el otro más otro, el Kung Fu, el coreano, tan pacífico como próspero, y es que Either Koreans are geniuses or we Blacks are dumb. 

Ahora, hay una frase de Andrés Quintero sobre Moonlight, en esta web, donde dice “…un chico negro que crece en un ambiente disfuncional y agresivo… en un entorno hostil que lo encierra en sus profundos silencios y en el ocultamiento de sus preferencias” y este fragmento guarda relación con Do The Right Thing. De esa frase -de Moonlight y esta película- podemos inferir: el sujeto nunca tiene libertad absoluta. “El sujeto esta sujetado”. Aunque el contexto no los determina totalmente, los personajes pueden reaccionar o resignarse a lo que propone el contexto. Unos son pasivos, se resignan. Otros quieren hacer algo, cualquier cosa, digamos un boicot, reaccionan.

En Moonlight hay muchas resignaciones: los negros son vendedores de crack, adictos al crack, exconvictos y, en el mejor de los casos, cocineros. Ninguno de esos roles fue escogido libremente, mucho menos es una condición natural. Ellos iban formando su yo a partir de un afuera violentamente racista, determinante para sus vidas. En Do The Right Thing la cosa es similar: algo pasa con los cromáticamente negros en toda la ciudad, es la ola de racismo de los 80 y el racismo estructural de toda la vida en EEUU. Calienta más que el clima y ni el agua lo aplaca. El ambiente racista: 1) hace sospechar a Buggin Out de una pared de fotos en la pizzería marginal de Sal, aunque aspira a reaccionar es solamente un ingenuo; 2) hace sentir inferiores a Coconut Sid, ML y Sweet Dick W con respecto a los coreanos, resignados los tres; 3) legitima los excesos odiosos de Pino, que es producido por ese racismo y reproductor del mismo; 4) le hace perder la cabeza a Sal, a quién lo domina el racismo de forma oculta; y 5) mata al segundo personaje más interesante del barrio.

Pues bien, de todo esto es la película. Es buena. Una joya. El problema es que a las preguntas usuales del primer párrafo, Spike Lee parece darles respuesta violenta, evidentemente, en el dramático final. Por eso a Spike lo acusaron de hacer apología a la violencia, aunque a muchos críticos, de los buenos -como Roger Ebert- los conmovió. Yo creo que ese final surgió de la confusión, la desesperación, el calor, la necesidad de hacer y de no reprimirse. No quiero defenderlo pero este otro fragmento podría ayudar a entender porque Spike Lee prefirió a Malcom X:

La idea de que hay que ofrecer la otra mejilla para mi no tiene ningún sentido… A veces funciona, pero solo si tu enemigo no es un psciopáta. Hace falta un enemigo capaz de avergonzarse. A veces me pregunto adónde habría podido llegar Ghandi si los ingleses hubieran sido más brutales. Si hubieran estado dispuestos a matar masas de manifestantes. Ése es el límite para la resistencia digna. Pregúntales sino a los congoleños.

Pág, 124. Ciudad Abierta. Teju Cole

Sobre El Autor

César Padilla H.
Colaborador (Colombia)

(Quibdó, 1989)

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