Glass
César Padilla Herrera8
LO MEJOR
  • Las interpretaciones de Jackson y McAvoy, actores tan subvalorados como el director o los personajes.
  • El amarillo, el verde, el morado y el rosa que representan algo o a alguien en la película.
  • El giro final. Esta entrega que reinvindica la genialidad de Mr. Glass
LO MALO
  • A ratos Sarah Pulson, sobre todo, el grito por Eliajh
  • M.Night actuando
8Muy buena

 

TÍTULO ORIGINAL: GLASS

AÑO: 2019

DURACIÓN: 129 min.

GÉNERO: Suspenso, superhéroes

PAÍS: Estados Unidos

DIRECTOR: M. Night Shyamalan.

REPARTO: Sarah Paulson, Samuel L. Jackson, Bruce Wills, James Mcavoy, Anya-Taylor Joy

 

Ha pasado mucho tiempo para ver otra vez encendida la bombilla de M. Night Shyamalan. Desde Sexto Sentido (1999) y Unbreakable (2000) no había mucho que decir del director. Era casi como si el filamento de tungsteno se hubiera rotó. Shyamalan no volvió a deslumbrarnos. Acumuló, en cambio, muchos haters, entre otras cosas, por escribir guiones lamentables como el de Señales (2002) y por dirigir películas insulsas como Después de la Tierra (2013). Sin embargo, podríamos decir que Glass (2019) -toda su Eastrail 177 Trilogy– es una interrupción a este largo período de opacidad. Es una buena película, en general la trilogía lo es. Esta entrada es sobre los tres personajes principales de Glass y sobre cómo M. Night, a partir de ellos, propone una idea curiosa y diferente para un subgénero cinematográfico -películas de superhéroes- que hace rato vienen mostrando argumentos manidos. Glass es sobre tres hombres que tienen una grieta en el pecho. Son defectuosos. Su poder reside en la fragilidad, el defecto y el fracaso.

El primero es Elijah Price. La mente maestra. Un negro brillante pero contra todo los esencialismos, contra el oximorón negro fuerte, los huesos de Glass se rompen. La contrapartida de semejante condición es una mente especial, inquebrantable. Me acordé del escritor colombiano, Arnoldo Palacios cuando en su Cértegui natal se convirtió en pura observación y mente, debido a una poliomelitis injusta que sufrió desde los dos años. Quizás fue porque ambos tomaron distancia de la presión de las expectativas, se fueron a habitar su mente fundaron su autarquía. Este volver a sí, esta auto-referencia en la mente, fue el origen de todo lo demás. Comenzó con Mr.Glass y los cómics. Esos folletos de donde no puede provenir nada serio pero donde él encuentra versiones de un tipo de verdad. Mr. Glass sugiere:¿Acaso el autor de los cómics no fue también una persona no siempre consciente de lo qué hacía? ¿No hay cientos, miles de lectores, cuya empatía y afición por estos artefactos, los hace incluso travestirse, disfrazarse, mimetizar al personaje del cómic? La emoción por el cómic, por el cine de súper héroes ¿qué significa, qué sugiere? ¿Es simplemente anestesia y alienación? Mr. Glass también sugiere respuestas: los cómics son enciclopedias producidas en medio de un mundo cosificado, un tipo de verdad que surgió en el/por el malestar y la abulia. De manera que contienen algo, nos dicen algo sobre nosotros mismos, quizá justamente lo que por fuera del cómic no se nos permite creer, lo que la vida tiene raro. Afuera todo tan bien explicado, tan coherente, tan controlado, tan imperturbable. Adentro en la lectura del cómic, tan caótico, tan colorido, tan divertido, tan añorable. Ya que somos nosotros los que leemos y componemos esos cómics, somos también los protagonistas. Hay que creer en uno mismo, dice Elijah como lo hizo él cuando se supo Mr. Glass. El hombre que se hizo a sí mismo desde sus grietas, desde su enfermedad; Elijah Price es un inédito negro fuerte.

Kevin Wendell Crumb el que transita entre sus muchos yos, es el anormal más nítido, la pulsión y su despliegue, el monstruo humano. Kevin nació del trauma y siempre vivió allí. Su rol es el de un vengador satánico de los rotos. Esa frase al final de Split (2016) resume su empresa: The broken are the more evolved.  A pesar de ser un descuartizador de mujeres, M.Night no lo muestra como el villano malo. Kevin es un hombre roto, atribulado, abandonado, maltratado, cómico, femenino, masculino todo a la vez; un anormal que borra la división entre lo bueno y lo malo, todo en él es borroso. En el libro Ciudad Abierta (2012 p. 26) un anciano dice algo que le aplica a Kevin Wendell Crumb: “Adoro los monstruos imaginarios pero los reales me aterrorizan”

Uno pensaría que David Dunn es el verdadero superhéroe. El que no tiene grietas. Pero justamente es él el tipo de superhéroe que construyó M.Night pensando en la debilidad, el fracaso, lo marchito y lo humano como fuente de la fuerza. Algo provocador para la superindustria del cine de superhéroes. No se puede negar que Iron Man existe porque heredó un imperio tecnológico familiar. Tampoco que cuando Batman se quita su traje, Bruno Díaz no es un hombre corriente, es un magnate, otro heredero. Tendríamos que sumar a Superman, un extraterrestre perfecto, una suerte de ángel todo blanco todo bueno. También al infumable Capitán América, hecho a imagen y semejanza de un semidios de la guerra, un soldado máquina, robusto, de energía inagotable. Y la cosa no se agota en los hombres, ahí está Wonder Woman que proviene del «selecto pueblo» de las amazonas, viene de la exclusiva isla a la que no pueden ingresar los mortales. Casi podría decirse que todos esos son superhéroes por hobbie; como los señores inmensamente ricos que resuelven un buen día darle al más necesitado, ser caritativo; dar, como no, especialmente, si le sobra. Todos estos superhéroes se parecen y la fuente de su fuerza es ficticia, pura virtud. Son perfectos, privilegiados, hermosos y por eso están por encima del resto, son sobrehumanos. David Dunn no. Él es un hombre corriente; alguien que renunció a una carrera exitosa en el deporte por amor. Dunn es esa otra masculinidad que los que enliste arriba no conocen o tienen prohibida.

Dunn es tan fuerte como La Horda. Trabaja en el sigilo, en la oscuridad. Tuvo una esposa, un hijo. Está frustrado, sabe que todo hubiera sido distinto si hubiese escogido el otro camino. Es un hombre común y corriente. Claro que es vanidoso, pretende ser el vigilante incansable; se sabe más y por eso protege. Pero también así puede ser cualquier espectador. En realidad, Dunn no es superhéroe, es un superhombre. No solo porque su cuerpo no se puede romper, también porque es capaz de hacer cosas para las que se necesitan mucha fuerza; optar por el amor y no por «la gloria», creer en la intuición, afinarla. Dunn bajó la cabeza, vigilaba y salvaba. Era un hombre sensible, melancólico e influenciabale, nuevamente, como cualquier persona.

 

 

Entre Glass, Kevin y Dunn hay mucha interacción simbólica. Podría decirse que el más débil de cuerpo, era el más fuerte de mente y viceversa. También, que cada uno es un condenado social por razones de raza, el negro que se quiebra; por el trauma, el niño abandonado; por la clase y el género, en tanto que reprime parte de su masculinidad, el vigilante súper-fuerte. Y se puede decir de la misma manera que representan el Ello, el Yo y el Superyo. Pero lo interesante, es la interacción que ocurre por un accidente de tren. Luego de ello, gracias a un personaje, es que todos son humanos que fueron conscientes de que los límites del cuerpo y de la mente son desconocidos. En este orden, la fuerza no tiene que provenir de un afuera ficticio, un rayo, un accidente radioactivo, un experimento de laboratorio. La fuerza reside en nosotros mismos. Quizás un accidente, tener que enfrentar lo trágico, nos agita y nos hace ver todo lo que somos desde la debilidad, el trauma y el fracaso. Para esta película, la fuerza proviene de adentro de cada persona, podría activarse cada día. En algún punto, esta película es casi de autoayuda. No se puede olvidar el discurso de Eliaj Price:

There are unknown forces that don’t want us to realize what we are truly capable of. They don’t want us to know the things we suspect are extraordinary about ourselves are real. I believe that if everyone sees what just a few people become when they wholly embrace their gifts, others will awaken. Belief in oneself is contagious. We give each other permission to be superheroes. We will never awaken otherwise. Whoever these people are who don’t want us to know the truth, today, they lose.

El sufrimiento y la marginalidad pueden fundar lo excepcional. M.Night sugiere que la fortaleza no esta relacionada con la abundancia de virtudes, sino con la consciencia de las grietas que todos tenemos y cargamos en el pecho. Por supuesto, hay una Sarah Paulson que representa esas unknown forces. Bien podrían ser los haters de M.Night. También mucho de lo que nos rodea, gente o ideologías. Pero hay que insistir, tal y como lo hizo el director de Glass que veinteaños después volvió a encender la bombilla. Merece la pena que nos contagiemos del discurso de Eliaj Price y M.Night, que reconozcamos en lo más humano aquello que nos hace excepcionales: We give each other permission to be superheroes. 

 

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