caratula1147 Me aceptas un brindis con la bebida del enemigo?

Las reflexiones de un joven cubano (Chocolate) sobre las personas, el sexo, el homosexualismo, la lucha de su revolución y su decepción amorosa frente a un erudito literato, refinado, artista y afeminado (Fresa); posiblemente sean pocas estas palabras para describir una de las joyas cubanas que salieron de la isla y enamoraron a todos con su sencillez y su cruda realidad.

Fresa y Chocolate (1993), una película dirigida por Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío, de la cual, me he tomado el atrevimiento de extraer una buena escena que para muchos, posiblemente será conocida, para otros, un buen abrebocas de esta excelente película.

Vigilado, perseguido y observado. El conflicto de Fresa sobre la revolución, una revolución socialista que le prohíbe cualquier acto que no se encuentre alineado con los preceptos comunistas. En esta escena, Fresa, con su bata azul fiel a su bandera, ofuscado e iracundo, no entiende como su objetivo de “socializar” cultura (exhibir la exposición de German en la Provincia) se ve eliminado por la revolución socialista, una decisión que no acepta reparo, y a paso siguiente, su vecina, con un tratamiento psiquiátrico encima, con su balaca roja en armonía con su símbolo patrio, no entiende la razón de dicho conflicto, al fin y al cabo, para ella, no le inspira nada esas cosas “raras”, la deprimen, no le trasmiten algo agradable.

¡Ay Dios mío, pero que grande es esta revolución, hasta las putas son críticas de arte!

Más allá de los guiones pesados del capitalismos vs comunismos, en este escena se nos muestra que la revolución pudo intimidar todos los rincones de Cuba, no solo la economía, la ideología, la política, también el arte, la música, el mismo cine y porque no, la forma misma de ver la realidad.

Fresa y Chocolate no solo cuenta con dos protagonistas que muestran una gran amistad sin importar sus diferencias, en esta película, las calles, la música, las personas sin libreto, los sonidos, los colores, su viejo y jamás olvidado sabor juegan de manera coordinada y hacen posible que los extranjeros como yo disfruten de este gran cine.

Sobre El Autor

Diego Palacios S.
Equipo Distinta Mirada

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